DALAN BALZ . THE WASHINGTON POST
El Universal
Jueves 18 de enero de 2007
WASHINGTON.- Los demócratas se aproximaron el martes un paso más a lo que parece será una de las más históricas y competidas contiendas por la nominación del candidato del partido a la presidencia, con estilos y candidaturas contrastantes, en la que la raza y el género juegan roles centrales.En el centro se encuentran el senador Barack Obama de Illinois, quien el martes anunció la formación de su comité exploratorio, y la senadora Hillary Rodham Clinton de Nueva York, quien pronto dará a conocer sus intenciones. Nunca antes el Partido Demócrata había empezado la contienda por las nominaciones siendo sus dos principales aspirantes una mujer y un afroestadounidense.
La contienda por la nominación para el 2008, sin embargo, es mucho más que una carrera entre dos. El senador John Edwards, de Carolina del Norte, ya se ha posicionado como un contendiente genuino y el resto del campo demócrata es el más fuerte en años.
Pero inicialmente, la electricidad será generada por Clinton y Obama. Los medios encontrarán esta historia irresistible y los demócratas de todo el país ya anticipan la competencia. "El senador Obama tiene magia, pero Hillary Clinton tiene el músculo", dijo Jamal Simmons, un estratega demócrata que es neutral en la campaña de nominación. "Esta será una lucha titánica entre la energía y el carisma por un lado, y el dinero y la organización por el otro".
Existen varias formas de describir las diferencias entre los dos candidatos. Obama presentará la contienda como algo de "futuro contra pasado". Clinton puede responder con "experiencia contra inexperiencia". Obama se opuso a la guerra contra Irak desde el principio; Clinton la apoyó por mucho tiempo pero se ha ido volviendo más crítica. Clinton inicia como una candidata del establishment del partido, mientras que Obama intentará cumplir un reto que en el proceso atraiga nuevos votantes.
Cada uno tendrá que superar las debilidades que en ellos se pudieran percibir; muchos demócratas sienten que Clinton no puede ganar una elección general debido a la carga que trae consigo de la administración de su esposo, el ex presidente Bill Clinton. Otros, la ven tan cauta y cuidadosa que dudan que pueda dar la calidez y autenticidad que muchos votantes quieren en un presidente.
De fenómeno a aspirante serio
La presteza de Obama para servir como presidente en un tiempo de semejante incertidumbre y peligro en el mundo será cuestionada cuando su campaña sea más activa. Obama no ha enfrentado ni la competencia ni el escrutinio de una carrera presidencial. Hacer la transición de un fenómeno político a un aspirante serio a la presidencia podría ser un gran desafío.
"Creo que él sabe que si sólo se explota el encono será un ejercicio vacío, probablemente destinado al fracaso", dijo David Axelrod, estratega en jefe de Obama. "Pero si es un movimiento por un verdadero cambio político desde las raíces, entonces puede ser poderoso".
Ni Obama ni Hillary tendrán el lujo de los errores. A diferencia de otros candidatos, todas sus acciones y errores serán magnificados por la prensa que los seguirá a cada paso.
"Una campaña de Obama podría basarse en la idea de que los votantes están buscando un liderazgo inspiracional o motivacional, que se eleve por encima de los tradicionales cálculos políticos", dijo el encuestador demócrata Geoffrey Garin, neutral en esta contienda. "La campaña de Clinton espera que los votantes valoren la experiencia y la larga carrera de lucha por el bien y por hacer la diferencia".
Hace unos años, una candidatura al estilo Obama no habría sido posible, debido a que este político de 45 años ha estado en el Senado por sólo dos años. Ahora, con una aparente voluntad del electorado para romper con la política divisiva de la década pasada, su frescura es vista como un bien. Ni Clinton ni Obama entraron en la campaña por su raza o su género. Obama es hijo de padre keniano y madre blanca de EU, pero su candidatura no es comparable a la de Jesse Jackson en 1984, cuando el líder de los derechos civiles buscó romper barreras raciales. Clinton ha llegado a lo más alto del campo demócrata no porque sea mujer, sino porque es parte de una pareja poderosa que ha dominado el partido desde principios de los 90, así como debido a su larga experiencia como activista del partido, primera dama y ahora senadora. Con todo, no hay que subestimar el significado de la raza y el género en la próxima campaña.