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"Queremos justicia, no revancha"

Afirma que él y su partido, Sociedad Patriótica, que es la segunda bancada en el Congreso, harán todo lo posible para que el mandato de quien resulte electo en los comicios de mañana pueda cumplirse enteramente
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JOSÉ VALES/ ENVIADO
El Universal
Sábado 25 de noviembre de 2006

Q UITO.- Lucio Gutiérrez encarna una paradoja. Él debería ser el presidente que el próximo 15 de enero entregara el mando al ganador de las elecciones de mañana en Ecuador, entre el neoliberal Alvaro Noboa y el izquierdista Rafael Correa. Sin embargo, aun cuando tiene conculcados sus derechos políticos hasta 2008, después de ser depuesto por un grotesco golpe de Estado el 25 de abril de 2005, Gutiérrez se ha convertido en el gran ganador de la primera vuelta de los comicios, el pasado 15 de octubre: su partido Sociedad Patriótica, con su hermano Gilmar a la cabeza, obtuvo el tercer lugar y 24 congresistas (la segunda bancada del Congreso), lo que lo convierte en el árbitro indiscutible del próximo gobierno.

En una entrevista con EL UNIVERSAL, el ex mandatario asegura que "gane quien gane, junto a mi partido, vamos a ayudar a evitar el caos y a que el presidente termine su mandato", aunque aclara que "aquí nadie puede garantizar que los generales no den otro golpe si no se les castiga por el derrocamiento de tres jefes de Estado en nueve años".

Gutiérrez dice no tener ánimo de revancha pero "sí de justicia", porque "si los generales que me quitaron el apoyo, y el presidente de facto e ilegítimo, Alfredo Palacio, no son investigados y juzgados, la impunidad ayudará a que eso vuelva a ocurrir".

En cuanto a la propuesta de Correa de convocar a una Asamblea Constituyente para sancionar una nueva Carta Magna y una reforma política y electoral, el ex presidente asegura, consciente de su poder en el Congreso, que "eso no lo puede hacer si llega a la presidencia porque no está dentro de su capacidad". "Yo también quise convocar una Asamblea Constituyente, pero los expertos constitucionalistas me dijeron que no podía hacerlo. Se puede hacer una reforma de la Constitución a través del Congreso", insistió.

"No hay otro camino. El presidente puede convocar a consultas populares sobre temas importantes que no sean reformas constitucionales. No está dentro de sus atribuciones constitucionales convocar una Asamblea Constituyente. La puede hacer previa reforma de la Carta Magna que lo permita. Si Correa convoca a la Constituyente, supondría violar la Constitución y generaría un conflicto con el Congreso. Y el país no quiere más conflictos. Si quiere disolver el Congreso, ya sería una dictadura", advierte.

Asimismo, dice de Correa que "lo considero como uno más de los 5 mil que se prestaron al golpe que plasmaron aquellas familias a las que quise cobrarle impuestos por haber sacado del país 8.3 mil millones durante la dolarización. Nosotros tenemos una actitud generosa. Ofrecemos conversar con el candidato que gane para generar estabilidad. El país no quiere más vandalismo. Ya basta con estos aventureros comandados por Palacio, que destruyeron la estabilidad económica que logré con mi gobierno".

Debería estar preso por pillo. Este irresponsable de Palacio lo tiró todo por la borda. Vamos a investigar a dónde han ido los ingresos que ha tenido el país. Eso es lo que tenemos que demostrar. El país no quiere revanchas, el país necesita estabilidad constitucional para poder recuperarse económicamente.

Gutiérrez dice no poder arriesgar un pronóstico sobre cuánto puede llegar a durar el próximo presidente, "si seis meses, un año o dos", pero aclara que desde su cómoda posición política "haremos todo lo posible para que dure cuatro años".

Aun así, añade, "no podemos garantizar que los generales quiten el respaldo a quien resulte electo presidente. No podemos garantizar que ciertos sectores de la corrupción compren conciencias de diputados y generales y den un golpe de Estado. Eso está fuera de nuestra posibilidad. Para que un gobierno acabe su periodo debe aplicarse la ley, y aquí, desde la caída de (Abdalá) Bucaram, no se ha sancionado a ningún general golpista".

Niega haber sido parte del golpe que acabó con el gobierno de Jamil Mahuad (2000), pero "en todo caso yo fui destituido del Ejército y estuve preso, pero los generales que dieron ese golpe aún están en libertad".

Se queja de que aun habiendo sido destituido ilegalmente e investigado sin que se le comprobara delito alguno, "sea el único al que le hayan quitado sus derechos políticos" y todo, según él "por el terror de Alfredo Palacio a que yo volviera a la presidencia. Decían que los pantalones se le mojaban, decían que tenía aceleración del tráfico intestinal, que no controlaba los esfínteres al saber que podía ser presidente y quedó demostrado en el resultado de la primera vuelta".

Aun hoy, a 19 meses de su derrocamiento, Gutiérrez denuncia que los organismos internacionales y la Organización de Estados Americanos (OEA) lo dejaron solo y todo porque "hay muchos organismos que son pura burocracia. La OEA no sirve para nada. Simplemente para tomar café, ganar dietas, tomarse fotos, dar declaraciones y nada más. Cometí el error de dar el voto al señor (José Miguel) Insulza, que fue el decisivo. La OEA no sirve absolutamente para nada. La carta democrática es letra muerta. Porque sacramentaron un golpe de Estado e hirieron de muerte a la democracia latinoamericana. Si fuera presidente, retiraría a Ecuador de la OEA, porque no sirve para nada", concluyó.



 

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