Al tener los ingredientes indispensables del llamado cine negro, la adaptación de La dalia negra era inevitable. La víctima es Betty (Mia Kirshner), una joven que se ve forzada a usar su belleza para sobrevivir a la pobreza en una ciudad que no conoce. Pero eso sólo se sabe a través de la investigación que los policías Bleichert (Josh Hartnett) y Blanchard (Aaron Eckhart), ambos ex boxeadores, realizan en torno a su muerte.
Al principio la aspirante a actriz es sólo un cuerpo horriblemente mutilado y torturado.
La vida de Betty y su relación con Madeleine (Hillary Swank), una rica heredera, así como con personas peligrosas de la ciudad emerge gradualmente, mientras los detectives se encuentran en un triángulo amoroso con Kay (Scarlett Johansson), otra bella mujer.
Obsesión, sexo, chantaje, negocios ilícitos. Todo está presente. La ciudad de Los Ángeles luce amenazadora con callejones oscuros que son el escenario de encuentros furtivos.
Sin embargo, La dalia negra como película no funciona. La razón obvia es que todos los actores, salvo Kirshner, no encajan con el material. Parece que están de invitados en una fiesta de disfraces, y no a recrear una historia llena de pasión.
No es coincidencia que la cinta sólo funcione realmente en los trozos de película encontrados por los detectives en que aparece Kirshner como Betty. Vulnerable y trágica es la personificación del cine negro. Su dolor se siente auténtico, lo cual no puede decirse del resto de la película.
Estreno
Estados Unidos, 2006
Dir. Brian De Palma
Con Aaron Eckhart, Scarlett Johansson, Josh Harnett y Hillary Swank