Enrique F. Molinero
El Universal
Martes 07 de noviembre de 2006
BERLÍN.- Europa no conoce términos medios. Hace tres años, la invasión militar de Estados Unidos a Irak arruinó las relaciones transatlánticas y provocó una peligrosa división en el viejo continente que enfrentó a los líderes europeos en una batalla política a favor y en contra de la orden aprobada en la Casa Blanca.Pero tres años después, la sentencia dictada por un tribunal iraquí que condenó a Saddam Hussein a morir en la horca, provocó el raro milagro de dar vida una inédito frente común europeo, que olvidó las viejas heridas y reaccionó con una sola voz para impedir que el tirano llegue al patíbulo.
El domingo, el gobierno finlandés, que ocupa la presidencia de turno de la Unión Europea, alzo su voz para condenar la pena de muerte y recordó que la UE se opone a la pena capital.
Ayer, la sorpresa llegó de Londres, cuando el más fiel aliado de Estados Unidos en Europa, Tony Blair, rompió un silencio casi cómplice para impedir que Hussein llegue al cadalso.
En una valiente intervención, Blair afirmó que el gobierno británico está en contra de la pena de muerte, pero precisó que el juicio había permitido recordar al mundo la brutalidad del régimen del ex dictador iraquí. "Estamos contra la pena de muerte, sea en contra de Saddam o de cualquier otra persona", declaró el líder laborista, que hace tres años hizo causa común con Washington para derrocar, por medio de las armas, a Hussein.
No fue la única intervención destinada a impedir que Saddam Hussein sea ahorcado. El Consejo de Europa, el organismo que tiene la crucial misión de proteger la democracia y el respeto de los derechos humanos en el viejo continente, también alzó su voz para impedir la ejecución de Saddam con un argumento convincente y que puede salvar innumerables vidas en Irak y en el resto de la convulsionada región de Oriente Próximo.
"Saddam Hussein fue un dictador despiadado y debe pagar", dijo el secretario general del Consejo de Europa, Terry Davis, al pedir clemencia. "Pero sería erróneo e inútil, ejecutarlo. El pueblo iraquí necesita justicia y no venganza. Hussein es un criminal, pero hay que impedir que se convierta en un mártir".
En Naciones Unidas, el secretario general, Kofi Annan, respaldó las declaraciones de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos del organismo, Louise Arbour, quien instó a garantizar el derecho de Hussein a apelar el veredicto de pena de muerte en la horca al que fue sentenciado por un Tribunal Especial.
Mientras tanto, Irak comenzó ayer a levantar el toque de queda impuesto para sofocar una posible ofensiva de la insurgencia luego de que se diera a conocer la sentencia de muerte contra Hussein. (Con información de agencias)