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| Distintos credos, una plegaria Unas 25 mil almas se unieron en Los Ángeles para pedir a los políticos que pierdan el miedo a las diferencias de raza
J. Jaime Hernández Tomados de las manos, arzobispos católicos, imanes musulmanes, rabinos judíos, sacerdotes budistas y políticos de distinto credo, elevaron su voz desde la Placita Olvera de Los Ángeles para pedir al Senado de Estados Unidos una reforma migratoria integral, justa, y humanitaria. "Pedimos a los políticos que no actúen de forma excluyente, que no le tengan miedo a las diferencias (de raza y cultura). Les pedimos una reforma migratoria que abra la puerta a la ciudadanía ganada", dijo Roger Mahony, cardenal de Los Ángeles. "Ya no hay marcha atrás. Estamos en un punto de inflexión en la historia de Estados Unidos. Hemos venido aquí para decir que somos el futuro y advertir que hoy marchamos, pero mañana votamos", dijo José Calderón, profesor de sociología y estudios chicanos de la Universidad de Pitzer, en Claremont. El redoble de tambores coreanos se fundía con la estridencia de las matracas mexicanas. Las banderas de EU iban acompañadas de banderas de México, Corea, Filipinas, El Salvador y Nicaragua. Cochecitos de raspados y paletas sorteaban los pocos espacios que dejaba la multitud, en una danza de arrojo. "El fenómeno migratorio no tiene un solo rostro. Somos millones de seres con distinta raíz y cultura. Y todos hemos venido a este país en busca de un futuro mejor. Los políticos y activistas racistas lo único que han conseguido es unirnos para reclamar nuestros derechos adquiridos", aseguró Aquilina Soriano, una inmigrante de origen filipino que iba del brazo de una mexicana. Tras la comparecencia de dirigentes religiosos de distinto credo, una marcha avanzó desde Main Avenue hasta la Fletcher Brown Square, para recrear la visita de las siete casas. En el trayecto se hicieron paradas en templos budistas, judíos, centrales sindicales y edificios federales para demandar un "futuro de prosperidad y esperanza". "¡Alá Akhbar!"(¡Dios es Grande!), se escuchó de repente el rezo de un muezzin que avanzaba entre la multitud. "¡Dios ilumina a los políticos para que no cometan el error de separar familias y dividir a nuestra gran nación!", replicaba Roger Mahony, en un acto de carácter multirracial y multiconfesional que unió las fuerzas de inmigrantes latinos, asiáticos, europeos y africanos.
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