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Carlos Mercenario estaba ya en la antesala de sus segundos Juegos Olímpicos. Quizás los de su consagración. Había sido perseverante, tesonero, atento y, sobre todo disciplinado.
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| Barcelona |
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| Carlos Mercenario |
| Plata en Atletismo | 50 km.
Caminata |
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Carlos Mercenario a unos
pasos de la meta en el Estadio Olímpico
de Montjuic, en Barcelona, rumbo a la
plata. ARCHIVO /EL UNIVERSAL
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Ficha Técnica |
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Carlos
Mercenario Carbajal
Atletismo
Medalla de plata
Juegos Olímpicos: Barcelona, 1992
Fecha de nacimiento: 31 de mayo de 1967
Lugar de nacimiento: Estado de México
Especialidad: 50 km. De caminata
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Charla
entre deportistas
Atestiguan la charla, en un hotel catalán Miguel Ángel
Rodríguez y Germán Sánchez. Al día
siguiente se escenificará la prueba olímpica
de marcha sobre 50 kilómetros. Los tres andarines representan
las últimas cartas de triunfo de la delegación
mexicana en las justas olímpicas en Barcelona, España;
son ellos la esperanza para no regresar con las manos vacías...
Es una charla entre deportistas...
Entre amigos. . .
Entre "cincuenteros"
de la caminata.
Hablan el mismo idioma.
No es la primera vez que conversan,
González había marcado, en varios momentos la
vida deportiva del andarín de 25 años.
Mercenario confía en
él.
González Rodríguez
doble medallista olímpico, titular de la Comisión
Nacional del Deporte, le subraya:
"Para ganar una medalla
en Juegos Olímpicos no basta ser el favorito ni haber
tenido una excelente preparación, hay que salir a competir
con deseo; las medallas hay que buscarlas porque nunca vienen
solas".
Carlos lo comprendía
hoy señala:
Ante mí no era el directivo
ni el funcionario quien me hablaba; era Raúl, el exmarchista
que me instaba a pelear, a luchar por una presea".
También recibiríamos
consejos de Jerzy Hausleber, de Daniel Bautista, de Raúl
Salinas de Gortari; apenas unas horas antes de la prueba de
los 50 kilómetros.
Agrega el deportista:
"Fue como una inyección
de energía: salimos de ahí con hambre de triunfo"
Horas después la acción
en el circuito de la Zona Franca, en aquel caluroso 7 de agosto
de 1992, en Barcelona, sede de los XXV Juegos Olímpicos
de la era moderna.
Ya a
la línea de salida
Carlos toma la iniciativa. Guía el grupo. Lo controla.
Sabe de la peligrosidad de Andre Perlov, Alexander Potashev
y Valery Spitsyn, del equipo Unificado de la Comunidad de
Estados Independientes (ex URSS). También de los alemanes
Ronald Weigel -doble medallista de plata en Seúl 88-
y Hartwig Gauder -campeón olímpico en Moscú
80- Pero, potencialmente, los 42 rivales son de cuidado. La
única instrucción ha sido no dar concesiones.
Más Carlos no está
solo: Germán y Miguel Ángel lo respaldan. Ellos
son el soporte del equipo; en ellos no hay egoísmos
ni rencores, hay conciencia de que sólo el trabajo
de conjunto los sacará adelante.
Apenas son los primeros kilómetros
y ya Potashev ataca. Y la labor de sacrificio de Germán
se hace patente. Lucha, se le pega a Perlov y jala al grupo
que marcha compacto, sólo esperando el menor descuido
para desmembrarse.
Pero el espigado Potashev ha
impuesto mayor tranco en su avance y cumple los primeros 10
kilómetros en 47'13". Parece un suicidio. El clima
será factor importante. Ya la temperatura ha ascendido.
Los termómetros marcan 25 grados centígrados
a la sombra, pero el sol ya comienza a quemar a quienes osan
desafiarlo... pero los jueces encuentran una mejor solución
para aminorar el paso, siempre dentro de los límites
del reglamento de la caminata: las tarjetas de amonestación;
tres marcarán su descalificación.
