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| Michael Johnson |
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| "EL EXPRESO DE WACO" |
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Archivo EL UNIVERSAL
En los Juegos
Olímpicos de Atlanta, en 1996, fue la gran estrella
del atletismo, al convertirse en el primer hombre en ganar
los 200 y los 400 m en unos Juegos. |
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Un día, mucho tiempo
antes de los Juegos Olímpicos de Atlanta, Michael
Johnson decidió seguir entrenando bajo una torrencial
lluvia. Cuando su entrenador, Clyde Hart, le preguntó
por qué siguió corriendo, Johnson contestó:
"Nunca se sabe cuándo se presentarán
estas condiciones. Puede ser un campeonato mundial o una
olimpiada".
Atlanta fue una competencia histórica para Johnson.
En los Juegos Olímpicos fue la gran estrella del
atletismo, al convertirse en el primer hombre en ganar
los 200 y los 400 m en unos Juegos. En los 400 m venció
con autoridad y con un gran tiempo de 43,18, el mejor
de año. Pero lo que más recuerda de los
Juegos de Atlanta es su victoria en la final de los 200
m, para muchos la mejor actuación atlética
nunca vista en un estadio de atletismo. Su plusmarca mundial
de 19,32, una marca que parecía imposible, fue
el momento cumbre de estos Juegos. En Atlanta no participó
en los relevos 4x400 m, lo que no impidió que Estados
Unidos lograra una nueva medalla de oro.
Sin embargo, su preparación "para todo tipo
de clima" no le rindió sus mejores frutos
en Sydney, donde a menudo está frío y lluvioso
en septiembre. En los Juegos Olímpicos de Sydney
ganó la medalla de oro de los 400 m (43,84) y la
de relevos 4x400 m (2:56,35), que completaban un extraordinario
palmarés olímpico de cinco medallas de oro
en tres ediciones de Juegos Olímpicos. Su primera
presea dorada fue en los Juegos Olímpicos de Barcelona
1992 en 4x400 m (2:55,74).
En un deporte donde cada cierto número de años
se presenta un nuevo "chico más rápido
de la calle", la longevidad de Johnson en la cima
fue un caso raro: Sydney 2000 fue su tercera Olimpiada.
Sólo un velocista varón, Carl Lewis en los
100 metros de 1984 y 1988, había defendido exitosamente
su título, y Johnson ratificó en Sydney
su calidad de favorito abrumador al repetir como campeón
olímpico de los 400 metros.
"De lo que estoy más orgulloso no es de alguna
medalla de oro o récord mundial en particular,
sino de que fui consistentemente el mejor durante 10 años",
indica Johnson, de 41 años.
Jonhson señala que el problema más grande
para un atleta que ya no es tan joven es que tarda más
tiempo en recuperarse. Pero tras el calambre en la competencia
clasificatoria estadounidense que lo dejó fuera
de los 200 metros, regresó a las pistas en una
semana para demostrar la disciplina que fue el sello personal
de su carrera.
"Supe desde el principio que tenía gran velocidad;
pero he visto a muchos grandes velocistas", indica
Hart, quien fue entrenador en la Universidad de Baylor.
"Lo que no todos tienen son esas cuestiones adicionales
intangibles, como la ética laboral, la concentración
y el carácter con los que Michael contó”.
A pesar de todos sus logros, Johnson fue y sigue siendo
una figura complicada: a veces hiriente y petulante, y
otras generoso y con clase.
Poco después de las pruebas en que quedó
fuera de los 200, Johnson elogió a los ganadores
frente a la prensa y desestimó las sugerencias
de que de todos modos merecía un lugar en el equipo.
"Los tres (ganadores) que trabajaron tan duro no
tendrían entonces la oportunidad", señaló.
Otras veces Johnson puede ser arrogante y falso. Por ejemplo,
afirmó que nunca quiso correr sólo contra
Donovan Bailey (quien lo venció en 1997); sin embargo,
aceptó el dinero y compitió. Y aunque criticó
que las pruebas preolímpicas de Estados Unidos
se convirtieran en un duelo personal con Maurice Greene,
contribuyó a ello al enfrascarse en discusiones
infantiles con éste cada vez que se encontraban.
Pero si bien tuvo altibajos fuera de las pistas, dentro
de éstas Johnson fue uno de los corredores más
consistentes de la historia. Sólo perdió
un puñado de carreras de 400 metros en su vida
y su entrenador consideró que pudo seguir invicto
de no ser por su prisa por regresar de las lesiones.
Johnson mostró su mejor forma en las competencias
más importantes. Pese a las múltiples rondas
de calificación que conspiran contra las marcas
en los eventos principales, rompió el récord
de los 200 (con 19.32) en las Olimpiadas de 1996 y el
de 400 (43.18) en el campeonato mundial de 1999 en Sevilla.
Después de los Juegos Olímpicos de Sydney
2000, Johnson vislumbró una vida con sólo
unas cuantas carreras y mucho tiempo con su esposa e hijo.
Eso, empero, no significó que su pasión
por la competencia fuera menos intensa. Tras su retiro
definitivo de las pistas en el 2000 al preguntarle si
planeaba regalarle sus medallas olímpicas a su
hijo, Johnson respondió con una enorme sonrisa:
"Dejen que se gane las suyas".
Recientemente, declaró a Prensa Latina sobre los
boicots a los Juegos Olímpicos: "Los boicots
jamás sirvieron para nada. Sería bueno que
los políticos fuesen más creativos y hallaran
caminos novedosos para resolver los problemas del mundo.
Pero por favor, que no sigan dañando al deporte
y al olimpismo”.
Y el "Expreso de Waco" o "El Pato Johnson"
(por su forma de correr), opinó que uno de sus
records puede caer en Beijing 2008. Posee el de 200 y
400 m.
“Siempre una final de ese rango ofrece muchas oportunidades.
Creo que mi compatriota Tyson Gay puede imponerse y quizá
frisar mi plusmarca en los 200 metros planos”.
Y para ser más sincero, consideró a Gay
favorito también en los 100 metros, "porque
es más consistente, mientras el jamaicano Asafa
Powell (recordista mundial) falla una y otra vez en las
grandes competencias", concluyó Johnson. |
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