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En las tribunas se produce un extraño rito de celebración: unos gritan, otros lloran; unos cantan, otros bailan; unos lanzan al aire las porras a México, otros al Tibio.
México
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Pilar Roldán Tapia
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Felipe Muñoz Kapamas

Oro en natación | 100 m pecho

Felipe Muñoz tras terminar la prueba de los 100 metros pecho en los Juegos Olímpicos de 1968.
ARCHIVO EL UNIVERSAL

  Ficha Técnica
 

Felipe Muñoz Kampas
Natación
Medalla de oro
Juegos Olímpicos México, 1968.
Fecha de nacimiento: 3 de febrero de 1951.
Lugar de nacimiento: México DF.
Disciplina: 200 metros pecho

» UN POCO DE PIPÍ
» EL TORNEO PREVIO
» INICIA LA CARRERA
» ¿QUIÉN GANÓ?
» Y LO QUE PASÓ DESPUÉS

México, Distrito Federal
22 de octubre de 1968

Nadie como él mismo estaba convencido de que sería campeón olímpico

Y lo sería en México, ante su propia gente

Días antes del gran momento, dicho ante unos amigos:
“O gano o me ahogo.”
Vivido en los momentos previos al gran momento:
Impera el nerviosismo en el vestidor de aquellos ocho finalistas en los 200 metros de nado de pecho, en los inolvidables Juegos de México 68

-Irrumpe Nelson Vargas en el camerino. Fuma. Luego tira el cigarrillo e intenta dar un masaje a Felipe Tibio Muñoz. Pero no acierta a hacerlo

Hasta que le dice el nadador:

-Mejor ya no me dé masaje, profe. Mire nomás cómo le tiemblan las manos. Me va a poner más nervioso a mí. Ya le he dicho que a éstos les voy a ganar

Segundos previos a la final:

Se acerca don Felipe Muñoz al rostro de su hijo, lo toma suavemente por el cuello y le dice, en tono cariñoso:

-Hijo, no te preocupes... El haber pasado a la final ya es grandioso. El lugar que ocupes ahora es secundario; diste una gran satisfacción al pasar como primero en las eliminatorias y hoy la gente viene no a verte ganar, sino a verte dar un buen esfuerzo..

El Tibio responde:

-No, papá... ¡Yo voy a ganar!

Cuando cruza aquella puerta, el griterío es estremecedor: Mé-xi-co, ¡Mé-xi-co, ¡Mé-xi-co"!... Y con los pies golpea la multitud, rítmicamente, el piso de las colmadas tribunas. Exige un vencedor. Un vencedor mexicano

Vivía, la familia Muñoz Kapamas, en la colonia Roma

Y al descubrir la alberca del club Vanguardia -apenas 18 metros de largo-, Felipe cambió sus costumbres: allí iba a divertirse, no a competir, no a vencer

Recuerda su madre, doña Areti Kapamas:

-Era preferible tenerlos en un club a que anduvieran nada más jugando en la calle-. Felipe tenía 12 años ?nació en el Distrito Federal el 3 de febrero de 1951- e iba con sus hermanos menores, Javier y Sergio. Pero a él, pese a que no era muy alto, le gustaba más el basquetbol

En el Vanguardia, la natación era atendida por Arturo Rivera, quien, más que entrenador, era un salvavidas, y trabajaba también en la Unidad Independencia, del IMSS

Sería Rivera quien llevara al Tibio a su primera competición formal, apenas a los 12 años de edad: lo escogió para representar al Vanguardia en una prueba a lo largo de 25 metros, en la ceremonia de inauguración de la alberca de la Unidad Independencia; la presencia del presidente de Estados Unidos -en visita oficial a nuestro país-, John F. Kennedy, dio un gran realce al acto

Nació, allí, su apodo

Porque Felipe se quejaba constantemente: o el agua estaba demasiado caliente, o demasiado fría. Sus compañeros comenzaron a llamarle el Tibio y a odiarlo el director de esa unidad, el profesor José García Cervantes -quien, de 1966 a 1970, fue presidente de la Confederación Deportiva Mexicana-, con el que sostenía frecuentes discusiones

Pronto encontraría el profesor la manera de vengarse de las que él consideraba impertinencias de aquel chiquillo:

A principios de 1966 ?el Tibio iba a cumplir 15 años de edad? y en la Unidad Independencia, se llevó a cabo un torneo selectivo para integrar el equipo del Distrito Federal que iría a Austin, Texas, para sostener un dual meet contra la selección local. Viajarían los cuatro primeros de cada prueba.
Y Felipe finalizó en cuarto lugar en los 100 metros de pecho. No obstante, García Cervantes intervino e Impidió su viaje. Su lugar fue ocupado por Gustavo Salcedo

No lo supo el profesor, pero ese día empezó a perder a un futuro campeón olímpico

UN POCO DE PIPÍ
Todo culminó con el desquite del Tibio

-Me sentía tan impotente, estaba tan irritado por no haber sido seleccionado para ir a Austin, pese a haber ganado mi lugar, que busqué el coche de García Cervantes y me hice pipí en la manija de la portezuela. Cuando el profesor se enteró, me corrió de la Unidad

Felipe se refugió, entonces, en la Unidad Morelos -también del IMSS-, donde el entrenador era el profesor Nelson Vargas, quien llegó a jugar basquet en el Vanguardia y a quien veía trabajar en la Unidad Independencia como responsable de la natación

Eran, mutuamente, lo que el otro necesitaba. Y por eso la amistad entre Nelson y el Tibio se acrecentó día a día.

