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El mundo sórdido de internet

Justin comenzó conectando una cámara a su computadora y terminó en manos de la prostitución infantil

Kurt Eichenwald
El Universal
Martes 20 de diciembre de 2005

NUEVA YORK.- El adolescente de 13 años estaba sentado en su hogar de California, con la mirada fija en una pantalla de computadora. Nunca había sido un chico popular y desde hacía mucho tiempo había recurrido a internet en busca de amigos. Pero ese día, la fascinación de Justin Berry por el ciberespacio cambiaría su vida.

Semanas atrás había añadido una cámara web a su computadora, con la idea de usarla para conocer a otros adolescentes en la red. Pero en vez de eso, se conectaron para chatear con él cuatro hombres que se dedicaron a hacerle cumplidos y ofrecerle regalos.

Esa tarde del año 2000, uno de sus contactos en el chat le hizo una propuesta: le pagaría 50 dólares si se quitaba la playera y se sentaba frente a la cámara durante tres minutos. El sujeto incluso ayudó a Justin a abrir una cuenta en la página PayPal.com, un sistema de pagos por internet, para que pudiera recibir el dinero.

"Pensé: me quito la playera en la alberca por nada", dijo recientemente. "Así que, ¿cuál es la diferencia?". Justin se quitó la playera y su contacto lo llenó de cumplidos.

Fue así como Justin comenzó una vida secreta en la que, a lo largo de cinco años, este joven que solía estar en las listas de los mejores estudiantes se desvistió, masturbó e incluso sostuvo relaciones sexuales frente a la cámara, ante una audiencia de más de mil 500 personas que le pagaron, en el lapso de ese tiempo, cientos de miles de dólares.

La historia de Justin es un efecto colateral de los avances tecnológicos. Los menores, muchas veces bajo la tutela de adultos, abren sitios de pornografía, donde muestran sus propias imágenes. Y lo hacen desde la privacía de sus hogares, mientras sus padres se mantienen ajenos.

Una investigación de seis meses realizada por The New York Times sobre este tema halló que tales sitios han surgido sin que ello haya atraído la atención de procuradores de Justicia, ni de organizaciones dedicadas a la protección de los jóvenes.

"Sabíamos del uso potencial de las cámaras web por explotadores", dijo Ernest E. Allen, director ejecutivo del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados, una organización privada. "Pero esto es una variación increíble", añadió.

Los adultos que contactaron a Justin se aprovecharon de su necesidad de afecto. Sus padres se divorciaron y el adolescente vivía con su madre y su padrastro.

En 2003, un ex compañero de clase encontró en internet videos pornográficos de Justin, hizo copias y las entregó a otros conocidos. Justin fue señalado e incluso golpeado, hasta que, con el pretexto de que sus compañeros no lo querían, logró que su madre lo sacara de la escuela.

Ese mismo año, se reunió en Mazatlán, Sinaloa, con su padre, Knute Perry, que había huido de una acusación de fraude. Justin lo enteró de su "negocio secreto" y el padre le ayudó a conseguir prostitutas con las cuales sostener relaciones frente a la cámara web. Incluso creó un sitio porno, Mexicofriends, que se volvió uno de los más populares.

En junio de este año, cuando Justin tenía ya 18 años, The New York Times se puso en contacto con él y lo convenció de dejar el negocio de la pornografía y el mundo de las drogas donde también se había involucrado. También lo ayudó a ponerse en contacto con el FBI. El 7 de septiembre le fue concedida la inmunidad y unas cuatro semanas después de que Justin cumplió los 19, el joven se convirtió en testigo federal.

Justin reveló la existencia de un grupo de más de mil 500 hombres que pagaron por sus imágenes en línea, así como evidencia de que otros jóvenes, de edades de 13 años en adelante, eran explotados. El Times investigó los antecedentes de 300 de los mil 500 adultos. La mayoría eran doctores, abogados, empresarios o maestros, muchos de los cuales trabajaban diariamente con menores y sabían cómo manipularlos.

Miles de archivos de computadoras han sido confiscados en todo EU. El FBI arrestó a Tim Richards, identificado por Justin como director de una de las páginas porno de Justin. También fue detenido Greg Mitchel, socio de Justin en un sitio porno. La agencia está investigando también a empresas que procesaron tarjetas de crédito y ayudaron de algún modo a los sitios ilegales.

En cuanto a Justin, se encuentra en sitio seguro y su vida está de nuevo bajo su control. Confesó la verdad a su madre y ahora se siente más tranquilo. Buscó ayuda para combatir su adicción a las drogas y planea ingresar a la universidad en enero.

 
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