Una de las tradiciones más antiguas en las fiestas decembrinas es la de los buñuelos, bañados con miel de piloncillo, aromatizada con clavo y canela. En el recetario de Sor Juana Inés de la Cruz figuran tres recetas de buñuelos, mejor conocidos en el Virreinato como “puñuelos”, ya que la masa se aplastaba con los nudillos del puño.
Herencia mozárabe, los buñuelos podían ser de queso, de requesón y de viento o huecos, explica Mónica Lavín en Cocina Virreinal Novohispana. Algunos recetarios del siglo XVIII, como el del Padre Ávila Blancas, presentan recetas de buñuelos de arroz, de jeringa y de los llamados buñuelos Nochebuena, hechos con pulque o con leche.
Durante la Colonia, era común en los conventos la elaboración de estas delicias, dice Teresa Castelló Yturbide en el libro Delicias de Antaño. Uno de los más famosos era el de Santa Brígida, que además de su exquisito sabor, eran famosos por su vistosa presentación en grandes platones de Talavera.
Otro de los conventos de ilustre historia buñuelera era el de San José de Gracia. Por las tardes las religiosas salían a la puerta del convento con grandes charolas. Asimismo, llevaban la deliciosa miel de piloncillo en grandes cazos de cobre .
Continúa el placer
La elaboración de buñuelos sigue teniendo vigencia entre algunas comunidades de monjas, como es el caso de la Comunidad de Santa Catalina de Siena, de la Orden de Predicadoras Dominicas, en la colonia Mixcoac, que durante diciembre elaboraran buñuelos de viento.
Los buñuelos forman parte del acervo culinario de la mayoría de los estados de la República Mexicana, si bien algunos presentan interesantes variantes. En Veracruz, por ejemplo, suelen pre pararse con jaiba, de piña, de arroz y hervidos.
El oaxaqueño Alejandro Méndez Aquino, autor del libro Noche de rábanos, advierte sobre originales recetas, como la de los buñuelos de rábano, elaborados con la pulpa de este producto y pan de marquesote; los buñuelos de almidón, tendidos, de camote, de pasas y de leche; así como los buñuelos oaxaqueños, fritos con manteca y servidos en hojas de maíz secas y espolvoreados con azúcar coloreada. En esta temporada, en las plazuelas de la provincia suelen verse los puestos de buñuelos.
Las mujeres, sentadas junto al anafre, ofrecen los crujientes buñuelos acompañados con miel de piloncillo, guayabas y tejocotes. Tampoco falta la olla de barro con atole blanco, listo para acompañar estas delicias. De igual manera suelen servirse con otros atoles típicos: de nuez, cajeta, guayaba, ca pulín, pirul, arroz y cacahuate.
Disfrute su sabor
Algunos de los buñuelos más famosos de México
CAFÉ TACUBA
Dirección: Tacuba 28
Col. Centro
Tel: 5518 4950
DULCERÍA CELAYA
Dirección: 5 de Mayo 39
Col. Centro
Tel: 5521 1787
BUÑUELOS CONVENTUALES
Comunidad de Santa Catalina de Siena, de la Orden de Predicadoras Dominicas
Dirección: Plaza Gómez Farías 8
Col. Mixcoac
Tel: 5563 1253
PANIFICADORA LA VASCONIA
Dirección: Tacuba 73
Col. Centro
Tel:5521 0659 y 5521 1585
PANIFICADORA MADRID
Dirección: 5 de Febrero 25
Col. Centro
Tel: 5518 2950
PANADERÍA EL MOLINO
Dirección: 16 de Septiembre 59
Col. Centro
Tel: 5512 2177
PANADERÍA IDEAL
Dirección: 16 de Septiembre 18
Col. Centro
Tel: 5510 8958
PASTELERÍA LA GRAN VÍA
Dirección: Amsterdam 288
Col. Condesa
Buñuelos con miel de lavanda
Al estilo de la Chef Tere Barajas
Para 4 porciones
- 4 yemas
- 4 huevos enteros
- 400 gramos de harina
- 500 mililitros de leche
- 1 litro de aceite vegetal
- 1 1/2 tazas de azúcar
Para la miel: 2 tazas de agua
- 1 cucharada de licor
- 1 taza de azúcar
- 3/4 taza de flores de lavanda
PREPARACIÓN 45 MINUTOS
Licuar las yemas, los huevos, la harina y la leche. Colar la mezcla. Calentar el aceite, una vez que esté a la temperatura adecuada sumergir los moldes unos minutos. Retirar del aceite y dejar escurrir sobre una toalla de papel. Introducir el molde, sin rebasar el borde, en la mezcla para los buñuelos e introducir en el aceite. La pieza se deberá desprender naturalmente. Dejar dorar hasta alcanzar el color deseado. Retirar del aceite, escurrir y revolcar por el azúcar. Para la miel: Colocar el agua, el licor, el azúcar y las flores al fuego, mezclar perfectamente para que el azúcar se disuelva. Una vez que la mezcla tome una consistencia densa pasar por un colador. Acompañar los buñuelos con esta miel.
Para saber si el aceite está a la temperatura adecuada, colocar un poco de la mezcla en el aceite, ésta deberá soltar burbujas y subir a la superficie sin dorarse demasiado rápido