|
 |
• |
1932 |
|
| • |
1936 |
| • |
1948
|
| • |
1952 |
| • |
1956 |
| • |
1960 |
| • |
1964 |
| • |
1968 |
| • |
1972 |
| • |
1976 |
| • |
1980 |
| • |
1984 |
| • |
1988 |
| • |
1992 |
| • |
1996 |
| • |
2000 |
| • |
2004 |
|
|
 |
| 1980 |
|
Hoy, como hace 32 años, México conquista la medalla de bronce en la prueba olímpica de los Tres Días. |
| Moscú |
|
|
|
 |
| Equipo Ecuestre |
| Bronce en Equitación
/ Prueba de los Tres Días |
|
 |
 |
|
|
El
equipo mexicano, de izquierda a derecha:
José Luis Pérez, Manuel
Mendívil, David Bárcena
y Fabian Vázquez
|
| |
Ficha Técnica |
| |
Equipo de equitación
Prueba de los Tres Días
Medalla de bronce
Juegos Olímpicos Moscú,
1980
Integrantes:
David Bárcenas Ríos/Bombona
Manuel Mendívil Yocupicio/Remember
José Luis Pérez Soto/Cocaleco
Fabián Vázquez/Quelite
|
|
 |
|
|
|
Moscú, Unión Soviética
27 de agosto de 1980
Da comienzo, hoy, la prueba olímpica de los Tres Días.
Y allá, en el fondo del verde rectángulo del
sonriente estadio ecuestre de Bitza, cuatro militares mexicanos
-uno de ellos retirado- intentan controlar el nerviosismo
de sus cabalgaduras. Y el suyo propio. Endurecen el gesto
y pierden la mirada en el infinito.
Están inmersos en el recuerdo.
Es que han pasado, ya, 32 años.
¿Cómo olvidar Londres 48? ¿Cómo
olvidar que fue allí donde Mariles y su grupo ganaron
para México la primera medalla olímpica -bronce-
en equitación y que, además, fue en esta prueba
que hoy inicia, para la que no estaban preparados? ¿Cómo
olvidar, pues, los nombres de Humberto Mariles, Raúl
Campero y Joaquín Solano Chagoya? Imposible.
En el recorrido que estos jinetes han realizado por pistas
europeas -previo a las competencias olímpicas-, los
caballistas del presente han sentido la profunda admiración
que en el Viejo Mundo perdura hacia los caballistas del ayer
y, en especial, hacia el desaparecido general; el desaparecido
líder.
Campero y Solano han sido maestros, guías, de David
Roberto Bárcena. Y a Víctor Manuel Saucedo Carrillo
-el jinete que no recibió de Mariles la oportunidad
en Londres- debe Manuel Mendívil Yocupicio todo lo
que de equitación sabe; más que su instructor
es su ídolo. Y José Luis Pérez Soto ha
sido alumno de otro inmortal: Rubén Uriza quien, además,
ha sido técnico, en selecciones nacionales, de David
Bárcena y Mendívil Yocupicio.
Esas figuras atrapadas por la historia del deporte son la
inspiración de quienes a partir de hoy buscarán
entrar también a la inmortalidad.
Manuel Mendívil Yocupicio fue competidor en los Juegos
Olímpicos de Tokio 1964 y Munich 1972. David Roberto
Bárcena, pentatleta en los Juegos de Tokio 1964 y México
1968; caballista en Munich 1972 y Montreal 1976. José
Luis Pérez Soto compitió en los Juegos Olímpicos
de Montreal 1976. Fabián Vázquez -primera- Olimpiada.
Ya han enfrentado, como equipo, a las mejores escuadras del
mundo en esa excursión que se extendió por Europa
a lo largo de tres meses y no competirán en la prueba
que hoy se inicia: Alemania Occidental, Inglaterra, Francia,
Estados Unidos, Canadá, Suecia.
Se han fijado como obligación la conquista de una medalla.
Y pesa, pesa hoy la responsabilidad...
