Si bien es cierto que nadie espera aprender historia en una película de acción, es agradable cuando cuentan los hechos como ocurrieron. Ese no es el caso en La leyenda de Excalibur, donde mezclan la historia del mítico Rey Arturo con la caída del Imperio romano.A fin de cuentas, el propósito principal de esta cinta es entretener y lo logra.
En lugar de Arturo como niño la historia tiene a Rómulo (Thomas Sangster), quien a los doce años se convierte en el último emperador romano que desciende directamente de Julio César. Sin embargo su lineaje no le sirve de mucho cuando un grupo de bárbaros invade Roma. Sus padres son asesinados, pero gracias a la astucia de su viejo maestro Ambrosino (Ben Kingsley) es transportado como prisionero a la isla de Capri.
Lo que los bárbaros no sabían pero pronto descubren, es que cometieron un error al mandarlo a Capri, puesto que ahí está escondida la espada Excalibur, legendaria por sus poderes mágicos, y que de acuerdo a una profecía, Rómulo está destinado a usar volviéndose muy poderoso.
De inmediato los bárbaros se dan cuenta de que deben matarlo, pero no cuentan con que el niño no está solo. Gracias al general Aurelio (Colin Firth) se reúne a un grupo de soldados fieles al César que juran protegerlo, entre los que se cuenta Mira (Aishwarya Rai), una bella guerrera de Constantinopla.
El grupo tiene así la misión de vencer a un ejército superior en número y de paso a ayudar a Rómulo a convertirse en un gran líder.
A pesar de su elenco internacional, La leyenda de Excalibur es una cinta que no contó con un gran presupuesto, el cual se nota en la calidad de sus efectos especiales y la falta de contudencia en sus personajes, carentes de la heroicidad necesaria.
La leyenda de Excalibur
Gran Bretaña-Italia, 2007
Dir. Doug Lefler
Con Colin Firth, Ben Kingsley, Aishwarya Rai, Kevin McKidd