Hemos visto una y otra vez la historia del deportista que tiene que vencer grandes dificultades para triunfar, y aunque El camino del guerrero no se aparta de lo ya conocido, tiene a su favor contar con Nick Nolte.
Dan (Scott Mechlowicz) es un gimnasta, el más destacado en el equipo olímpico y lleva una vida de estrella de rock que incluye fama, mujeres y motocicletas.
Una noche, después de una pesadilla, sale en su moto y termina en una gasolinera donde conoce al encargado (Nick Nolte), a quien Dan bautiza como Sócrates por los consejos filosóficos que le da.
Con su arrogancia, Dan cree que si sigue la sabiduría de Sócrates podrá aplastar a la competencia.
Pero, cuando sufre un accidente en el que una de sus piernas queda muy dañada y los médicos le informan que apenas podrá caminar, se da cuenta de que necesita de Sócrates para ser lo que era, pero primero tendrá que revalorar toda su vida.
En una escena, tras hablar con Dan, Sócrates aparece en el techo de la gasolinera lo que provoca la pregunta de cómo se subió ahí tan rápido.
La respuesta supone que fue con el poder de su mente. De eso es de lo que nos logra convencer Nolte, a pesar de que sus diálogos sacados de manuales de autoayuda, pero que, con su expresión de hombre que lo ha visto todo, es imposible no creer que en verdad es un sabio disfrazado de hombre común y corriente.
El camino del guerrero
Alemania/EU, 2006.
Dir. Victor Salva.
Con Nick Nolte, Amy Smart, Ray Wise, Bart Conner y Agnes Bruckner.