Potashev ha sido campeón
en el mundial de Tokio 91, pero su técnica no es del
todo convincente En la copa mundial en San José, California,
había sido descalificado y ya los jueces han iniciado
su, labor de advertencia, pues es evidente que el bielorruso,
de fuerte constitución física, ha empezado a
botar, hasta que los jueces son rígidos con' él
y lo despiden de la prueba.
Sin Potashev, el Equipo Unificado
queda minado. Pero los siempre cuestionables jueces, que castigan
a unos y permiten el paso irregular a los más; también
se exceden con Germán Sánchez, quien al kilómetro
30 tiene que dejar la competencia y se va:: a sentar a la
banca, ahí cerca de la Prensa. Ahí diría:
"Fue una injusticia porque estaba caminando bien".
Sin embargo, en esta prueba
hay intrépidos que no miden las consecuencias, como
el finlandés Valentín Kononen, quien se lanza
al frente y ya solitario, en punta, desgastándose.
Esta es una prueba de inteligentes, no sólo para valientes.
Atrás, a unos metros,
están Perlov, Mercenario, y el polaco Robert Korzeniowski,
quienes ya se han desprendido del grupo, en tanto Miguel Ángel
sostiene una enconada lucha con -el alemán Weigel.
La barredora de los jueces ha
dejado su marca el canadiense Guilleume Leblanc -plata en
20 kilómetros-, el español José Pinto
-así estarían caminando-, Potashev y el belga
Godfrico Dejonc Keere, están fuera.
El resto cedería después.
El grupo puntero pasa los 20
kilómetros en una hora, 33 minutos y 15 segundos. mejor
que el tiempo realizado por Ernesto Canto, días antes,
en esa distancia. Los 20 kilómetros los cumplirían
en 2h 17'48".
Cuando han cumplido 48 kilómetros,
Perlov deja el circuito y es el primero en dirigirse por la
calle Foc (fuego en catalán), muy apropiado por el
recorrido, de una pendiente de mil 400 metros con altura de
81 metros, como si en la imaginación razara un trapecio,
tan exigente para el deportista como para los osados que acudieron
a observarlos.
Perlov es el primero en entrar
al estadio y la altitud de casi 45 mil espectadores reunidos
en estadio de Montjuic lo acompaña, con aplausos, para
recorrer los últimos 450 metros.
El ruso lo hace. Recibe una
gran ovación hasta detener el cronómetro en
3h 50'15", seguido por el mexicano con 3h 52'9",
una vez que los jueces han detenido tras la descalificación,
casi a las puertas del estadio, al espigado polaco Korzeniowski,
quien marchaba en la segunda posición. La presea de
bronce es para el alemán Ronald Weigel, con .3h.53'45".
Miguel Ángel Rodríguez se ha ubicado en un meritorio
octavo lugar con una marca de 3h 58'26".
Debut
en la caminata
En abril de 1981, González, Canto y el resto de andarines
de primer nivel, iniciaban con la Semana Internacional de
Caminata un nuevo ciclo deportivo que debía culminar
en los Ángeles 84.
Para Carlos Mercenario en esa
semana sería su debut competitivo: una prueba sobre
3 mil metros en pista, en el CDOM, para menores de 15 años.
Recuerda:
"Vinieron venezolanos y
colombianos. Llamaba la atención la prueba de 5 kilómetros
de juveniles, que ganó el colombiano Héctor
Moreno, dando una sorpresa. Después seguía la
mía. Hernán Andrade y otros amigos me dijeron:
sal y tranquilo!
"La prueba se empezó
a poner interesante porque de inmediato hubo un pique entre
el venezolano Carlos Ramones y yo. Llegué muriéndome
porque salimos como si fuera una prueba de 200 metros y no
de tres mil. Gané y al día siguiente salí
en los periódicos. Se publicó una foto del venezolano
y yo caminando, y Raúl González al fondo; decía
el pie de la foto: el campeón observando la competencia
entre juveniles.
