BUENOS AIRES.— “Aún no podemos evaluar las consecuencias pero hay muchos muertos”. Con esas palabras, un responsable de la aerolínea brasileña TAM sintetizó el primer informe a los familiares de las 176 personas que viajaban en el vuelo 3054 de la compañía que se estrelló ayer en el obsoleto aeropuerto paulista de Congonhas. Hasta el cierre de esta edición, sólo habían sido rescatados 30 cadáveres y varias personas heridas que trabajan en edificios aledaños, según uno de los médicos llamados para atender la emergencia.“Se está trabajando con el máximo de agilidad y cuidado para confirmar la identidad de las personas que se encontraban a bordo. Aún no podemos determinar la extensión de los daños”, sostuvo la empresa en el único comunicado difundido anoche, mientras que efectivos del cuerpo de Bomberos adelantaban que “es imposible conocer el número de víctimas porque no sabemos cuántas personas estaban trabajando en el local de TAM (contra el que chocó la aeronave)”.
“Sólo quedó la cola”
Sin embargo, el gobernador de Sao Paulo, José Serra, develó un panorama sombrío al decir que del avión “sólo quedó la cola” y que eran “muy escasas” las probabilidades de hallar sobrevivientes.
Poco antes, un jefe del departamento de Bomberos dijo a la cadena CCN que “hay unos 200 muertos ahí”. Entre las víctimas estarían tanto pasajeros de la aeronave como trabajadores del edificio contra el que se impactó.
El aparato, un Airbus 320 que había partido de Porto Alegre a las 17:16 horas (local), se estrelló contra un edificio de TAM Express, ubicado en el exterior de la estación aérea, luego de atravesar toda la pista y cruzar una avenida. La máquina se impactó primero contra una bomba de gasolina y ardió en llamas, al intentar aterrizar en suelo mojado como consecuencia de las lluvias que azotaron ayer a la región centro de Brasil.
El vuelo accidentado, con 176 ocupantes a bordo, de los cuales 14 eran empleados de TAM (que habían sido enviados a Sao Paulo para hacer un curso de capacitación) y seis tripulantes, es el segundo en menos de 10 meses, luego de que en septiembre último un avión de la Gol se precipitara a tierra, con 154 víctimas, tras impactar con una avioneta, y tiene lugar en medio de una seria crisis de los controladores aéreos en todo el país.
De hecho, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva, convocó de urgencia a todo el gabinete para seguir de cerca las alternativas del siniestro y canceló todos los compromisos de su agenda para hoy (miércoles) y hasta el viernes, según informaron fuentes oficiales, “ante la gravedad del accidente”, por el cual, decretó ya tres días de duelo.
“Es muy difícil que haya sobrevivientes entre los pasajeros porque el aparato tuvo dos explosiones impresionantes”, explicó José Carlos Adimar, funcionario de la Infraero, la empresa que regentea los aeropuertos en Brasil. Más de 30 dotaciones de bomberos trabajaban en el lugar durante las primeras horas de hoy para combatir las llamas, por lo que la estación aérea ubicada en el corazón metropolitano de Sao Paulo se encuentra cerrada al tránsito aéreo tanto para partidas como para arribos.
El aeropuerto y los alrededores sufrieron un extenso corte de energía, por parte de la empresa de distribución eléctrica Electropaulo, para evitar “problemas y siniestros de otra índole”, explicaron las autoridades.
Familiares desesperados
El vestíbulo de la estación aérea se convirtió anoche en un mar de llanto y de nervios. Los familiares esperaban ansiosos la confirmación de la empresa sobre la suerte de los pasajeros, que, según los responsables de TAM, sólo sería dado a conocer “una vez que se confirme la identidad de las personas que se encontraban a bordo”.
“Queremos saber si está con vida o si murió. Si murió dígamelo ya”, se desesperaba Cristiana, una mujer de 34 años pidiendo saber qué fue de su esposo que venía de Porto Alegre, a donde había trabajado durante los últimos dos días.
En tanto, los equipos de rescate desalojaron a periodistas y curiosos a más de 100 metros de la estación aérea por miedo a que se produzcan nuevas explosiones, como las dos que se escucharon al caer la tarde.
La investigación sobre las causas del accidente corren por cuenta del Servicio Regional de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (SERIPA 4), que hasta el momento no logró establecer si se trató de una falla mecánica o de un error humano. No obstante, las críticas contra la situación actual de la estación aérea de Congonhas, factible para los años 40 cuando fue inaugurada, pero obsoleta y peligrosa para los tiempos que corren, no se hicieron esperar como cada vez que allí ocurre un accidente de estas características. (Con información de Agencias)