GUATEMALA.- Sonriente, alegre y despreocupada, la pareja presidencial de Estados Unidos -George W. y Laura Bush- llegó ayer al templo sagrado maya de Iximché, al oeste de la capital guatemalteca, y en las cercanías hubo disturbios. Los Bush acudieron luego a una ceremonia oficial de bienvenida en el Palacio Nacional de Guatemala, y en los alrededores hubo violencia callejera.El presidente y la primera dama viajaron temprano por la mañana en helicóptero al occidental departamento (Estado) de Chimaltenango y visitaron una escuela, una biblioteca, una iglesia y una cooperativa agrícola y posaron para la foto con indígenas mayas guatemaltecos. Luego entraron a Iximché, mientras una columna de mayas chocaba con la policía en los retenes y, por atajos, sorprendía y cruzaba otra valla y llegaba por "la espalda" a solo 300 metros de la pareja.
Mujeres golpeadas en los forcejeos, varios detenidos (luego liberados), hombres dispersados "a la brava" por la policía. El Servicio Secreto de Estados Unidos intensificaba la seguridad, mientras Bush, su esposa, el presidente anfitrión, Óscar Berger, su esposa Wendy, y la larga comitiva de limusinas y camionetas blindadas se retiraba del lugar, sin saber lo que sucedía cerca.
En las primeras etapas de resistencia maya contra la llegada de Bush, los indígenas kakchiqueles trataban de enviar señales luminosas al colocar sus espejos contra la luz del Sol, para que Bush supiera que no le estaban dando una bienvenida por llegar a tierra sagrada. "Lo más grave fue que el vehículo de Bush pisó una alfombra hecha con maíz y el maíz es la vida para nosotros los mayas, es sagrado", reprochó Rodolfo Popoc, de la Convergencia Maya Waq´ib Kej, organizadora de la protesta.
¿Turismo político? "Esta mañana, Laura y yo paseamos por las tierras altas donde los antiguos mayas construyeron una gran civilización hace muchos siglos", narró el mandatario, al responder el mensaje de bienvenida de Berger en la plaza de la Paz del Palacio, poco después de las 2 de la tarde. Sólo unos minutos antes, a menos de 500 metros de los portones de Palacio, la policía lanzaba gases lacrimógenos para dispersar a centenares de jóvenes que repudiaban, desde antes del mediodía, la presencia de Bush en Guatemala.
Los jóvenes atacaron con piedras, palos en llamas y huevos. Unidades antimotines del Ejército y la Policía respondieron con gases lacrimógenos. Pero en la plaza, el presidente de Estados Unidos recibía honores militares e iniciaba su discurso en español. "Señor presidente, gracias por su bienvenidos a este país, país bella", dijo Bush, según la transcripción oficial y precisa suministrada en esta capital por oficiales de prensa de la Casa Blanca.
Ayudado por Berger, colocó luego una rosa blanca en un monumento instalado en la plaza en honor a la paz, firmada en 1996 tras 36 años de conflicto armado. Ambos se fueron después con sus equipos a trabajar.
Mientras, los incidentes en la capital se prolongaban, con saldo de varios heridos -entre ellos el fotógrafo Orlando Sierra, de la Agencia Francesa de Prensa- y aparentemente sólo un detenido. "La Policía se excede y solivianta los ánimos", lamentaba Heriberto Cifuentes, de la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala. "Es inconcebible", advertía, mientras corría por una calle.