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| 1984 |
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"Más que recibir la medalla, me conmovió ver que nuestra bandera iba subiendo poco a poco por el asta...". |
| Los Angeles |
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| Manuel Youshimatz S.
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| Bronce en Ciclismo / Carrera
por puntos |
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El primer mexicano que ganó
una medalla olímpica en la historia
del ciclismo de México.
ARCHIVO EL UNIVERSAL
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Ficha Técnica |
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Manuel
Youshimatz Sotomayor
Ciclismo
Medalla de bronce
Juegos Olímpicos Los Ángeles,
1984
Fecha de nacimiento: 10 de mayo de 1962
Lugar de nacimiento: Puebla, Puebla
Especialidad: Carrera por puntos
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Los Ángeles, Estados
Unidos
3 de agosto de 1984
Es el viernes 3 de agosto de 1984. 13:00: Se da el banderazo
de salida. El joven de los anteojos comienza el rítmico
pedaleo.
Están enrojecidas sus mejillas; enormes gotas de sudor
descienden por su frente.
Poco más de una hora después, ya está
Youshimatz en el podio; con una medalla de bronce reluciendo
sobre su pecho y con un sombrero de charro que reemplaza el
casco de competencia, mientras la bandera mexicana flamea
en uno de los mástiles.
Tiene un nuevo héroe la historia del deporte.
Empieza la década de los 60... Manuel Youshimatz Nava
es ya un hombre casado. 10 de mayo de 1962. Elodia Sotomayor
de Youshimatz. Nace su primer hijo, se llamará Manuel,
como su padre...
1980: En Moscú se celebran los XXII Juegos Olímpicos.
Pero competir en ellos es todavía un sueño para
Youshimatz. Y se propuso una meta: competir en Los Ángeles
1984. Tendría cuatro años para lograrlo.
Piedritas en el camino
Todo se originó
a principios de 1984, el año de los Juegos Olímpicos.
La Federación seleccionó a Manuel para competir
en la Vuelta a Cuba, que es uno de los circuitos más
difíciles que hay en América.
Youshimatz: “Al finalizar la quinta etapa me enfermé
del estómago y abandoné la prueba. ¡Nunca
lo hubiera hecho! Me llovieron las críticas y me sacaron
de la Selección... Pero no me dejé derrotar:
mientras los seleccionados estaban concentrados en el Distrito
Federal, me fui a Santa Cruz, Tlaxcala, a continuar con mi
preparación olímpica. Me dormía a las
7 de la noche y me levantaba a las cinco de la mañana.
Ese entrenamiento en la montaña durante un mes fue
muy positivo: me ayudó a lograr el tercer lugar en
la importante vuelta de Baja California Norte, pese a que
el juez José Luis Rico me descalificó en una
etapa que gané legalmente, argumentando que había
levantado los brazos en la meta, a menos de tres metros de
mis rivales.
Pero ni Dionisio ni nadie pudieron objetar la inclusión
de Manuel en la Selección Olímpica.
Rumbo al podio
Fracasan los ruteros Rosendo Ramos y Salvador Ríos
y también la cuarteta, Raúl Alcalá, Felipe
Enríquez, Cuauhtémoc Mimoz y Guillermo Gutiérrez
hijo; contra reloj. Hasta ahora, lo mejor es el undécimo
sitio conseguido por Alcalá en la ruta individual.
Youshimatz: “Mis compañeros no tuvieron suerte.
Y verlos derrotados me dio coraje. Me decía a mí
mismo: “Tú tienes que dar más”.
Después de tanto trabajo, de tantos problemas y de
llegar sin apoyos hasta la Olimpiada, no podía dejarme
atrapar por el conformismo. Cuando saliera a la pista tendría
que actuar con inteligencia, sí, con todo lo que estaba
dentro de mí.
1 de agosto. Velódromo Olímpico. Se corren hoy
los dos heats eliminatorios que arrojarán a los 24
competidores que disputarán la final de la prueba por
puntos.
Youshimatz: “Me concentré en la pista, sin fijarme
en la multitud que atestaba el velódromo; sabía
que si me dejaba impactar, tendría problemas. Así
que cuando arrancamos, yo estaba muy tranquilo y con la intención
de atacar desde el principio, de no rodar a la expectativa
detrás de mis rivales. Ese esfuerzo me cansó
y perdí ventaja. Después y aprovechando un descuido
de los oponentes, me lancé al frente con otros tres
competidores. No alcancé puntos, pero logré
una vuelta de ventaja, lo que de hecho, me daba la calificación.
Terminó Youshimatz en el segundo lugar general con
8 puntos.
Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos,
un ciclista mexicano llegaba a la final en una prueba de pista.
