Junio de 1924 fue la
fecha en la que la selección uruguaya de futbol
tuvo una cita con la historia.
Fue en los Juegos Olímpicos de París en
ése año, donde los charrúas comenzaron
la leyenda de un equipo que consiguió dos medallas
olímpicas de oro de manera consecutiva.
En la capital francesa, los uruguayos se ganaron el
afecto de la afición parisina con su victoria
de 2-1 ante Holanda en uno de los dos partidos de semifinal.
La victoria fue emocionante y llena de drama, ya que
los sudamericanos tuvieron que venir de atrás
para superar la diferencia marcada con un tempranero
gol de los holandeses.
Uruguay comenzó desde entonces a mostrar su ahora
legendaria "Garra Charúa'' y con un juego
recio salió con un triunfo peleado casi a muerte.
Holanda presentó una protesta oficial para anular
el partido argumentando que el árbitro había
favorecido a los uruguayos al permitirles su juego brusco.
El reclamo fue rechazado de inmediato y Uruguay llegó
así a la final contra Suecia.
Pero antes de que se jugara el partido, hubo otra controversia.
Los organizadores del certamen habían asignado
de antemano a un árbitro holandés para
el partido, lo que fue rechazado por los uruguayos.
Los directivos charrúas temían que su
victoria ante Holanda en la semifinal podía influir
en el juez en su contra en la final.
Esta vez la protesta fue aceptada y el árbitro
holandés fue sustituido por un francés
que dirigió el partido por la medalla de oro
sin mayores contratiempos.
Uruguay tampoco tuvo problema alguno con el rival y
ganó por 3-0 para conquistar el primero de los
dos oros olímpicos de su historia, con lo que
su futbol alcanzó el protagonismo mundial.
La final fue presenciada por más de 60 mil aficionados
en el estadio Colombres. Otras 5 mil personas se quedaron
sin poder entrar al estadio y protagonizaron una batalla
campal a las puertas del mismo, lo que produjo un saldo
de cientos de heridos.
Cuando terminó el encuentro con el contundente
3-0, los uruguayos agradecieron el apoyo de la afición
francesa dando una vuelta al terreno de juego para saludar
a la muchedumbre.
La celebración fue la primera presentación
de lo que hoy se conoce en el mundo entero como la "Vuelta
Olímpica".
LA SEGUNDA AL HILO
Uruguay se presentó a sus segundos Juegos Olímpicos
en Amsterdam 1928 prácticamente con el mismo
equipo que salió campeón en París
1924: Andrés Mazali, José Nasazzi, Pedro
Arispe, José Leonardo Andrade, Lorenzo Fernández,
Juan Piriz, Alvaro Gestido, Santos Urdinarán,
Héctor Castro, Pedro Petrone, Pedro Cea, Antonio
Campolo, Adhemar Canavesi, Juan Arremón, René
Barojas, Héctor Scarone y Roberto Figueroa.
Esta vez la competencia se llevó a cabo sin protestas
ni problemas fuera de los estadios, pero tuvo la peculiaridad
de que la final se celebró dos veces debido a
que el primer partido entre Uruguay y Argentina terminó
con empate a uno.
En esa época todavía no existían
los tiempos extras, las definiciones por penal y mucho
menos el gol de oro.
Uruguay ganó el segundo partido por 2-1 y con
ello su segunda medalla de oro olímpica en un
vistoso partido ante sus archirrivales sudamericanos.
A juicio de los observadores del momento, ese triunfo
terminó de convencer a la todavía endeble
FIFA de otorgarle a Uruguay la sede su primer Campeonato
Mundial, que se llevó a cabo dos años
más tarde y en la que el país anfitrión
se proclamó campeón del orbe.
El bronce de París 1928 fue para Italia, que
le propinó a Egipto una goleada de 11-3.
Este fue el segundo torneo olímpico boicoteado
por Gran Bretaña en señal de protesta
por lo que los británicos consideraban maniobras
sucias de parte de la FIFA en su contra. Uruguay, que
se había consolidado como la primera gran potencia
mundial del futbol, no volvió a participar en
los Juegos Olímpicos.
El futbol olímpico se vio interrumpido en Los
Ángeles 1932 y cuando volvió en Berlín
1936 comenzó el dominio europeo que duró
hasta que Nigeria rompió la hegemonía
en Atlanta 1996.
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