Por eso la rigidez en el rostro de esos jinetes de morena
piel.
Pero ya no hay tiempo para cavilaciones, porque arranca la
competencia...
El primer
día: adiestramiento
A diferencia de la de Doma -que individualmente forma parte
del programa olímpico-, en la que se incluyen una serie
de complicados ejercicios de dominio, la de los Tres Días
es una prueba de adiestramiento elemental, que demuestra el
desarrollo físico del caballo y el grado de entendimiento
entre él y el jinete.
El llamado noble bruto tiene que obedecer al instante: caminar,
retroceder, dar la vuelta, trotar con paso alargado o recortado;
galopar y acortar o alargar el paso... Se dice que lo importante
de esta prueba es el momento anímico por el que pase
el caballo. Si algo lo distrae o se pone nervioso, lógicamente
será un mal día. El jinete depende en mucho
de esta situación.
Ya entra en acción el primer binomio.
Son cuatro por país. Y hay 12 naciones inscritas en
la prueba.
El polaco Jacek Chowlecki es el mejor en esta exhibición:
termina en primer lugar, con sólo 43 puntos malos.
Dos mexicanos se colocan en sitios estratégicos: Manuel
Mendívil Yocupicio -quien monta al caballo irlandés
Remember- es cuarto, con 53 puntos y David Bárcena
-sobre Bombona, yegua colorada, mexicana- quinto, con 54.
Los otros dos se rezagan: Fabián Vázquez -jinete
de Quelite- ocupa el lugar 14, con 62 puntos y José
Luis Pérez Soto -sobre Cocaleco- el 17, con 64 faltas.
Por equipos es mejor la situación: Polonia marcha al
frente, con 144 puntos; le sigue la URSS, con 164 y México
es tercero, con 169. Italia amenaza: tiene 170.
David Bárcena: “Como la de Doma es una prueba
de apreciación, no hay más que sujetarse a los
criterios de los jueces. Creo que salvamos el día.
José Luis y Fabián actuaron bien, dentro de
sus capacidades, aunque no contaron con mucho respaldo de
sus caballos, a los que al parecer afectaron clima y público...”
El segundo
día: campo traviesa
Es la etapa más temida por los competidores. Jornada
intensa, en la que jinetes y cabalgaduras son sometidos a
dura prueba. Y tan peligrosa es la fase del steeplechase como
la de cross, las que, además, hay que recorrer contrarreloj.
Y hay que galopar, saltar, librar las irregularidades del
camino, avanzar entre el denso follaje de árboles y
arbustos del tupido bosque, librar foso tras foso y, por último,
resistir el fuerte aguacero que hoy se abate sobre Moscú
y que empeora el terreno de competencia.
Caen muchos jinetes.
Son eliminadas varias naciones. Entre ellas: Polonia, Rumania
y Bulgaria.
Y México se salva apenas: Se hunden las patas de Quelite
en el fango. Frena abruptamente su veloz galope y Fabián
Vázquez sale volando de su caballo. El golpe es muy
fuerte. Vázquez tiene que ser llevado de emergencia
al hospital, en donde se reciben noticias alentadoras: las
placas radiográficas revelan que no hay fracturas.
Se queda el equipo mexicano con tres competidores; si uno
más es eliminado...
Cae José Luis Pérez Soto. Trepa nuevamente a
los lomos de Cocaleco, mas vuelve a caer al enfrentar un pronunciado
descenso. Y queda el jinete sobre el lodo, boca arriba y con
los brazos abiertos.
Transcurren dramáticamente los segundos... Si Pérez
Soto no se recupera, el equipo mexicano será eliminado.
Por fin se incorpora el militar, doblada su espalda. El dolor
es intenso, pero ya está en la silla de montar. Y va,
hasta el final, sobre Cocaleco...
Vuelve a respirar el grupo mexicano.
Individualmente, la situación se ha complicado: Mendívil
suma 264 faltas y retrocede hasta el décimo sitio;
Bárcena le sigue: 268 y undécimo. Pérez
Soto se retrasa: 415 faltas; decimosexto sitio.
