![]() |
|
| PORTADA | | | AVISO OPORTUNO | | | MINUTO X MINUTO | | | DISCUSIÓN | | | TU DINERO | | | MULTIMEDIA | | | GUIA DEL OCIO |
| El Mundo | México | Elecciones 2006 | Los Estados | DF | Finanzas | PyMES | Deportes | Espectáculos | Cultura | Estilos | Computación |
|
|||||||||||||||||
Reforma migratoria: lo que está en juego La suerte de millones de indocumentados en Estados Unidos está en manos del Congreso
José Carreño La incertidumbre sobre el contenido de la legislación que adoptará el Senado es acentuada tanto por la división entre legisladores republicanos partidarios y opositores a un programa de trabajadores invitados que favorece el presidente George W. Bush, como por las severas medidas contra indocumentados incluidas en una propuesta aprobada ya por la Cámara de Diputados. La discusión general se inició formalmente en torno de un proyecto estrictamente sobre seguridad, apoyado por el líder de la mayoría republicana, Bill Frist, que luego dará paso al debate sobre una propuesta aprobada el lunes por el Comité Judicial que incluye un incremento de visas para trabajadores temporales y un potencial camino a la regularización de residentes indocumentados. Se espera que el debate dure tanto como tres semanas, pero el acaloramiento que rodea la discusión fue realzado tanto por masivas manifestaciones de inmigrantes ilegales e indocumentados en favor de medidas de regularización como por advertencias de medios de derecha que, como The Washington Times, las contrapusieron con actitudes adversas de la mayoría de los votantes estadounidenses. La legislación es considerada también como una prueba de fuerza para el presidente Bush, que en los últimos meses ha visto disminuir su apoyo político en la medida que crece la impopularidad de su gobierno. "No me subestime" "No me subestime", advirtió Bush el lunes al responder a una pregunta de EL UNIVERSAL y afirmar que continuará en busca de una legislación "humana". Pero partidarios de una política de mayor dureza hacia los indocumentados alegan, como el senador republicano Jeff Sessions, que Estados Unidos es "un país de leyes" y que los indocumentados no sólo violaron las leyes sino que abrirles el camino a la legalización sería injusto para los inmigrantes que cumplieron con todos los trámites. "Los demócratas nos dicen que esta ley no es una amnistía, pero eso es justamente lo que es", dijo Sessions en una declaración que de hecho es compartida por muchos de sus correligionarios pero que al mismo tiempo, de acuerdo con analistas y líderes hispanos, pone en peligro los esfuerzos republicanos por acercarse a la minoría latina. De acuerdo con los procedimientos legislativos del Senado, las propuestas que llegaron ayer al plenario están sujetas a cambios. Además, de haber un texto final éste deberá ser conciliado con la propuesta aprobada en diciembre por la mayoría republicana en la Cámara de Diputados, cuyos líderes rechazan la idea de regularización y ahora aceptan la posibilidad de negociar un programa de trabajadores temporales. "Necesitamos una solución integral para un problema nacional; necesitamos un sistema justo, realista y razonable que incluya tanto severa vigilancia como provisiones de reforma de inmigración", indicó el senador demócrata Patrick Leahy. Pero en ese sentido, las posiciones parecen tan alejadas y encontradas entre sí que la conciliación parece difícil y algunas fuentes legislativas aventuran la posibilidad de que, tal como ocurrió en 1984 con la ley Simpson-Mazzoli, no se llegue a resultado alguno pero se pavimente el camino para un acuerdo al año siguiente, en este caso 2007.
|
|||||||||||||||||
|
El Universal|
Directorio|
Contáctanos|
Avisos Legales|
Mapa de sitio © 2006 Copyright El Universal-El Universal Online, México. |
|||||||||||||||||