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Ejército Revolucionario, SA

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César González-Calero
El Universal
Viernes 23 de febrero de 2007

LA HABANA.- En las paradisiacas playas de Varadero, turistas de medio mundo se solazan durante todo el año bebiendo daiquirís en hoteles de cinco estrellas, relajándose en sus jacuzzis climatizados y zampándose unas langostas mientras contemplan el atardecer en la península de Hicacos. Pero pocos saben que su paquete vacacional está supervisado por los descendientes de aquellos barbudos irreverentes que se levantaron en armas hace 50 años en la sierra Maestra.

Hoy, abierto el melón sucesorio en Cuba, todas las miradas están puestas en un acrónimo que ha cumplido medio siglo: FAR. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias controlan desde hace años los sectores estratégicos de la economía cubana y su papel en el escenario político que se avecina será, según los expertos, decisivo.

Hal Keplak, historiador militar canadiense, ha publicado recientemente Cuba´s Military 1990-2005, un libro que no circula en la isla y donde analiza a conciencia la evolución de las FAR. Su vaticinio sobre el papel que jugará la cúpula militar en la era poscastrista es categórico: "Aquellos que argumentan que el Ejército va a ser uno de los actores centrales en una transición (en Cuba) aciertan sólo parcialmente. El hecho es que bajo cualquiera de los escenarios contemplados, ellos (las FAR) serán los actores clave".

Para Keplak, sólo los militares cuentan con los medios y la determinación suficientes para liderar un proceso de transición política. Ninguna otra institución del régimen (como el gobernante Partido Comunista de Cuba -PCC-, el poderoso Ministerio del Interior, u organizaciones de masas como los Comités de Defensa de la Revolución) puede erigirse en esa piedra angular de la sucesión en Cuba.

Desde el pasado 31 de julio, Cuba vive inmersa en un inédito escenario político, tras la cesión temporal de poderes efectuada por el presidente Fidel Castro a su hermano Raúl. Una sucesión de la que ya se venía hablando y que se precipitó tras la delicada operación intestinal a que fue sometido el líder de la revolución.

La "Proclama al pueblo de Cuba" en la que quedó perfilado el nuevo gobierno interino desató especulaciones sobre el futuro del país sin Fidel al mando. Hay, sin embargo, unanimidad a la hora de resaltar la gran influencia que tendrá la élite militar en los derroteros políticos, sociales y económicos del país.

El ejército rebelde conformado por Fidel en 1956 contaba, a los pocos días del desastroso desembarco del Granma en las costas cubanas, con una veintena de milicianos y una docena de fusiles. Al triunfo de la revolución y de la mano de Raúl, las columnas de guajiros desharrapados se transformaron en las disciplinadas Fuerzas Armadas Revolucionarias, que con los años protagonizarían relevantes misiones internacionalistas, principalmente en África.

En los años del llamado "periodo especial" que se vivió en Cuba, tras el derrumbe del campo socialista, los generales de Raúl Castro transitaron de los cuarteles a los despachos ministeriales, ocupándose de los principales sectores económicos. Hoy están al frente de más de 300 empresas relacionadas con el turismo, la minería, el azúcar, la pesca, el tabaco, la telefonía y las tiendas en divisas, entre otras.

"A los oficiales de las FAR les unen varios objetivos comunes: preservar los proyectos sociales de la revolución, defender al país de cualquier agresión extranjera, y fortalecer y ampliar las reformas económicas bajo el manto del Sistema de Perfeccionamiento Empresarial", explica en un artículo Frank Mora, del National War College de Washington. Domingo Amuchástegui, experto en asuntos militares cubanos, comparte esa percepción del Ejército como fuerza motriz del aperturismo económico: "Tras veinte años de estar expuestos al perfeccionamiento empresarial, con una dinámica de organización y gestión capitalistas, (los militares) han abierto su mente", asegura.

Mora va aún más lejos en su estudio sobre el futuro de las Fuerzas Armadas, y se cuestiona si la disciplina interna que, a su juicio, predominará en los primeros tiempos, podrá perdurar: "La pregunta clave será si, una vez que la estabilidad y la seguridad estén aseguradas en una Cuba pos-Fidel, el Ejército mantendrá su cohesión".

(Publicada el 20 de agosto de 2006)



 

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