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El teatro, vicio que puede ser negocio
Julio Alejandro Quijano
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 10 de octubre de 2007

Actores y directores forman compañías arriesgan sus ahorros produciendo obras

El teatro es un vicio pero difícilmente se convierte en un negocio rentable en estos tiempos y en la ciudad de México. Menos aún para los actores y directores que formaron su propia compañía o se aventuraron a invertir sus ahorros en la administración de algún foro.

Mónica Huarte fundó hace medio año la compañía La vaca voladora junto con Flavia Atencio, Sandra Burgos, Pilar Ixquic Mata y Viridiana Olvera. Su primer montaje, El tiempo de Plack fue un éxito de crítica pero al mismo tiempo que Huarte recibía el premio por Revelación del año, veía con angustia que su cuenta de ahorros se desvanecía sin que la taquilla le ayudara a recuperar lo invertido.

Pero La vaca voladora insistió: Venta de garage fue su segundo montaje y aunque en términos capitalistas todavía no es un negocio rentable, Huarte se da por satisfecha con las ganancias obtenidas: “Por lo menos ya no se ha perdido dinero y los insumos del montaje comienzan a pagarse con la taquilla”.

El caso de Las reinas chulas es diferente porque heredaron El Hábito, un espacio bien identificado con el público que seguía los espectáculos de Jesusa Rodríguez. No obstante, todavía dudaron en convertirse en empresarias de sus propios shows en este local ubicado en lo que fuera la casa de Salvador Novo.

Su decisión no tuvo que ver, sin embargo, con cuentas económicas sino con una manifestación metafísica. Ana Francis Mor explica: “Estábamos a punto de tomar la decisión cuando le preguntamos a don Salvador Novo: ¿Díganos si nos quedamos o qué? Y en ese momento se cayó el retrato que hay colgado en el foro”.

Las reinas chulas se convirtieron así en empresarias por orden de Novo, quien sin embargo, no les explicó cómo hacer de esto un negocio rentable:

“Esperemos que dentro de unos 50 años ya podamos decir que vivimos holgadamente. Por ahora podemos decir que es un vicio y está comenzando a ser un negocio”. Por lo pronto, alcanza para pagar los sueldos de las compañías que se presentan y le da trabajo a unas 60 personas entre meseros, valet parking, taquilleros, y artistas.

Gerardo Quiroz es otro ejemplo atípico, ya que asegura que tres veces se ha quedado en bancarrota por producir teatro. Él administra el Teatro Polyforum y ahora está a punto de hacerse cargo del teatro de la Universidad ICEL que se inaugurará el próximo año.



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