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La extrema derecha está en pie de guerra

Nacionalistas preparan sus armas; el enemigo, los "invasores" sin papeles
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José Carreño
El Universal
Martes 11 de abril de 2006

WASHINGTON.- Hay quienes afirman que las manifestaciones de inmigrantes son el inicio de un nuevo movimiento de derechos civiles en Estados Unidos, pero para algunos en la derecha estadounidense se trata del inicio de una guerra civil o hasta una guerra con México.

"Estados Unidos está en el umbral de una guerra civil", afirmó el grupo Patrulla Americana, que en su sitio de internet afirma también: "Como hemos advertido por años, vamos a tener una guerra con México, que será apoyado por otros invasores antiestadounidenses. Cuando la guerra termine y el presidente (George W. Bush) sea impugnado, los responsables deben ser perseguidos".

Para muchos, México es el símbolo de la inmigración indocumentada y, en este sentido, las críticas al gobierno mexicano son parte del argumento.

No sólo eso; un grupo autodenominado Guardianes Fronterizos quemó en Tucson, Arizona, una bandera mexicana, en un acto repudiado en México por integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, que demandaron a la Cancillería que exija al gobierno de EU identificar a los responsables y sancionarlos.

La propia Cancillería dijo tacho de "inaceptable" la quema de la Bandera mexicana o de cualquier otro "símbolo patrio", según declaraciones de la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Lourdes Aranda.

Con todo, la quema de la Bandera mexicana fue un incidente aislado en una jornada pacífica en la que sólo se registró un enfrentamiento entre un manifestante antiinmigrantes y un adolescente en Portland, Maine.

La falta de incidentes mayores fue una sorpresa ante el acaloramiento de un debate migratorio en el que aun personas normalmente serias, como el periodista Jack Cafferty, de la cadena CNN, se dejó llevar por el tono de los grupos antiinmigrantes para expresar su molestia de que inmigrantes ilegales hubiesen salido a la calle a demandar derechos. "No tienen derechos aquí...", dijo.

Su interlocutor, otro periodista de la misma cadena, no dudó en recordarle que muchos de los manifestantes eran ciudadanos y residentes legales, solidarios con la causa de quienes no tienen nada.

Estas expresiones son típicas de los extremos a que ha llegado el debate migratorio en este país, donde los puntos medios son criticados, aunque con mucho mayor furia por una derecha que califica a los indocumentados de origen mexicano como "invasores", y atribuye el problema a la ineficiencia del gobierno del presidente Vicente Fox.

Mucho del furor antiinmigrante y especialmente antimexicano ha sido alimentado por locutores de radio y presentadores de televisión que autoerigidos en voceros de la clase media estadounidense, hicieron de la presencia de los indocumentados un ejemplo de la falta de seguridad en este país.

El hecho de que casi la mitad de los indocumentados no sean mexicanos pasa desapercibido o es voluntariamente ignorado. (Con información de Natalia Gómez Quintero y Francisco Reséndiz)

 
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