J. Jaime Hernández
El Universal
Domingo 28 de enero de 2007
LOS ÁNGELES.- En la esquina de la calle Figueroa y la Novena, en pleno corazón de Los Ángeles, una enorme pancarta exige "impugnar" al presidente, George W. Bush, por "alta traición y por crímenes de guerra" en Irak."El presidente se merece la destitución por habernos mentido y por haber enviado a tantos muchachos a una muerte segura en una guerra inmoral que sólo ha causado más caos e injusticia en Irak", dice Glenda Johnson, una vieja profesora de preparatoria que ha viajado más de tres horas desde Fresno, al norte de California, para sumarse a la mayor concentración de ciudadanos anti-Bush por metro cuadrado, en una jornada de protestas contra la guerra de ocupación en Irak en más de 50 ciudades de Estados Unidos.
"No quiero seguir viendo cómo muchos de mis alumnos son reclutados para la guerra. Estoy cansada de ir a los funerales de mis muchachos", asegura Glenda, mientras sus ojos se inundan de lágrimas y unas compañeras la abrazan y se suman a una marcha de rabia y hartazgo con la política del presidente George W. Bush en Irak.
A su lado, Pedro Altamira, un veterano de Vietnam, reparte pancartas que exigen el rechazo a los planes de enviar 21 mil 500 soldados adicionales. De origen cubano, este antiguo miembro de las Fuerzas Armadas asegura estar asqueado de la política de Estados Unidos en Irak: "Muchos de los que estamos aquí venimos a apoyar a nuestras tropas, pero para que las regresen de inmediato porque estamos cansados de tantas mentiras y, además, no estamos llegando a ningún lado en Irak. La guerra ha sido un error y un desastre. Como lo fue la participación de Estados Unidos en Vietnam", dice Pedro, mientras apura el paso y se pierde entre el torrente de almas que exigen el fin de la guerra en Irak.
Espoleados por una larga lista de líderes políticos, dirigentes religiosos y una poderosa coalición de organizaciones pacifistas, poco más de 30 mil manifestantes avanzaron desde distintos puntos de la ciudad para rechazar los planes de enviar tropas adicionales y exigir el fin de la ocupación.
"Ya es hora de que la gente se una a favor de la paz. Nos han mentido desde el comienzo de la guerra y nadie le ha podido poner un alto al presidente Bush. Por eso, una larga lista de organizaciones hemos propuesto el inicio de un movimiento de desobediencia civil y resistencia en todo el país. Tenemos que obligar al presidente y al Congreso a poner un alto a esta locura", aseguró Ian Davenport, un estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad de California.
Al igual que Ian Davenport, una larga lista de estudiantes de la Universidad de California (UCLA) organizan boicots y huelgas con el fin de llamar la atención de la opinión pública y del Congreso, con el fin de exigir el inmediato regreso de las tropas. "Se trata de poner un hasta aquí. Ya no podemos seguir contemplando cómo se nos engaña y cómo nuestros impuestos siguen financiando una guerra inmoral, salpicada con casos de tortura, abusos y crímenes sin justificar entre la población civil", aseguró Arleta Dennis, profesora de Leyes en la UCLA.
En una jornada de protesta que sumó la voluntades de miles en todo el país para exigir el fin de la guerra de ocupación, cientos de manifestantes exigieron además dejar de utilizar el tema de la inmigración para seguir agitando el espantajo de "la amenaza que viene desde fuera". "Ya es hora de que el pueblo se dé cuenta de lo que realmente está ocurriendo. La amenaza no son los inmigrantes que vienen desde fuera.
La peor amenaza la tenemos dentro y se encuentra en la Casa Blanca. Por eso tenemos que exigir la inmediata destitución del presidente Bush y de su camarilla", aseguró Leticia Reynolds, de la Coalición contra el Reclutamiento de Estudiantes del Sur de California.