APARECIDA, Brasil.- El papa Benedicto XVI condenó ayer a los narcotraficantes, a quienes advirtió que "Dios va a pedirles cuentas por el daño que le causan a jóvenes y adultos", durante su visita al centro de rehabilitación Hacienda Esperanza."La dignidad humana no puede ser pisoteada de esta manera. El mal provocado recibe la misma reprobación hecha por Jesús a los que escandalizaban a los ´pequeñitos´, los preferidos de Dios", expresó el Sumo Pontífice ante mil 600 internos (a los que convocó a convertirse en embajadores de la esperanza) de los nueve centros de rehabilitación que la Hacienda, la obra del sacerdote alemán Frans Stapel, tiene en todo el mundo (entre ellos uno en Guadalajara, México), y cerca de 3 mil invitados en el centro ubicado en Guaratingueta, a 30 kilómetros de Aparecida.
La tercera jornada del Papa en esta ciudad santa por excelencia del catolicismo brasileño, se completó con una reunión con los miembros de la presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) -cuya quinta conferencia se inicia hoy aquí- y con su participación en el rezo de un rosario en la gigantesca Catedral Basílica del Santuario de Aparecida, junto a 40 mil personas que desde temprano desafiaron el calor para estar cerca del jefe de la Iglesia.
Al salir de la Hacienda Esperanza, a la que donó 100 mil dólares, Benedicto XVI rompió el protocolo de seguridad para saludar a algunos miembros de la Iglesia, a pesar de que se había detectado a un hombre que disfrazado de obispo intentó acercarse al jefe de la Iglesia católica.
En la tarde, el santuario comenzó a poblarse, al igual que la ciudad, para el colorido rosario de la misa campal que ofrecerá hoy a partir de las 10:00, para la cual se han preparado 400 mil hostias consagradas.
Pero en medio de todo el color y la algarabía que desborda esta ciudad católica de 35 mil habitantes, toda la expectativa estará puesta en el último evento del Papa, antes de regresar a Roma, cuando en la tarde inaugure la quinta reunión del Celam, con un discurso que, según obispos y analistas consultados, "se espera que sea del tenor del que dio el viernes, cuando dio las directrices, precisas y ortodoxas de lo que pretende para "esta nueva evangelización", y que muchos miembros de la Iglesia reconocieron como "un tirón de orejas", cuando les reclamó que defiendan la Iglesia y la familia, dejando de lado las cuestiones políticas e ideológicas.
El Papa llamó a la Iglesia a trabajar por los pobres, "con el valor del compromiso sacerdotal", pero "sin darle preferencia a las cuestiones ideológicas y políticas, inclusive partidarias".
Según los analistas, esto muestra que en esta "nueva evangelización se pueden tomar aspectos de la Teología de la Liberación pero sin la carga ideológica que para el Papa suele llevar". Por si acaso, aquí, a la espera de un encuentro paralelo, en la vecina ciudad de Pindamonhangaba, representantes de las comunidades explican sus posturas, como el sacerdote Carlos Signorelli. "No queremos permitir que la conferencia transcurra sin un llamamiento popular, sin una presencia más fuerte de todos los sectores de la Iglesia".
Es así que todos esperan con "ansiedad" el mensaje papal de hoy. Unos para saber cómo seguir transitando su camino pastoral amén de los límites del Vaticano, y otros para conocer el camino en el que deberán desarrollar sus prelaturas.
"Ahora puede ser el turno para los obispos y cardenales de América Latina en ser llamados al orden, y no sólo a los brasileños, como el viernes", le advertía a EL UNIVERSAL uno de los prelados que estará en la reunión.
Ayer, Benedicto XVI pidió a los católicos latinoamericanos perserverar en la fe, en una alocución en español ante religiosos, diáconos y seminaristas reunidos en la Catedral Basílica del Santuario de Aparecida.
Se estima que en Latinoamérica, alrededor de 500 mil fieles católicos abandonan la Iglesia cada año (más de 1.3 mil promedio por día), que en su mayoría pasan a otros credos como los pentecostales y evangelistas.