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| Bares y Restaurantes Un billar con 'Malafama' Transformado en un centro de reunión para todos, el salón de la Condesa gana prestigio con un concepto interesante
Arturo Reyes Fragoso Este lugar fue escenario de las andanzas de Diego Luna y Jesús Ochoa en la película Carambola, que el año pasado se exhibió en cines. Se trata de uno de los establecimientos con mayor abolengo de la colonia Condesa, recientemente remodelado para estar más acorde con el toque de sofisticación que caracteriza a la zona; tiene un nuevo bar y una galería fotográfica.
Los orígenes del Salón Malafama se remontan a seis décadas atrás, cuando abrió sus puertas como Billares Michoacán, en alusión a la calle donde se localiza; era el típico billar de barrio, de no muy buena catadura que, años después, cambió de nombre a Billares Américo.
En 2004, una remodelación muy extensa ayudó a desterrar la mala fama del lugar, de la que sólo quedó su actual nombre. Entonces, reabrió sus puertas al público con un interesante concepto: a la docena de mesas de billar que ofrece se agregó una barra, mesas y una zona lounge; además, en forma periódica, se montan exposiciones de fotografía (actualmente se exhibe una de Gonzalo Morales) que le imprimen al Malafama un ambiente único en la ciudad.
En una de las paredes, junto a la barra, se aprecian las placas con los nombres de los ganadores de los diversos torneos que se organizan entre los clientes asiduos. Por otro lado, el personal que atiende los billares puede instruir a quien lo desee, en algunos de los secretos de este deporte.
No es obligado tener que tomar un taco (de madera, no de carnitas) para disfrutar del lugar, en el cual se escucha una agradable y variopinta selección musical, que va del jazz a Los Beatles. El visitante puede instalarse en la barra o las mesas para disfrutar de un tarro de cerveza o una copa de vino, acompañado de una baguette, chapata, ensalada o tabla de quesos y carnes frías (el servicio también se ofrece a quienes están en las mesas de billar).
Algunos solicitan el dominó o el backgammon, también disponibles, o encienden su computadora portátil para hacer la tarea, elaborar algún informe de trabajo o consultar los correos electrónicos, gracias a la conexión inalámbrica con que cuenta el lugar. Próximamente, estarán listas las pantallas de televisión en las que se proyectarán los partidos del Mundial de Alemania.
En un ambiente informal, el Malafama reúne a personas de todas condiciones, igual integrantes de la comunidad artística que reside en la Condesa, escolares prófugos de las clases del día, que ejecutivos que aprovecharon su horario de comida para acomodar algunas bolas dentro de las buchacas. La exposición fotográfica en las paredes se renueva cada tres meses, con el obligado coctel de inauguración. "Contrario a la imagen tradicional que se tiene de los billares, aquí, es común ver también a las mujeres, ya sea jovencitas o señoras de condición económica acomodada", comenta Lola Reyes, gerente del lugar, quien por sí sola derrumba el estereotipo de estos sitios, conocidos como sórdidos reductos masculinos.
La renta, por hora, de una mesa de pull o carambola, es de 80 pesos (de las 10 de la mañana a las cuatro de la tarde se ofrece una promoción de dos por uno); eso sí, no se alquilan a menores de 16 años, a menos que vayan acompañados por un adulto. De hecho, comenta la gerente, al lugar acuden varios niños con sus padres que, además, son consumados jugadores.
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