TEXTO FIONA ORTIZ . REUTERS
El Universal
Jueves 07 de diciembre de 2006
SANTIAGO.-El líder cubano Fidel Castro y el ex dictador chileno Augusto Pinochet, dos iconos de la Guerra Fría aferrados a ideologías opuestas, pelean contra graves enfermedades en el ocaso de sus vidas.En La Habana, Castro, de 80 años, el líder cubano por más de cuatro décadas, delegó el 31 de julio el poder en su hermano Raúl tras una operación intestinal y no ha reaparecido en público desde entonces. Pese a los desmentidos oficiales, muchos cubanos piensan que padece una enfermedad terminal.
Pinochet, de 91 años, jefe militar de Chile de 1973 a 1990 y hoy en la mira de la justicia por crímenes de derechos humanos y financieros, se recupera de un ataque al corazón que lo puso el domingo al borde de la muerte.
Castro tomó el poder en 1959 en una revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista, apoyado por Estados Unidos. Su aliado chileno, el presidente socialista Salvador Allende, fue derrocado por Pinochet en 1973.
Ambos han sido llamados déspotas por sus críticos, aunque los apasionados partidarios de Castro lo admiran por haber enfrentado el imperialismo de EU. Los adeptos a Pinochet dicen, por su parte, que salvó a Chile del marxismo.
"Tienen muchas similitudes. No son democráticos, gobernaron durante mucho tiempo, ambos transformaron dramáticamente sus naciones y tienen una influencia que se extiende mucho más allá de sus países", dijo el analista político chileno Patricio Navia. "Sus legados permanecerán por mucho tiempo, pero ambos países estarán mucho mejor cuando ellos desaparezcan".
El contraste entre los dos líderes era evidente en las calles de Santiago. "Estábamos muy mal cuando Pinochet tomó el control del país. Si no hubiera actuado como actuó, seríamos otra Cuba", dijo Hernán Díaz, un capataz de la construcción jubilado.
Díaz dijo que su familia sufrió durante el gobierno de Allende, que se suicidó durante el golpe de Estado con un fusil AK-47 que le había regalado Castro.
En La Habana, hasta los críticos del gobierno comunista reconocen que Castro puso a Cuba en el escenario mundial. "Independientemente a las críticas que se puede hacer a Fidel por su absoluto control sobre la sociedad y la mala gestión económica que ha llevado al país a un callejón sin salida, es evidentemente un hombre que marcó la segunda mitad del siglo XX", dijo el disidente Oscar Espinosa Chepe.
Juntos en el 79
Ambos líderes tienen predilección por los uniformes. Castro prefiere las sencillas ropas de campaña verde olivo, mientras Pinochet vestía trajes de gala repletos de galones y ornamentos dorados. Se conocieron en 1971, cuando Castro visitó a Allende en Chile y Pinochet era el comandante de la guarnición militar de Santiago.
"Tenía mucho carisma con la gente civil, porque es ´un medio toro´, atento con las señoras. Pero a mí no me cayó muy bien", dijo Pinochet en 1990.
Hasta los detractores de Pinochet reconocen que sus reformas de libre mercado sentaron las bases usadas luego por gobiernos de centroizquierda para transformar a Chile en un modelo de estabilidad económica.
Muchos de los partidarios de Fidel Castro admiten que la economía cubana ha sido deficiente desde el derrumbe en 1991 del bloque socialista.