Son 20 piezas, entre esculturas, instalaciones, muebles, collages y objetos adaptables, las que componen la última exposición del artista contemporáneo nacido en Viena, Franz West, titulada Elefante blanco.
Esta exhibición se presenta por primera vez en México y Latinoamérica, a partir del 11 de junio y hasta el próximo domingo 13 de septiembre, en el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo, en Paseo de la Reforma.
West es considerado, hoy en día, como uno de los referentes obligados del arte contemporáneo internacional de las últimas décadas debido a su destacado trabajo, caracterizado por la tosquedad que va en contra de lo denominado "estético" del arte.
"Este creativo ha destacado por su visión cuestionadora de las fronteras entre la vida cotidiana y el mundo artístico, entre el artista y el público. Su obra constituye una invitación para que el espectador piense de nuevo en nociones preconcebidas sobre la diferencia entre la belleza y la fealdad, así como la forma y la función", afirma Patrick Charpenel, curador de la exposición.
El título del montaje evoca a una bestia de grandes proporciones: un elefante blanco, que es la expresión de algo exagerado, excesivo e incómodo. El término alude a una monumentalidad pura.
"En esta exhibición nos referimos, concretamente, al desperdicio de espacio o al desgaste de energía, al deterioro de la materia prima aplicada en demasía o de una acción que va más allá de los límites razonables", agrega Charpenel.
Los visitantes podrán ver una propuesta no refinada sino burda, mundana, visceral e intencionalmente tosca.
A través de las obras presentadas, realizadas en metal, papel, alambre y video, es posible acercarse a una parte de la extensa producción de esta figura internacional que ha jugado un notable papel en el desarrollo de la creación artística posterior a 1965.
Las esculturas no sólo entrarán en relación con la vista sino con todo el cuerpo, pues el público asistente tendrá la oportunidad de interactuar, jugar y tocar tres series de ellas.
"Para West es muy importante que los espectadores sean parte de las piezas, para que se rompa el protocolo tradicional de una sala de museo", subraya el curador.
La mayor parte del trabajo es propuesto a grandes dimensiones, ya que el artista ha realizado las instalaciones para exhibirse al aire libre. Las figuras gigantes recuerdan formas biológicas, sin caer en la obviedad.
Otra de las características de Elefante blanco, es el empleo de materiales desechables y precarios como el papel maché, periódico, yeso, aluminio, gasa y cartón, que el creativo recubrió con pintura en tonos brillantes y llamativos.
"También hay un espacio dedicado a los llamados adaptives o adaptables, los cuales son piezas -esculturas realizadas con yeso- que el público puede usar a modo de extensión de su cuerpo, cargarlas e incluso transportarlas con el fin de crear y poner algo sobre el espacio social", finaliza Charpenel.
Aunque el artista no pudo estar en México para la inauguración de su exposición por cuestiones de salud, en todo momento estuvo al pendiente del montaje, pues para él era muy importante la colocación de cada una de sus obras en sitios estratégicos para lograr el objetivo deseado.