Felipe:
-El profesor pasaba por mí todas las mañanas a las cinco. Yo vivía en las calles de Mitla, en la colonia Vértiz-Narvarte; el profe en la Clavería. Así que era una larguísima excursión todos los días: pasaba por mí, por mis hermanos y por otros nadadores y nos llevaba a la Unidad Morelos. De ahí nos íbamos a la secundaria Isaac Ochoterena, regresábamos a la alberca y por la noche, Nelson nos iba a dejar allá por Buenavista, donde mi madre trabajaba en el departamento administrativo de una línea de autobuses. Ya de ahí nos regresábamos solos a la casa

A mediados de 1966 y ya con el estadounidense Ronald Johnson como uno de los entrenadores del equipo nacional que se adiestraba para intervenir en la próxima Olimpiada ?México 68?, Felipe fue convocado al Centro Deportivo Olímpico Mexicano, como seleccionado del IMSS. Ahí, el Tibio alternaría con nadadores como Juan Alanís, Rafael Hernández, Guillermo Echevarría, Maritere Ramírez, Laura Vaca, Gabriel Altamirano Y otros, quienes tenían, a diferencia del recién llegado, un nutrido historial deportivo

El técnico estadounidense tenía ya a un claro candidato para los 200 metros de nado de pecho: el Tibio. No era precisamente un dechado de facultades pero, a cambio, era un ejemplo de perseverancia

Ya desde entonces, quizás sin tomar conciencia de ello, daba el Tibio las primeras brazadas hacia una medalla olímpica

Ronald Johnson -asesorado principalmente por Nelson Vargas y Manuel Echevarria- fue designado entrenador nacional.

EL TORNEO PREVIO
La gran prueba que culminaba el proceso selectivo diseñado por Johnson, sería el torneo internacional de Santa Clara, famoso por la calidad de quienes en él compiten. Se decía que una final de Santa Clara tenia más importancia que una final olímpica

Ahí en esa piscina californiana al aire libre, Felipe dio la gran sorpresa al vencer a Brian Job, el número uno de Estados Unidos y segundo en las clasificaciones mundiales, en las que era superado únicamente por el soviético VIadimir Kosinsky. El Tibio nadó los 200 metros de pecho en 2:29,3 minutos, aunque su, hazaña fue opacada porque ese mismo día -7 de julio de 1968-, Guillermo Echevarría implantó record mundial en los 1,500 de nado libre; es, a la fecha, el único nadador mexicano que ha logrado esa proeza. Guillermo cronometró 16:28,1 minutos

Apenas tres semanas después de aquellos éxitos mexicanos, el estadounidense Mike Burton recuperaba el record mundial de los 1,500 metros y se perfilaba, desde ya, el gran duelo olímpico ?que en realidad, nunca se produjo?: Burton-Echevarría. Por otro lado, a la semana siguiente y en Lincoln, Nebraska, Job se vengaba del Tibio, al derrotarlo en un torneo de la asociación estadounidense; cronometró 2:31,2, por 2:31,7 del mexicano

El siguiente encuentro, el tercero, el bueno, sería en la alberca olímpica

En ésta, del complejo Francisco Márquez, que hoy martes 22 de octubre de 1968, registra un lleno como nunca antes

Más de 10 mil personas. Sobrecupo, atestan tribunas y pasillos

La expectación está al rojo vivo porque esta mañana El Tibio ha dado la gran sorpresa de pasar a la final con el mejor tiempo en los heats eliminatorios

Ha encendido la luz de la esperanza

Felipe:

-En el vestidor, mientras esperábamos la final, todos estábamos muy tensos. El japonés meditaba, el alemán tenía las piernas hacia arriba; los gringos, más tranquilos, veían retadoramente a los soviéticos, quienes también estaban muy nerviosos... ¿Yo?... Los veía y me reía, creo que también de nervios

Pero todas las especulaciones y todos los comentarios quedan atrás cuando el público ve avanzar a los ocho finalistas, que se aproximan a la alberca

Entonces estalla la gritería

Es, para Felipe, el carril de honor: el 4, en virtud de que esta mañana, como ya se ha dicho, ha registrado el mejor tiempo en las eliminatorias: 2:31,1 minutos. A su lado derecho, en el carril 2, el temible campeón, el soviético Kosinsky -2:31,5- y a su izquierda,: el rival de siempre, Brian Job -2:32,5-. Completan la línea de salida: el japonés Osamu Tsurumine -carril 1-, los soviéticos Nikolai Pankin -3- y Eugehy Mikhailov-6-, el estadounidense Philip Long -7- y el alemán Henninger -8-.

