J. Jaime Hernández
El Universal
Viernes 18 de mayo de 2007
LOS ÁNGELES.— “No permitiremos que nos den gato por liebre”. Con esta frase, Angélica Salas, dirigente de la Coalición en Defensa de los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA), resumía el ánimo de decepción y recelo que ha dejado la propuesta de reforma migratoria anunciada ayer por senadores demócratas y republicanos.“No era lo que esperábamos y no nos vamos a dar por vencidos”, matizaba a su vez Gloria Saucedo, de la organización Hermandad Mexicana, para sumarse al torrente de voces que ayer mismo protagonizaron un frío acuse de recibo a una propuesta que, desde su punto de vista, “renuncia al tradicional sistema de inmigración legal a este país” —que privilegiaba el principio dela reunificación familiar—, para crear uno nuevo basado en grados académicos y destrezas laborales.
“De aprobarse este proyecto se crearía una división de clases entre los inmigrantes. Además las más perjudicadas serían las minorías latinas, afroamericana o asiática frente a inmigrantes de Europa que contarían con mejor preparación y recursos para hacerse con una residencia permanente”, consideró Salas. “No podemos quitarnos nosotros la soga de encima para ahorcar a los que vienen detrás”, dijo.
Líderes hispanos manifestaron su preocupación y sus temores ante la confección de una “iniciativa problemática” que se verá acompañada de multas, penalizaciones y condiciones muy difíciles de cumplir para un considerable número de indocumentados que desean regularizar su situación migratoria o que aspiran a formar parte de los futuros ejércitos de inmigrantes que desean trabajar en Estados Unidos.
“Además, la iniciativa, desde nuestro punto de vista, vuelve a rescatar el viejo programa bracero que les ofrecerá unas mínimas condiciones laborales, que les cancela la vía a la ciudadanía y que les obligará a regresar cada dos años y esperar uno antes de poder regresar”, puntualizó Gloria Saucedo
“Por eso no podemos bajar la guardia. Tenemos que seguir insistiendo con las marchas y con las llamadas a nuestros senadores para decirles que ésta propuesta no es la respuesta que se merece nuestra gente que ha trabajado durante muchos años para tener una vida digna”, dijo el sacerdote Luis Angel Nieto, de la Coalición en defensa de los derechos de los inmigrantes del sur de California. Otro grupo de dirigentes comunitarios manifestaron que, sin ser la propuesta que esperaban, “puede considerarse como un buen comienzo” de cara a las negociaciones que se darán en la Cámara Baja a partir del mes de julio.