"Para mí era emocionante
salir en el periódico. Fue mi primera competencia formal
y gané por un paso". Me felicitaron. Nos entregó
las medallas Daniel Bautista, quien andaba por ahí.
"Nos premió el campeón", me decía
el venezolano; fue muy agradable mi primera experiencia.
Los adelantos de Mercenario
fueron notables y César Moreno Bravo, en ese tiempo
presidente de la Federación Mexicana de Atletismo,
dio una gran importancia al trabajo con los juveniles. fue
así que en 1982 hubo una selectiva para asistir en
julio a los Campeonatos Centroamericanos y del Caribe Juveniles
en Barbados. Carlos y un andarín llamado El Jorongo,
fueron los seleccionados. Este último era el favorito
para ganar los 5 kilómetros en pista.
"Era mi primera salida
al extranjero, bien emocionante. El Jorongo había ganado
la selectiva en México, pero en Barbados me fui atrás
de él y cuando faltaban cien metros, decidí
pasarlo y gané. Y una gran sorpresa: al otro día,
en un periódico en inglés salía mi nombre
porque había ganado".
En 1983, Carlos se adjudicó
los 10 mil metros para juveniles de la Semana Internacional
de Caminata, en el CDOM. Se imponía a Joel Sánchez,
Biliulfo Andablo, Mauricio Villegas, entre otros destacados
andarines.
Moreno Bravo no descuidó
a esa camada de juveniles. En junio de 1984 acudieron a San
Juan, Puerto Rico, al Sexto Campeonato Centroamericano y del
Caribe para Menores de 20 Años. Ganó Carlos
con tiempo de 46'18", seguido por Joel Sánchez
con 48'7".
Dos salidas
al extranjero; dos victorias
Ya Hausleber lo había detectado; "este muchacho
tiene madera de campeón, pues no se intimida. . .",
decía el técnico polaco.
En los primeros días
de junio de 1986 se proclamó campeón panamericano
juvenil, a ganar los 1100 kilómetros con registro de
43'6.8", en el certamen efectuado en Winter Park, Florida.
Pero un mal resultado volvería
a la realidad a este joven marchista que ya empezaba a lucir
al lado de los estelares de la caminata mexicana.
Seguía, una semana después,
el Primer Campeonato Mundial Juvenil de Atletismo, en Atenas,
Grecia. Carlos sólo pudo conseguir un séptimo
lugar con marca de 41'50.2"; la victoria para el soviético
Mijail Schennikov.
Seúl,
su primera cita olímpica
Carlos Mercenario prosiguió su camino hacia Seúl;
su primera incursión olímpica.
Había que ir con cuidado.
Un espléndido currículum
corno juvenil se había robustecido con el triunfo en
la Copa Mundial en Nueva York; sin embargo, la descalificación
en Roma había venido a darle la natural inseguridad.
Había sido retirado por los jueces por vez primera.
No obstante, había sido
el mejor deportista mexicano en 1987 y recibió, en
noviembre de ese año, el Premio Nacional de Deportes.
¿De qué estaba
hecho Mercenario?, era la interrogante.
La justa seulita estaba a sólo
unos meses...
En 1988, Joel Sánchez
ganó la prueba de 20 kilómetros de la Semana
Internacional; más, sorpresivamente, Mercenario y Canto
abandonaron la competencia celebrada en la Macroplaza de Monterrey.
- "Cuando llegamos a la
meta, un reportero de televisión me preguntó:
¿qué se siente no calificar a Juegos Olímpicos?
Imagina eso. Había abandonado, desde luego me sentía
mal por eso y venía esa pregunta que francamente me
dolió. Siento que no era el momento para que a uno
lo crucificaran por una actuación".