INICIA LA CARRERA
El reloj de la alberca marca las, 8:04 de la noche cuando el juez llama a los competidores

Se escucha sólo el sonido del silencio

¡Listos!..."
Un rugido acompaña el breve vuelo de los nadadores

Felipe:

-Las instrucciones de Ronald fueron precisas. Había insistido en que nadara sin presiones, lo más suelto posible, sin voltear a ver a los demás. Teníamos todo preparado: el número de brazadas, el ritmo, las vueltas. Todo estaba calculado para hacer menos de 2:30 minutos, lo que nos permitiría entrar a la disputa de las medallas. Enérgicamente, Ronald me decía que no quería que me emocionara, que me enfrascara en un duelo inicial y después no tuviera fuerza al cerrar. Obedecí al pie de la letra esas indicaciones ¡y cerré como debía hacerlo!

En los primeros 50 metros del recorrido, Felipe se coloca en quinto sitio, detrás del alemán Henninger, el estadounidense Job y de los soviéticos Pankin y Kosinsky. Son sólo 21 sus brazadas, a un ritmo semilento. Acelera en el regreso. Y la multitud se enardece al instante

1.- F. Muñoz (MEXICO) 2:28.7
2.- V. Kosinsky (URSS) 2:29.2
3.- B. Job (EUA) 2:29.9
4.- N. Pankin (URSS) 2:30.3
S.- E. Mikhailov (URSS) 2:32.8
6.- E. Henninger (Alemania) 2:33.2
7.- P. Long (EUA) 2:33.6
8.- 0. Tsurumine (Japón) 2:33.9
Cien metros: el alemán va al frente. Le siguen Job y Kosinsky. Felipe, ya a un metro de ellos

Crece el aliento de la muchedumbre... Van por el último tramo. Se estrujan los nervios

¡Mé-xi-co!, ¡Mé-xi-co!, ¡Mé-xi-co!". 175 metros: Felipe rebasa a Henninger y a Job, en vigorosa ofensiva que obliga a Kosinsky a una rabiosa reacción. Ya es sólo un duelo entre dos. Pelean brazada con brazada, centímetro a centímetro. Final escalofriante. Es Felipe quien cruza primero la raya imaginaria a diez metros del final, con casi medio cuerpo de ventaja. Intenta el europeo un último embate. La masa humana apretujada en las tribunas se estremece. Pero el Tibio, a su vez, ha decidido ofrendar su último esfuerzo. El pechazo final, al máximo y el toque de la placa, casi simultáneo.

¿QUIÉN GANÓ?
Transcurrieron apenas fracciones de segundo entre tres toques a la placa, porque Job también aceleró al final

Lo único cierto es que una medalla ha sido conquistada

Y explota la algarabía

El paroxismo es colectivo

En la piscina el Tibio recibe las felicitaciones de los jueces del cronometraje manual. También las de Job. Kosinsky permanece a la expectativa

¿Será?

¡Es!

Finaliza esa corta espera tan larga como un siglo. En el tablero electrónico aparece la leyenda oficial de los 200 metros nado de pecho:

En las tribunas se produce un extraño rito de celebración: unos gritan, otros lloran; unos cantan, otros bailan; unos lanzan al aire las porras a México, otros al Tibio.

Se mezclan las más encontradas expresiones de alegría

Y es que esta noche México ha ganado, ya a sólo cinco días del adiós a los juegos, su primera medalla de oro en la XIX Olimpiada..

Sube a lo alto del podio el jovencito de sólo 17 años

Alza los brazos jubiloso

La multitud le responde

De repente, otra vez, el silencio total

Nuestra bandera es izada

Y son diez mil voces las que cantan: "Mexicanos al grito de guerra

Y el jovencito enjuga, con su mano derecha, una furtiva lágrima.

Y LO QUE PASÓ DESPUÉS
El Tibio continuó en las competencias

Llegó inclusive a los Juegos Olímpicos de Munich, en 1972, pero sólo obtuvo el quinto lugar en la especialidad en la que fue campeón cuatro años antes

El Tibio se retiró del deporte activo dos años más tarde, después de ganar dos medallas oro -100 y 200 metros nado de pecho? y a de plata ?200 metros relevo combinado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe disputados en Santo Domingo, en 1974.


Fragmentos de textos tomados del libro Medallistas Olímpicos Mexicanos, editado por la Conade y EL UNIVERSAL.

 

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