Por equipos, México -1,116 puntos- mantiene el tercer
lugar, aunque ahora Italia -612- es el sublíder; la
URSS -446- conserva el sitio de honor y el grupo de países
supervivientes se ha reducido: Hungría es cuarto y
último está lejos, muy lejos, del podio...
Al parecer y a un día de la etapa final, todo se ha
decidido.
Pero apunta Mendívil Yocupicio: “Los caballos
estaban exhaustos y nosotros también. Yo caí
en una ocasión pero logré seguir. José
Luis terminó valientemente, ya que fueron muy duros
los dos trancazos que se dio. Su actuación mereció
nuestro total reconocimiento, porque no obstante que sufría
de muchos dolores logró terminar la etapa. Y eso, de
por sí, es ya todo un éxito... Pero la prueba
no había terminado y aunque faltaba la jornada de salto,
al parecer la más tranquila para nosotros, no estábamos
exentos de un rehúse o de cualquier falla que hubiera
eliminado por completo al equipo”.
El tercer día: Salto
Ha cesado la lluvia. Un sol resplandeciente ilumina la verde
grama del pequeño estadio.
Hay optimismo en el campamento mexicano.
La de hoy es su prueba.
Lo demuestran Mendívil Yocupicio y Pérez Soto:
logran pista limpia, aunque ambos son sancionados levemente
por excederse del tiempo límite.
Ya sienten la medalla en el cuello.
Pero...
David Bárcena va sin faltas después de ocho
obstáculos. El noveno es un oxer al que sigue una ría.
Y Bombona se resiste a saltarlo. Dos veces sale de la ruta
la yegua colorada. Y se angustia todo el equipo. El que conserva
la calma es el mayor Bárcena; con paciencia de santo
tranquiliza al animal, lo enfila nuevamente por el camino
correcto y se lanza Bombona sobre el oxer.
Lo salva con limpieza.
Es todo.
Ya festejan los morenos jinetes.
Porque hoy, como hace 32 años, México conquista
la medalla de bronce en la prueba olímpica de los Tres
Días.
Puntuación:
1. URSS, 457,
2. Italia, 656.20.
3. México, 1,172.85.
Por jinetes:
1. Federico Euro, Italia, 108.70.
2. Alexander Blinov, URSS, 120.80.
3. Juri Salnikov, URSS, 151.60.
Manuel Mendívil Yocupicio es el competidor mexicano
mejor clasificado: décimo, con 319.20 puntos; David
Bárcena, duodécimo con 362.25 y José
Luis Pérez Soto es decimoquinto, con 491.20.
Son premiados los que a ello se han hecho merecedores.
Se escuchan los himnos. Son izadas las banderas.
Descienden los jinetes mexicanos del podio y ahí, en
plena pista, les asaltan los reporteros enviados por los diarios
nacionales. Preguntas sin fin. Todo mundo quiere ir a los
adentros de los medallistas.
Dice Bárcena Ríos: “Esto es como hacer
realidad un sueño. Por lo que trabajamos antes de salir
a Europa y por las experiencias en ella vividas. Sabíamos
que podríamos tener un buen resultado.
Nos favoreció
el hecho de que nadie nos colocara entre los favoritos”.
Mendívil Yocupicio: “Esta es la experiencia deportiva
más importante de mi vida. El triunfo es de todos”.
Pérez Soto: “Tenía que hacer a un lado
el dolor y terminar, pues de lo contrario hubiera sido estéril
el esfuerzo de todos. Somos un equipo y así teníamos
que terminar. La medalla es un justo premio”.
Y Fabián Vázquez: “Ser medallista es una
emoción difícil de describir; me siento muy
orgulloso de haber formado parte de este equipo...”
Fragmentos de textos tomados
del libro Medallistas Olímpicos Mexicanos, editado
por la Conade y EL UNIVERSAL.
|