SANTIAGO DE CHILE.- Ayer, justo el Día Internacional de los Derechos Humanos, falleció el dictador Augusto César Pinochet Ugarte, quien más transgredió estas garantías en Chile, a los 91 años, por una descompensación cardiaca. Pinochet se recuperaba del infarto que sufrió hace una semana, según un escueto comunicado del Hospital Militar."El general Pinochet murió a las 14:15 horas (11:15 de México). A las 13:30 sufrió una crisis cardiaca múltiple, una recaída brusca e inesperada; se le intentó resucitar. Sufrió una descompensación aguda brusca e inesperada, una falla cardiaca", explicó el médico Juan Vergara, jefe del equipo que venía asistiendo al hombre que sojuzgó al país durante 17 años, entre 1973 y 1990.
De inmediato, las cercanías del Hospital Militar se colmaron de simpatizantes de Pinochet, mientras en Baquedano, en las inmediaciones de la Alameda y Vicuña Mackena, llegaban a borbotones, grupos, familias, mujeres, niños y ancianos, celebrando su deceso, lo que se prolongó hasta bien entrada la noche en la plaza de la Constitución, frente al palacio de La Moneda, donde algunos grupos se enfrentaron con los carabineros.
El deceso del nonagenario general obligó a la presidenta Michelle Bachelet a convocar a una reunión de gabinete de urgencia, mientras las unidades militares mostraban la bandera nacional a media asta.
Bachelet no asistirá a exequias
El vocero y secretario general de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, confirmó que la presidenta Bachelet no asistirá al funeral y dijo que los restos del general retirado serán trasladados al Colegio Militar y serán velados desde hoy hasta mañana, cuando "sean cremados" en el cementerio Jardín del Recuerdo, y "entregados a sus familiares".
Lagos Weber señaló que "los edificios militares tendrán la bandera a media asta y saludamos a los familiares del general Pinochet en su dolor".
Si bien Bachelet ya tenía acordado con el general Óscar Izurieta, comandante en jefe del Ejército, como serían la exequias de Pinochet, ayer se reavivó el debate de si debería recibir honores de ex mandatario o tan sólo como ex comandante en jefe de una de las tres Fuerzas Armadas, posición que primó en el gobierno y que fue cuestionada por la oposición de derecha pinochetista.
El diputado de la Unión Democrática Independiente (UDI, pinochetista), Iván Moreira, dijo que "se murió el fundador del Chile moderno, un libertador, un patriota", por lo que reclamó "los homenajes que se merece como ex presidente".
Horas después cuando se conoció la posición del gobierno, del cual sólo participará del funeral la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, Moreira fue contra Bachelet: "Yo pensaba que usted iba a actuar en su condición de mujer, con sensibilidad. Yo pensé que su gobierno y usted habían perdonado, pero me doy cuenta que siempre ha subsistido el odio y la venganza".
Anoche, el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, llamaba "a los partidarios y detractores", del general Pinochet "a la calma y a la tranquilidad".
La muerte del dictador deja inconclusos los juicios en los que se encontraba procesado por violación a los derechos humanos y por corrupción, así como con un sabor amargo a los familiares de las víctimas. Tal es el caso de Viviana Díaz, presidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, quien dijo a EL UNIVERSAL que "nos hubiese gustado que pague en vida por lo que hizo".
Con Pinochet se acaba un capítulo de la historia chilena, que sobrevivió en las investigaciones y denuncias que siempre lo tuvieron como blanco, en un país obligado a convivir con su controvertida figura.