La Casa del Lago de la Universidad Nacional Autónoma de México, ubicada en Chapultepec, abre sus puertas para alojar la exposición Rosa Mexicano, la cual muestra, a través de un diálogo artístico entre seis diseñadores de moda pertenecientes a generaciones completamente distintas, aquella noción moderna de identidad nacional.
Por un lado está el trabajo del diseñador mexicano Ramón Valdiosera a lo largo de tres décadas, de 1940 a 1970, y por el otro, el de los talentos emergentes como la joven diseñadora Alejandra Quesada y las duplas de Malafacha y Trista.
Esta muestra lleva por título Rosa Mexicano, ya que el término nació con la idea de reflejar el nacionalismo, además de ser creado por el propio Valdiosera.
La muestra reúne fotografías, dibujos, documentos y vestidos originales procedentes del archivo de la Fundación Ramón Valdiosera, por primera vez expuestos en un espacio museográfico.
El origen
"Rosa Mexicano nació hace 60 años, cuando comencé a tocar puertas y abrirme ventanas en el mundo de la moda. ¿Fácil? ¿difícil? ¿ingrato?, prefiero no poner esas etiquetas a mi profesión, sólo diré que el camino es largo pero el que tiene hambre llegará a la meta, como me sucedió a mí.
Tenía un taller muy modesto pero completo en el que confeccionaba mis diseños que en 1949 llegaron a Nueva York, en el hotel Waldof Astoria. Era mi primer desfile ante un público extranjero que quedó fascinado con las prendas que reafirmaban la identidad nacional a través de las raíces mexicanas, el arte popular y el pasado prehispánico", cuenta Valdiosera.
Esas ideas se vieron reflejadas, tiempo después, en el trabajo de grandes personajes nacionales del ámbito de la moda, el arte y la arquitectura como Diego Rivera, Miguel Covarrubias, William Spratling, Clara Porset, Luis Barragán y José Limón, por mencionar algunos.
Para 1951, el diseñador regresaría a Estados Unidos, apoyado por el entonces presidente de México, Miguel Alemán, con su nueva colección, en la que predominaba el color buganvilia; la prensa internacional lo cuestionó acerca de su origen y Valdiosera respondió "Este color se llama rosa mexicano y es intrínseco de la cultura de mi país".
Así, el diseñador rompió las fronteras de la moda nacional, pero durante el gobierno sucesor de Alemán, todo se truncaría, hasta el punto de que el diseñador tuvo que regalar a sus empleados su propio taller, pues ya no le permitían presentar sus colecciones ni fuera ni dentro del país.
"Después de casi 20 años de esperar a que me volvieran a dar otra oportunidad de presentar mis diseños, me harté y preferí dejarle el negocio a mi equipo de trabajo y por un tiempo hasta su cliente me volví.
"Desde entonces me quedé con el deseo atorado de presentar en un museo mi trabajo, el cual retrata una cultura antigua con sed de ser vista y admirada, y es hasta hoy que he desempolvado las prendas, fotografías y documentos, pues quiero que dejen de pertenecerme y se vuelvan parte de la sociedad actual", puntualiza Valdiosera.
Y para contraponer la visión del pasado se encuentra el trabajo de Alejandra Quesada que ha hecho en conjunto con el mexicano Vena2, rescatando una propuesta fantasiosa e infantil; además de los diseños del colectivo Trista y de la dupla Malafacha, que presentan, como en todas sus colecciones, el tema de la muerte.
La muestra estará abierta al público hasta el domingo 6 de septiembre de 2009.