Carlos explica:
"Esa ocasión perdí
el vuelo a Monterrey y mis papás tuvieron que comprar
el boleto aéreo. En ese viaje iba Raúl, que
ya trabajaba en el PRI, y me empezó a apoyar; a dar
consejos, platicar cosas tácticas. Incluso, me dijo
que me fuera a su hotel, que ahí me concentrara, meditara,
comiera bien y descansara. Y así lo hice, pero cometí
un error a la hora de la comida. Había hecho la dieta
de carbohidratos, que me dio resultados excelentes, y esa
vez comí en abundancia y resultó que a la hora
de la competencia no me hizo digestión. Fallé,
fue culpa mía. Me salí a media competencia".
Mercenario dio en Montreal la
marca tope, inferior a una hora y 22 minutos. Posteriormente
acudió a la gira por Europa donde sobresalió
al ganar en Moscú el campeonato nacional de la República
Rusa en los 20 kilómetros; a Canto lo descalificaron
y Joel tuvo una actuación regular.
A su regreso, los andarines
participaron en el campeonato Iberoamericano en la ciudad
de México. Mercenario hizo una excelente marca en 20
kilómetros, abajo de 1 hora con 22 minutos. Canto ocupó
el segundo lugar y el español Daniel Plaza fue tercero,
en el circuito de Reforma.
Barcelona,
su gran sueño
Llegaba el año olímpico.
Carlos Mercenario estaba ya
en la antesala de sus segundos Juegos Olímpicos.
Quizás los de su consagración.
Había sido perseverante,
tesonero, atento y, sobre todo disciplinado.
Precisa:
"Antes de Seúl había
tenido aquella descalificación en el campeonato mundial
de Roma que me había desplomado, incluso pude en esos
momentos renunciar a la caminata y convertirme en maratonista.
Tenía una inseguridad que me afectó; sin embargo,
iniciaba 1992 bajo los mejores augurios, dueño de una
enorme fe por los resultados de 1991, pero sobre todo, porque
confiaba plenamente que el trabajo realizado no sería
en vano".
¿Y el sueño por
una medalla olímpica?
"Lo tenía; pero
más que soñar, pensaba en cómo debía
competir. Recordaba como, de chiquillo, había visto
por la televisión la prueba que ganó Daniel
Bautista en Montreal, así corno las transmisiones de
Los Ángeles 84, donde Raúl y Canto se consagraron.
Quería ser como ellos"
Lo mismo, contribuyeron aquellas
enseñanzas del futbol americano cuando portaba el jersey
84 de Comanches... de dar siempre un esfuerzo extra, de' entrenar
al 100 por ciento, de trabajar en equipo, de, tener una, mentalidad
recia y ganadora. Pero sobre todo, el respeto y la disciplina
para lograr el éxito'.
Y una dura, pero valiosa enseñanza.
Mercenario recuerda:
"Habíamos terminado
el entrenamiento cuando el coach de Comanches, José
Luis Caballero, nos reunió en el centro del campo y
echamos una porra al equipo. El se despidió de nosotros
bostezando. Lo imité y una cachetada acabo con la risa
de mis compañeros y mía. Me dolió sentimentalmente.
Imagina que tu coach te pegue por una burrada. Al otro día
hubo un partido de práctica y salí a darlo todo.
Lo estaba haciendo bien cuando, de pronto, José Luis
me llamó. Creí que me iba a sacar como castigo,
pero no. No me dijo nada, se me quedó viendo y me dio
una palmadita en la espalda y me envió nuevamente al
campo: ¡Échale Mercenario!, ¡vamos, a ganar!
No tenía que decirme más".
Carácter que, posteriormente,
reforzaría en las amplias carreteras rumbo al aeropuerto
de La Paz, en Bolivia, así como en el cerro Chacaltaya,
a casi cinco mil metros de altura, en agobiantes entrenamientos
en aras de forjar al andarín, capaz de soportar la
intensa presión olímpica.
Pero Carlos Mercenario iba ya
rumbo al podio olímpico.
Fragmentos de textos tomados
del libro Medallistas Olímpicos Mexicanos, editado
por la Conade y EL UNIVERSAL.
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