Manolita
Historias de sabor

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Historias que dibuja en Xalitla: Don Pablo Nicolás

28/11/2017
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Mire nada más, como iba a saber yo, que los niños aprendían más rápido a pintar cuando eran amamantados por su mamá, mientras ella pintaba las historias que le contaron sus padres.
 
Los muchachos resultaron buenos pintores, pero algunos prefirieron ir a buscar suerte lejos de aquí, ya habrá oportunidad de ir a Chicago y verlos.
 

 
Por lo pronto yo me dedico todo el día a dibujar mis historias que me contaban de niño y las que fui aprendiendo con la vida. Soy un hombre feliz, porque cuento historias felices, entonces Don Pablo Nicolás me enseño una taza pintada en blanco y negro, mire señora esta taza cuenta lo que hacemos en el campo, los animalitos que tenemos, la milpa y el hombre cortando la leña para el tlecuil y luego las mujeres echando tortillas y moliendo la masa en el metate, nuestras casas con techos de palma y la convivencia que siempre tenemos en el pueblo, a lo lejos se ven los cerros y el sol  con sus rayos.
 
 

Así transcurre nuestra vida entre la milpa, los cerros y el sol y yo diario saco mi mesa con muchos colores y pinceles, saco la silla y me dedico a pintar; imagínese si no estaremos felices, resulta que hasta un homenaje nos hicieron en la casa de la cultura popular en México, ahí hay un cuadro con una foto mía yo pintando y otra con mi mujer amamantando a uno de los chamacos y al mismo tiempo pintando, pero el cuadro de ella lo hicieron más grande, que para demostrar que con la leche que amamantan los niños aprenden todo lo que uno sabe, lo que si se, es que salieron re buenos pintores, seguro que lo aprendieron desde que nacieron.

 
Pero vea estas esferas navideñas, cuentan cuando el niño Dios recibió a los reyes magos, hay otras en las que el Ángel da la Buena Nueva, porque el niño ya nació, junto a él está la Virgen María y San José; mire hay otras que cuentan cómo se parte la piñata; a mi esa historia me gusta mucho, fíjese nomas, resulta que un día me toca tener en la casa el pesebre, con la Virgen y San José, pues ese día le doy de desayunar a muchos niños que llegan a mi casa, para festejar que nos tocó la buena ventura, les servimos mi mujer y yo atole, con pan y unas tortillas con huevo para el desayuno, jugamos con ellos y les repartimos dulces, y luego les damos de comer unos pollos criollos que cuidamos durante el año, para que se coman unos caldos bien nutritivos con verduras del traspatio, quedan rebuenos  y los chamacos se van bien contentos, así sucede en Xilitla, Guerrero.
 
Mi pueblo está bien bonito debería de venir, está antes de llegar a Iguala, ahí la esperamos, para que le contemos algunas historias.   
 
 
 
Apasionada de México y su cultura, estudió Sociología en la UNAM, se ha dedicado por más de 15 años a difundir y promover los atractivos turísticos, culturales e históricos de nuestro país a través...

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