La fascinación que ejercen los medios y la desaparición de los límites entre el ser y el parecer, arte y mercadotecnia, estrella mediática y persona común y corriente, es el tema abordado por la puesta en escena Dios es un Dj , dirigida por Gabriel Figueroa Pacheco.
Con un carácter subversivo, que muestra a personajes que develan la ausencia del "valor" de los valores actuales mediante la afirmación cínica de los mismos, el montaje, que no es una obra de teatro en el sentido tradicional, iniciará nueva temporada durante septiembre en el Teatro El Granero, del Centro Cultural del Bosque.
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) anotó que la obra, original del dramaturgo alemán Falk Richter y que se estrenó en mayo pasado en el ciclo Teatro Germánico Contemporáneo, es un reality show, un performance, una comedia y televisión en vivo.
A través de un comunicado, indicó que ha sido traducida a 18 idiomas y se ha escenificado con gran éxito en Alemania, España, Francia, Estados Unidos y Australia, entre otros países, generando siempre un impacto muy significativo en los jóvenes espectadores.
La editorial Horverlag incluyó en 2007 a la obra en el Canon de los textos teatrales más importantes de la última década, destacó al señalar que la historia se desarrolla en un disco giratorio enmarcado por tres pantallas que integran el área de los espectadores.
Girando sobre su propio eje, la plataforma emula a la tornamesa del Dj y de manera significativa apunta a la autorreferencialidad de los personajes: "soy una persona importante, mejor dicho: importantísima. Y todo gira en derredor" .
Videos y gráficos proyectados en las pantallas ilustran el contexto en que se desarrollan los personajes: la herencia mediática de códigos y signos enfocados a la cultura digital.
El despliegue audio-visual, la utilización de diversos medios electrónicos y elementos de la cultura pop, no sólo cumplen con tareas escénicas y ambientes de acuerdo al planteamiento anecdótico y trama de la obra.
También representa el espejo mágico que falsifica la realidad del desamparo y la impotencia de los personajes, reflejando una omnipotencia, grandiosidad y autoestima que no tienen los narcisos contemporáneos, señaló el instituto.
La historia gira en torno a una joven pareja, cuyos miembros idean un proyecto artístico novedoso: crear un producto nuevo para un mercado nuevo, vender su vida, en vivo, en video, en internet.
El espacio en el que se encuentran es una representación simbólica de su departamento-estudio en un centro cultural, donde se han instalado una serie de cámaras que trasmiten sus movimientos a internet.
Se trata de un "discjockey" y una ex-conductora de un programa de televisión de videos musicales, quienes además de ser vistos en tiempo real gracias a internet, abren las puertas al público para ser observados in situ.
Así, dejan ver al público momentos privados, instantes de intimidad o situaciones que escapan a su control.
Se trata de una pareja de jóvenes que navega por las posibilidades que ofrece el mundo contemporáneo como si se tratara de páginas electrónicas, transformando su vida en un juego de autorrepresentación y autocomercialización.
Protagonizada por Isabel Piquer y Carlos Valencia, "Dios es un Dj" es una coproducción del Goethe Institut Mexiko y la Coordinación Nacional de Teatro del INBAL, bajo la dirección de Gabriel Figueroa Pachec