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´Guerra sucia´: vencer es lo importante

Ni demócratas ni republicanos han escatimado recursos mediáticos, en su deseo por ganar la contienda de noviembre
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WILBERT TORRE . CORRESPONSAL
El Universal
Miércoles 25 de octubre de 2006

NUEVA YORK.- Corre video: El senador demócrata Bob Menéndez aparece en un recuadro, proyectado por la televisión, en una escena turbia. Una grabación se escucha en el fondo, sin que sea posible entender qué dice. La obscuridad de la imagen y las voces incomprensibles añaden un aire siniestro a la filmación: Parece extraída de una película de la mafia. No lo es. Se trata de un promocional cortesía de Tom Kean, adversario político de Menéndez, acusándolo de corrupción. Es la guerra sucia que se libra en las elecciones intermedias estadounidenses.

Las acusaciones de Kean contra Menéndez por un evento de corrupción ocurrido hace varias décadas no han sido comprobadas, pero eso no importa: al candidato republicano los anuncios le han retribuido varios puntos y lo tienen muy cerca de empatar la contienda con Menéndez, que ha calificado la campaña como "la más vil y perversa" que ha enfrentado en su carrera política.

Menéndez no es el único político atacado en estos días y Kean tampoco será el último verdugo.

En 2004, el trabajo sucio de los publicistas republicanos tuvo un efecto devastador en las aspiraciones del demócrata John Kerry, quien finalmente perdió los comicios

Ahora, la guerra sucia ha vuelto a ocupar un sitio clave en la contienda. Demócratas y republicanos habían gastado hasta la primera semana de octubre unos mil 370 millones de dólares, y una parte importante de ese dinero está dirigida a las campañas publicitarias.

Los estadounidenses desayunan y cenan viendo spots que muestran a senadores que reciben dinero, congresistas acusados de racistas y políticos que han intentado asesinar a sus amantes. Los mensajes son cada vez más sucios y agresivos, e invaden territorios antes evitados, como la familia y los valores morales. "Amo a mi hija terriblemente. ¿Cómo podría decirle que respaldé a Don Sherwood?, dice Joseph Leck, un republicano que en un promocional denuncia a Sherwood, congresista de 60 años, por haber tenido una amante 35 años más joven, que lo acusó en tribunales de intentar asfixiarla.

Uno de los promocionales más brutalmente efectivos en la recta de esta campaña ha sido el denominado "Caught red handed", que en el argot político mexicano podría traducirse como: "Con las manos en la masa", en el que aparecen candidatos republicanos con las manos manchadas de rojo. El blanco principal es Thelma Drake, candidata por Virginia acusada de recibir miles de dólares de compañías farmacéuticas antes de votar una ley. Las acusaciones no han sido probadas, pero Drake se desplomó nueve puntos en las encuestas y ha sido empatada por el candidato demócrata.

Son los permisos de la despiadada guerra sucia: no basta probar. Incluso se puede mentir. Lo importante es convencer.

 
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