BLACKSBURG, Virginia.- Autoridades de la Universidad Tecnológica de Virginia afirmaron ayer que no participaron en el monitoreo del tratamiento siquiátrico al que se sometió a finales de 2005 Cho Seung Hui, el estudiante sudcoreano que el lunes mató a 32 personas en el campus, para luego suicidarse.Un juez ordenó que Cho recibiera un tratamiento ambulatorio en ese año, pero las autoridades universitarias dijeron desconocer si el joven, que al suicidarse tenía 23 años, recibió la ayuda.
Chris Flynn, director del centro de asesoría de la universidad, señaló ayer en conferencia televisada que el hospital siquiátrico no informó a la institución educativa sobre cuándo fue dado de alta Cho, y que la clínica no lo habría dejado ir si lo hubiera considerado como un peligro para él mismo o para los demás.
Por la tarde, el gobernador de Virginia, Tim Kaine, anunció la creación de una comisión independiente encabezada por Gerald Massengill, ex superintendente de la policía estatal, para investigar las circunstancias que condujeron al tiroteo, incluyendo "la relación de Cho con el sistema de salud mental", y la forma en que la universidad manejó lo sucedido.
Según el jefe de la policía de la universidad, Wendell Flinchum, Cho fue enviado al centro de salud mental luego de que dos alumnas se quejaran de que él no dejaba de acosarlas. Ninguna de ellas presentó cargos. Luego, Cho acudió al departamento de policía, que lo mandó a una agencia de salud mental fuera del campus. Después, un juez dijo que el joven representaba "un peligro inminente para él y los demás" y firmó una orden para que lo evaluara al Hospital Psiquiátrico St. Albans, en Radford.
Allí, un médico describió a Cho como una persona "deprimida. Niega tener ideas suicidas. No reconoce síntomas de un desorden de pensamiento. Su juicio es sano". De este modo, determinó que el sudcoreano, si bien mentalmente enfermo, no representaba un peligro inminente, por lo que el juez ordenó un tratamiento externo. Los diarios sudcoreanos Dong-A Ilbo y Hankyoreh Sinmun difundieron ayer una entrevista con el abuelo materno de Cho, Kim, quien lo describió como callado y tímido que tenía problemas para hablar con otras personas.
En tanto, familiares de los alumnos y profesores asesinados por Cho expresaron ayer su molestia por la difusión, el miércoles, de videos en los que el sudcoreano aparecía lanzando amenazas y culpando a la sociedad de haberlo colocado en un callejón sin salida. De hecho, muchos familiares que tenían programadas entrevistas con NBC, la cadena que difundió los videos, las cancelaron ayer.
El presidente George W. Bush pidió a educadores y padres de familia estar atentos a cualquier conducta extraña de alumnos e hijos. (Con información de Agencias)