Hasta el momento el verano en el cine ha estado lleno de superhéroes y grandes súper producciones. Ahora, llega otra pero que se burla de ellas: Una guerra de película, tal vez la comedia más divertida del año.
Como su nombre lo indica, es una cinta de guerra. O más bien, es un filme sobre la filmación de una película de guerra. Su director (Steve Coogan) busca hacer la mejor cinta sobre Vietnam, pero tiene conflictos con los egos de sus actores.
Por ello, decide seguir el consejo de un asesor técnico veterano de Vietnam (Nick Nolte) y los manda, sin que los actores lo sepan, a una zona conflictiva en Asia controlada por narcotraficantes. La idea es que la cinta se beneficiará con el realismo, pero todo por supuesto se sale de control.
Ben Stiller es Tugg Speedman, un actor de acción cuya carrera está casi acabada y por eso ha intentado interpretar papeles más dramáticos. Jack Black es Jeff Portnoy, un comediante adicto a la cocaína que hace comedias de humor escatológico.
Y aunque ellos están muy bien, el mejor es Robert Downey, quien interpreta a Kirk Lazarus, un actor intenso que ha ganado cinco veces el Oscar y se "transformó" en negro para este filme.
La sátira de Hollywood además incluye a Brandon T. Jackson como Alpa Chino, otro de los actores que se supone es un astro de las artes marciales, y a quien vemos al inicio de la cinta en un comercial, al igual que los cortos de las últimas películas de Speedman y Portnoy.
Así, cada minuto es una burla de la manera en la que se hacen las películas hollywoodenses. Lo curioso es que Una guerra de película también funciona como cinta de acción.
Si a eso se le agrega que Matthew McConaughey y Tom Cruise hacen apariciones especiales con personajes que nunca se asociarían con ellos, el resultado es una cinta que prácticamente lo tiene todo. Es perfecta, divertida y una muestra de que Ben Stiller como guionista y director tiene un buen ojo para capturar detalles hilarantes.
Una guerra de película
Estados Unidos, 2008
Dir. Ben Stiller
Con Robert Downey Jr., Jack Black, Ben Stiller y Brandon T. Jackson