MADRID.- En pleno proceso de paz y después de nueve meses del anuncio de su "alto el fuego indefinido", la organización terrorista vasca ETA rompió ayer la tregua que mantenía, con la explosión de un coche-bomba en el estacionamiento de la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, en Madrid.El atentado causó dos muertos y al menos 26 heridos leves, así como cuantiosos daños materiales. Los muertos son dos jóvenes de nacionalidad ecuatoriana que habían sido reportados como desaparecidos y se creía se encontraban bajo los escombros. La detonación, en la que se utilizaron 200 kilogramos de carga explosiva, causó el hundimiento de tres plantas del estacionamiento.
El presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que el diálogo con la banda armada quedaba interrumpido y que el Ejecutivo cumplirá la resolución parlamentaria de no dialogar con ETA hasta que no cese la violencia. Los gobiernos de México y de otros países condenaron la acción.
El atentado se produjo a las nueve de la mañana de ayer. Una hora antes una llamada anónima a la Asociación de Ayuda en Carretera de Guipúzcoa había anunciado la colocación de la bomba, seguida de otra llamada a los bomberos de Madrid y una tercera a SOS-Deiak de Guipúzcoa media hora después. En esta última, un hombre muy nervioso y que dijo hablar en nombre de ETA, alertó sobre la colocación de una potente bomba y explicó que "cualquier intento por desactivarla" sería en vano.
La explosión se produjo cuando la policía ya había acordonado la zona, por lo que sólo hubo unos 26 heridos leves a causa de la onda expansiva, de los cuales dos son policías que sufrieron cortes y contusiones.
Rodríguez Zapatero regresó de sus vacaciones en Doñana y ofreció una conferencia de prensa en el palacio de La Moncloa, en la que anunció la suspensión de "todas las iniciativas para desarrollar el diálogo" con ETA. "Con violencia no hay diálogo, ningún tipo de diálogo", resaltó.
"El gobierno considera que no se cumplen las condiciones de la resolución que aprobó el Parlamento en 2005 que pasa por que los terroristas y quienes les representan muestren una voluntad inequívoca de abandono de la violencia; hasta que esto no se produzca, no habrá ninguna aproximación al diálogo", añadió.
El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, dijo a su vez que "el gobierno tiene la obligación de cambiar la política antiterrorista mantenida durante estos últimos meses" y añadió que "tiene que dar tranquilidad y certidumbre a la población española y explicar si el atentado de Barajas supone el fin de la tregua con la banda terrorista ETA".
Arnaldo Otegi, vocero de la ilegalizada Herri Batasuna (considerado el brazo político de ETA), negó que el proceso de paz estuviera roto, y subrayó que "ahora este proceso es más necesario que nunca porque es lo que quiere la mayoría de la sociedad vasca y del Estado español, y porque es la única alternativa democrática razonable para que el escenario cambie". Por su parte, los nacionalistas de Convergencia i Uniò dijeron que seguirán apoyando al Ejecutivo, mientras el coordinador general de Izquierda Unida (comunistas y republicanos), Gaspar Llamazares, dijo que la "ruptura unilateral de la tregua por parte de ETA que ha supuesto el atentado, interrumpe el proceso de paz y obliga al gobierno y a los partidos a reorientar la estrategia".
México condena atentado
La comunidad internacional repudió el atentado. En México, la Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado en el que "condena enérgicamente el atentado" y expresa su solidaridad con "las víctimas y sus familiares afectados por este lamentable hecho así como al pueblo y al gobierno de España". La Comunidad Europea, Francia y Ecuador emitieron condenas similares.
En este contexto, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) convocó para hoy una concentración en Madrid "para gritar alto y claro que con los asesinos de ETA no se debe negociar". (Con información de agencias)