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Una Babel unida por la dignidad

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Wilbert Torre
El Universal
Jueves 27 de abril de 2006

NUEVA YORK.- En una mesa del International Action Center de Manhattan estaban ordenados en columnas miles de folletos que convocan al boicot del 1 de mayo, escritos en chino, árabe, inglés y español. A unos pasos, Brenda Stokely colgó el teléfono celular y escribió en una libreta los nombres de organizaciones y personas que asistirán a la movilización en favor de la reforma migratoria.

"Este movimiento llegará lejos. Ya podemos compararlo con el boicot negro a los autobuses en Alabama. Igual que entonces, este movimiento ha crecido desde abajo de manera monstruosa", advierte Stokeley, dirigente de la Marcha de Un Millón de Trabajadores, una caravana a Washington que Martin Luther King inició hace 37 años para inaugurar lo que llamó "una guerra contra la pobreza en casa".

"Con frecuencia me preguntan qué hace la comunidad afroamericana involucrada en un movimiento mayoritario de hispanos", refiere Stokeley. "Hay más similitudes que diferencias entre el boicot de Alabama contra la humillación y la violación de los derechos humanos y la exigencia de millones de inmigrantes que trabajan duro, respetan la ley, pagan impuestos y son tratados con indignidad".

Stokeley es una negra alta, atractiva y con un hermoso cabello que recoge en una pañoleta. La noche del lunes 24 de abril asistió a una reunión de la Coalición 1 de Mayo que organiza el boicot y una serie de manifestaciones en Nueva York, a favor de la reforma migratoria. Un diminuto salón fue copado por los dirigentes que forman el movimiento: filipinos, chinos, mexicanos, jamaiquinos, paquistaníes y africanos.

-¿Vamos avanzando? -preguntó Larry Holmes, otro dirigente afroamericano involucrado en la organización del boicot comercial y de la marcha que se realizará en Union Square, la plaza en donde se han concentrado miles de neoyorquinos para protestar contra la guerra en Irak. Stokeley explicó que es complicado hacer cálculos de cuántos afroamericanos apoyarán el movimiento.

"Es difícil hacer un cálculo cuando se trata de un movimiento que viene desde abajo, cuando no hay liderazgos y todos los esfuerzos son individuales, de persona a persona, con cadenas pequeñas que se van formando en las colonias con las madres, en las escuelas con los estudiantes, en los centros de trabajo y en las calles. Pero habrá miles en las calles de Nueva York. De eso no hay duda", dijo en entrevista con EL UNIVERSAL.

Mencionó que es como un rompecabezas. "Todo se forma pieza por pieza: los trabajadores afroamericanos, paquistaníes o chinos que no asistirán a sus trabajos. Los que si asistirán a laborar de nueve a cinco de la tarde, pero saldrán antes para asistir a la marcha; los miles que participarán en el boicot y los estudiantes y jóvenes que se encargan de distribuir miles de folletos en las calles de Brooklyn, Queens y El Bronx para llamar a la gente a participar".

Esa noche, en el Internacional Action Center, una organización activista en favor de los pobres y en contra de la guerra, Stokeley presidió también una reunión de damnificados por el huracán Katrina. Un grupo de estudiantes le informaron que viajarían a Nueva Orleáns el 1 de mayo, pero cuando se enteraron del boicot que se realizará ese día, decidieron cambiar la fecha del viaje para apoyar a los inmigrantes indocumentados.

Berna Ellorin, una filipina de unos 30 años, encabeza el grupo Justice 4 Filipino Coalition. Esa noche dijo ante Holmes y Stokeley que la gente está respondiendo al llamado a sumarse al boicot, a pesar de los obstáculos que están surgiendo.

"Hay fuerzas que quieren dividir a los inmigrantes y a los ciudadanos, que desean desacreditar el derecho legítimo de los inmigrantes. Por eso debemos enfatizar esta lucha y su significado".

Para Stokeley, nada podrá detener el movimiento que inició en pequeños grupos y que luego movilizó a miles a favor de la reforma migratoria.

"Este movimiento hará historia", proclamó, mientras Bryan Barraza, un joven latino, entregaba a un grupo de jóvenes negros y chinos una montaña de folletos para publicitar el boicot.

Shahid Comrade, un líder paquistaní, colocó una calcomanía en la solapa de su saco negro y se convirtió en un anuncio humano.

Igual que en Alabama los negros boicotearon los autobuses para defender su derecho a ocupar los mismos lugares que los blancos, en Nueva York los inmigrantes están dispuestos a pelear, como puedan, su derecho a la igualdad en Estados Unidos.

 
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