BAGDAD (Agencias).- El gobierno iraquí cifró ayer en 16 mil 245 el total de las víctimas mortales de la incesante violencia en este país árabe en 2006, de las cuales más de 12 mil son civiles y el resto son miembros de las fuerzas de seguridad y de grupos insurgentes.Las cifras fueron difundidas en un comunicado del Ministerio del Interior, cuya publicación coincidió con el hallazgo de los cadáveres de 55 de personas con impactos de bala y señales de tortura en distintas zonas de Bagdad. Según la nota, 12 mil 371 civiles iraquíes perdieron la vida y otros 15 mil 143 resultaron heridos en los últimos 12 meses en acciones de violencia, especialmente atentados suicidas, en su mayoría con coches-bomba. Además, mil 743 efectivos de las fuerzas de seguridad iraquíes -policías y soldados- fallecieron y 2 mil 113 fueron heridos en ataques y enfrentamientos con grupos rebeldes en todo Irak.
Los datos, basados en estadísticas de los ministerios de Sanidad y de Defensa, así como en el del Interior, cifran en 2 mil 131 los supuestos rebeldes muertos en el mismo periodo y en 17 mil los heridos. La cifra de víctimas civiles no incluye a las personas que fallecieron en el hospital por las heridas sufridas en atentados.
Tampoco incluye a personas secuestradas cuyo paradero se desconoce, por lo que la cantidad de muertos podría ser mayor.
"Lo que dice el Ministerio del Interior es lo correcto. Sí, es una cifra preocupante, pero es la correcta", dijo Mohamad al-Askari, consejero del Ministerio de Defensa, en declaraciones a la televisión Al-Jazeera.
Mientras tanto, la indignación por la difusión de imágenes sobre la ejecución del ex mandatario iraquí Saddam Hussein en las que se escucha cómo algunos de los presentes lo insultaban y se burlaban de él, continuó ayer. De hecho, uno de los abogados de Hussein, el letrado Emmanuel Ludot, pidió al nuevo secretario general de Naciones Unidas, el sudcoreano Ban Ki-Moon, una investigación de los hechos.
En una carta dirigida a Ban y publicada ayer, Ludot señaló que tanto el video como la ejecución constituyen una violación a la Convención de Ginebra de 1949. Hasta su muerte, el ahorcado tenía el estatus de condenado por crímenes de guerra, por lo que deberían habérsele aplicado los principios de la Convención.
El gobierno iraquí anunció desde el lunes el inicio de una investigación sobre la ejecución. La indagatoria, se detalló ayer, estará a cargo de un comité del Ministerio del Interior.
El comité averiguará cómo es que algunos de los presentes durante el ahorcamiento pudieron usar las cámaras de sus teléfonos celulares para grabar las imágenes de Hussein, y por qué se permitieron las burlas y los insultos que han recorrido el mundo gracias a las grabaciones y provocado la furia de los seguidores de Hussein.
Serán interrogados todos los testigos de la ejecución -unas 25 personas, incluyendo 14 de un grupo designado por el primer ministro Nuri al-Maliki-, poniendo especial énfasis en aquellos que grabaron lo sucedido con las cámaras de sus teléfonos celulares. (Con información de The New York Times )