En lo que a películas con criaturas asesinas se refiere, El huésped es toda una rareza. A diferencia de las otras cintas donde cocodrilos gigantes, arañas o Godzillas que se dedican a matar y la historia se centra en seguir esas matanzas, aquí el interés radica en una familia.
Sin alterar la tradición, la criatura es producto de una mutación provocada por químicos vertidos en un río. No se sabe qué era originalmente, pero es bastante fea.
Y a diferencia de esas cintas donde hay que esperar mucho para que verla en su totalidad, aquí aparece en pantalla al inicio. Así, les deja la atención a los Park.
Tenemos al abuelo, a un hijo desempleado, a una campeona de arquería, pero sobre todo a Gang-du (Kang-ho Song), un hijo no muy listo, que trabaja con el abuelo en un puesto de comida al lado del río.
Ahí es donde la criatura se lleva a la hija de Gang-du provocando que la familia entre en acción. Es evidente que no se llevan bien, pero unen fuerzas para luchar contra la burocracia, la policía, una cuarentena y todo tipo de obstáculos para rescatar a la niña.
Es ese ángulo de la historia lo que hace de esta cinta una experiencia diferente porque realmente la criatura pasa a un segundo plano y el suspenso radica en si la familia logrará salvar a tiempo a la niña.
Por eso, es una cinta entretenida que rebasa por mucho el recetario del género de los monstruos y hace que la reciente Cloverfield parezca un mal chiste. Así El huésped representa una buena oferta en donde el suspenso y la acción se combinan en un filme que exhorta a la unión familiar.
El Huésped
Corea del sur, 2007
Dir. Joon-ho Bong