Youshimatz: “Pasado ese momento, me sentí seguro
de que podría clasificar en un buen lugar en la final.
Mi meta era superar el noveno puesto que Magdaleno Cano consiguió en la prueba de ruta, en Melbourne 56.
El día de la prueba
Después de un día de descanso, 24 pedalistas
se reunieron en el velódromo de Domínguez Hills.
Lucharían, ahora, por tres medallas.
A la una de la tarde, un grupo de mexicanos alentaba al joven
que vestía un maillot de jersey blanco con franjas
verdes y rojas cruzando el pecho.
Youshimatz: “Traté de modificar la táctica
de esa prueba y lo logré: los europeos se dedicaban
a aguantar las primeras vueltas y atacar al final. Yo lo hice
desde el principio. Jalé al suizo Muller, al francés
Didier García y al argentino Juan Esteban Curuchet
y rompimos el grupo.
“Lo había logrado, pero me sentía cansado,
entonces se mezclaron mis sentimientos: alegría porque,
aunque la prueba iba apenas en sus inicios, ya ocupa el segundo
lugar; desesperación, porque mientras me era imposible
seguir el ritmo, Mullery Didier sostuvieron su frenético
pedaleo en busca de mayor ventaja.
“Finalmente, sentía angustia: ¿podría
recuperarme y seguir peleando?... Creo que en virtud de mi
falta de preparación en la pista, se me cruzaban los
factores: tenía resistencia y velocidad, pero me costaba
mucho trabajo recuperarme para los siguientes embalajes, mientras
que el belga. Rogers Ilegems y el alemán Uwe Messerschmidt
demostraban su gran categoría al irse fácilmente
a la punta. La situación se me fue complicando.
Bajó hasta el octavo sitio…
“Bajé al quinto sitio; luego al sexto. Marchaba
en octavo al cumplirse 100 vueltas. pero poco después
volví a sentirme entero y comencé a planear
la táctica de ataque, la que inicié casi enseguida:
sabía que tenía que sacar otra vuelta para volverme
a colocar. Y faltaban aproximadamente unos 20 giros cuando,
en pleno segundo aire, logré separarme del grupo. Conmigo
se fueron también el danés Brian Holm Soerensen,
Rogers y Messerschmidt.
“En esa intentona tuve que dar todo lo que tenía,
porque por un lado Soereniwn, como yo queríamos acercarnos
a la pelea por las medallas y por el otro, Rogers y Messerclismidt
no trabajaban a un gran ritmo, porque tenían una gran
ventaja que les aseguraba los dos primeros lugares. La lucha,
pues se concentraría en la medalla de bronce.
“En ese momento ya éramos seis los corredores
con dos vueltas acumuladas, pero yo tenía buenos puntos
ya cuando faltaban nueve vueltas apareció mi nombre
en el tablero electrónico: ¡tercero ... ! Mas
el suizo Joerg Muller se acercó peligrosamente: redujo
a sólo seis la ventaja de 11 puntos que sobre él
tenía.
La pelea por el bronce
“Y en seguida se
produjo un sprint doble que podía ser decisivo, ya
que si Muller ganaba o quedaba en segundo lugar, me quitaba
el bronce.
Así que hice acopio de fuerzas, me pegué a su
rueda y al finalizar el embalaje él entró en
quinto y yo en sexto. En ese momento supe que había
ganado la medalla. Y aquello era una locura; me invadió
la alegría y ya ansiaba que terminara la prueba...
Llega a su fin la agotadora competencia.
Bronce para Youshimatz, quien logró 29 puntos, por
23 de Muller y 20 de Curuchet.
¡Primera medalla olímpica para el ciclismo mexicano!
De las tribunas vuela un negro, galoneado sombrero de charro.
Manuel Youshimatz lo atrapa, se lo pone y así recorre,
con la mano derecha en alto, el óvalo olímpico.
La multitud le aclama.
Cuando baja de la esbelta bicicleta va directo al podio.
Con sombrero y con anteojos.
Youshimatz: “La gente nos ovacionaba mientras caminábamos
hacia aquel pedestal. Yo me sentía flotar... Como si
estuviera en un sueño. Tenía ganas de llorar,
pero no podía. Y cuando escuché por los altavoces
mi nombre y el de México, sentí que un intenso
frío recorría cada parte de mi cuerpo. Era la
emoción. Y luego llegó el momento sublime: más
que recibir la medalla, me conmovió ver que nuestra
bandera iba subiendo poco a poco por el asta... La importancia
de nuestros valores patrios hizo muy significativos esos instantes...”
Fragmentos de textos tomados
del libro Medallistas Olímpicos Mexicanos, editado
por la Conade y EL UNIVERSAL.
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