GUATEMALA.- El presidente George W. Bush reveló ayer que hoy propondrá al mandatario mexicano, Felipe Calderón, un plan regional para combatir al narcotráfico entre Estados Unidos, México y Centroamérica, y anunció que espera que el Congreso de su país apruebe en agosto próximo una reforma migratoria integral, pero sin otorgar la amnistía o ciudadanías "instantáneas" ni tampoco "expulsar a todos".Las drogas "socavan a las democracias" y hay que "convencer a otros para que dediquen activos (contra el narcotráfico) con pensamiento regional", ya que las drogas "pasan de un lado a otro. Esta es una región sin fronteras", dijo Bush, en conferencia de prensa conjunta con el presidente de Guatemala, Óscar Berger, en la parte final de su visita de unas 23 horas a este país.
Bush admitió que "el narcotráfico es un problema muy grave para Estados Unidos", porque si bajara la demanda del mercado estadounidense, podría golpearse a los contrabandistas. Se necesita, recalcó, un "pensamiento regional que incluya a Estados Unidos y a Centroamérica. Es un tema muy interesante que mañana (hoy) voy a conversar con el presidente Calderón".
En la penúltima parada de un periplo por cinco países de América Latina, el gobernante subrayó que "los detalles (del plan) van a ir surgiendo", aunque adelantó que "es muy importante compartir información" entre los países para luchar contra los narcotraficantes.
Estados Unidos, también afirmó Bush, "estará junto a Guatemala en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico". Parte de ese problema, explicó, son las pandillas de delincuentes transnacionales, que pasan de América Central a México y de allí a Estados Unidos.
Por su parte, Berger señaló los términos preliminares del programa regional antidroga. "Vamos a preparar a los cuerpos de seguridad para combatir al narcotráfico con mayor (información de) inteligencia, pero la palabra "regional" es clave. No podemos seguir trabajando solos porque es un mal" que "nos está" golpeando a todos, declaró Berger.
Con un gobierno acusado de que el narcotráfico y el crimen organizado se infiltraron en la policía, Berger escuchó con atención cuando Bush se refería al apoyo a la democracia y al respeto de los derechos humanos en Guatemala y mencionaba -sin dar detalles- la corrupción policial.
Berger explicó que otro tema discutido con Bush fue el migratorio, clave en un país que, con 13 millones de habitantes, tiene a 10% de su población en EU, en su mayoría ilegalmente, y que está alarmado por las masivas deportaciones de guatemaltecos desde ese país. El asunto se complicó después de una redada en Boston que culminó con un gran número de guatemaltecos detenidos.
Berger dijo que Bush le garantizó que "no hay instrucciones expresas de perseguir a los guatemaltecos" y que ambos creen que "la mejor propuesta es una reforma migratoria integral" que incluya un "estatus legal para los que ya están allá (en EU)".
Tras aclarar que su país debe cumplir la ley y que durante la redada en Boston "se hizo valer la ley", rechazó que en ese operativo Estados Unidos dejara en el abandono a niños hijos de guatemaltecos detenidos. "Así no actúa Estados Unidos. Creemos en la familia", adujo. Es "ilegal contratar a ilegales", pero debe tratarse con "respeto" a los indocumentados, alegó.
Al reafirmar que impulsará la reforma migratoria para que sea aprobada en agosto de este año por el Congreso de su país, advirtió que no habrá amnistía ni ciudadanías "instantáneas", aunque tampoco se expulsará "a todos", pues son "importantes para Estados Unidos".
No obstante, mencionó que una opción sería un plan temporal de trabajadores que, sin someterse a vejaciones de traficantes de personas ni otros sufrimientos al viajar ilegalmente a Estados Unidos, ingresen a ese país a "hacer trabajos que no hacen los estadounidenses" y luego salgan. Bush, quien cenó con Berger antes de viajar anoche a México, reconoció que se requiere de una gran negociación con el Congreso para la reforma migratoria.