WASHINGTON.- El flujo migratorio de mexicanos hacia Estados Unidos parecería haber disminuido este año, en posible respuesta a la mayor vigilancia estadounidense en la frontera o a las condiciones políticas en México, indicó un reporte del Centro Hispánico Pew."La información disponible no permite una evaluación de que factores puedan ser responsables por aligerar el crecimiento de lo flujos migratorios de México o su relativa importancia", señaló el texto.
Sin embargo, el estudio anotó que "una variedad de factores" pueden influir en ellos, "de las condiciones políticas en los países emisores a los esfuerzos de vigilancia de las autoridades estadounidenses".
De acuerdo con el reporte, que se basa en información estadística del gobierno estadounidense, mientras en 2005 y 2006 la población mexicana en Estados Unidos registró un crecimiento anual de 495 mil personas, en el primer trimestre de 2007 sugiere que el incremento este año puede ser de 288 mil.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha asegurado que la mayor vigilancia en la frontera es un elemento de disuasión importante contra la llegada de indocumentados, mientras el presidente George W. Bush afirmaba en una entrevista a los diarios de la cadena McClatchy que la propuesta reforma migratoria en estudio incluye una serie de elementos para impedir la llegada de indocumentados.
Esos elementos incluyen una barda en la frontera, pero también mayores instrumentos para evitar la contratación de indocumentados, así como un programa de trabajadores temporales que en su opinión facilitaría la entrada y salida de personas deseosas de trabajar aquí.
En ese marco Tony Snow, portavoz de la Casa Blanca, indicó que la colaboración con México es indispensable para la solución del problema. "Creemos que es importante tener en México una economía fuerte y en crecimiento para que no sólo haga la vida mejor para los ciudadanos mexicanos sino reduzca el incentivo para venir a Estados Unidos", dijo.
Para Bush, "el no tener una reforma inclusiva haría peores las cosas". El presidente estadounidense reiteró su convicción de que "la mejor manera" de enfrentar el problema de la llegada de indocumentados es incrementar la vigilancia fronteriza pero también los programas de trabajadores temporales.
Al hablar de la barda fronteriza, Bush puntualizó que no sería construida en partes de la frontera donde las poblaciones estadounidenses no la quieren.
En la entrevista con la cadena McClatchy, Bush consideró que la reforma migratoria es un debate sobre el alma de Estados Unidos, mientras su portavoz destacaba que el mandatario es optimista sobre una eventual legislación pero sabe que va a ser difícil. "Es un tema emocional" dijo por su parte Snow, luego de que la cadena de periódicos publicase la entrevista en la que Bush se refirió también a la emoción que la discusión despierta en el país pero también que ha sido debatido por años.
Los encontrados sentimientos se reflejan en encuestas y en lo que la cadena de televisión CNN consideró como airadas reacciones en contra entre por lo menos los sectores más adversos a la propuesta hecha por un grupo bipartidista de legisladores con respaldo de Bush.
El comentarista Bill Schneider precisó que sólo 28% de los que favorecen la reforma considera que el tema es de mucha importancia para ellos, pero 47% de los que se oponen a la idea de reforma le asigna el mayor interés.
Bush señaló de hecho que "hay un elemento de nuestra sociedad que esta preocupado acerca de los dos Estados Unidos. Mi argumento para ellos es: hemos debatido esto por años. Y nuestra capacidad para recibir gente nueva y la capacidad del sistema para asimilarlos ha sido una tradición grande y poderosa del país. Funciona, y funcionará esta vez. La gente no debe temer nuestra capacidad de mantener nuestro lema ´E Pluribus Unum´ (de muchos, uno)".
El mandatario se dijo "preocupado" por "el alma de Estados Unidos", toda vez que "la inmigración ha sido la sangre vital de mucha de la historia de nuestro país... Me preocupa que la reacción contra los recién llegados cause que pierda su gran capacidad para asimilarlos".
Una encuesta divulgada de la empresa Rasmussen anotó que los estadounidenses no confían en que la ley migratoria que discute el Senado resolverá el problema; un 41% cree que llevará a una mayor llegada de indocumentados y 72% considera "muy importante" que se incremente la vigilancia y seguridad de la frontera. En una encuesta de la cadena CBS y el diario The New York Times, un 82% de los encuestados dijo creer que el gobierno puede hacer más por enfrentar el problema migratorio.