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"Soy oficial del Ejército Mexicano y no permito que se me trate de esa forma. Soy el capitán del equipo y estoy aquí para defender los intereses de mi patria. Mi caballo está en condiciones de competir en el concurso de salto de obstáculos de esta tarde y no permito que sea desechado” |
| Londres |
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| Raúl Campero Núñez
/ Tarahumara |
Bronce en Equitación / Prueba de los Tres Días |
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Humberto
Mariles (izq.) Joaquín Solano (centro)
y Raúl Camnpero, el equipo mexicano
que conquisto bronce en la Prueba de los
Tres días, la primera medalla de
la equitación mexicana.
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Ficha Técnica |
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Equipo de equitación
Prueba de los tres días
Medalla de bronce
Juegos Olímpicos: Londres, 1948
Integrantes:
Humberto Mariles Cortés (montando
a Parral)
Raúl Campero (montando a Tarahuamara)
Joaquín Solano Chagoya (montando
a Malinche)
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Londres, Gran Bretaña
10 de agosto de 1948
Roma, 1 de mayo de 1948
Inicia el equipo ecuestre mexicano su gran gira final preolímpica.
Viene de realizar una exitosa excursión por pistas
norteamericanas. Enfrenta a partir de hoy en la Piazza di
Siena a los mejores jinetes europeos
Pero este es otro mundo. Es el viejo mundo. El mundo de la
historia, de la prosapia ecuestre
2 de mayo
Titular principal del diario La Afición: Gran triunfo
de los caballistas mexicanos en Roma
Y decía la nota informativa:
El capitán Raúl Campero, montando al caballo
de media sangre Jarocho, hizo el recorrido perfecto, dentro
del límite, y ganó el primer lugar
Otros cinco jinetes mexicanos calificaron entre los 10 mejores.
Segundo, tercero y noveno fueron para italianos; el quinto
para un francés, y el resto para nosotros: cuarto,
Uriza; sexto, Mariles; séptimo, Chagoya; octavo, Valdés;
décimo, Carrillo
El capitán Campero hizo el mejor recorrido de la competencia,
pues pasó limpiamente la pista, haciendo el tiempo
preciso que se marcó: 1:52 minutos, que necesitó
para pasar los 16 obstáculos de la pista
Con esta prueba el capitán Raúl Campero Núñez
ratificó una vez más, su gran calidad de jinete,
de héroe de la equitación mexicana, ya que en
casa y en el extranjero ha logrado triunfos tan resonantes,
tan grandes, como el que hemos anotado.
La prueba de los tres días
De aquella prueba..
Londres, 10 de agosto de 1948. Hoy es el día. El destino
los ha unido
Escribió Don Chon —3 de octubre de 1948—,
en la revista Centauro
Sobre el glorioso triunfo del equipo de México y Mariles
se ha escrito mucho, se ha comentado más. Todas las
radiodifusoras del mundo los han mencionado en forma elogiosa;
pero de lo que casi no se ha hablado es de la prueba de los
Tres Días, realizada en esta ocasión en los
días 10, 11, 12 y 13 de agosto, pues aunque la prueba
se llame de los Tres Días, hubo de realizarse en cuatro
debido al gran número de jinetes registrados
No hubo descanso al terminar la prueba ¿Los Tres Días
y al día siguiente, 14 de agosto de 1948, se realizó
la competencia de las Naciones
El teniente coronel Mariles tuvo que realizar, por lo tanto,
un titánico esfuerzo para conseguir con sus compañeros
Chagoya y Campero el tercer lugar para México en la
mencionada prueba de los Tres Días y al día
siguiente con sus subordinados capitanes Uriza y Valdés,
el primer lugar de la Copa de las Naciones
El campeonato de Caballos de Armas, Concurso Completo de equitación
o prueba de Tres Días, se efectuó en Aldershot,
un bello lugar de Inglaterra
La competencia hípica de la XIV Olimpiada se dividió
en tres partes: doma, salto y Tres Días y ésta
en doma exterior y el concurso de salto
Para la primera doma se necesitaron los días 10 y 11
y nuestros jinetes fueron tratados con dureza. A Raúl
Campero se le clasificó en el lugar 24; al teniente
coronel Mariles en el 28 y al mayor Joaquín Solano
Chagoya en el 36
Antes de la competencia cada jinete tenía 500 puntos
y de ellos se descontaban los puntos malos con que eran castigados
por los jueces, de ahí, que el capitán Campero
quedara con 272 nada más, Mariles con 266 y Chagoya
con 251
Por equipos México quedó después de este
lance en el noveno lugar con 789 puntos
Debemos referirnos a la forma injusta con que fueron calificados
nuestros jinetes. Quienes integraron el jurado, todos ellos
pertenecientes a las dos famosas escuelas de equitación
en el mundo: la francesa de Sorne y la italiana, daban preferencia
a todos aquellos jinetes hijos de esas escuelas
Por fortuna la segunda y tercera parte de esta dificilísima
prueba, no daba oportunidad al jurado para basarse sólo
en sus apreciaciones pues ahí el cronógrafo
y los obstáculos los daban fe de la habilidad del jinete
y el poderío del caballo
Durísimo, el recorrido
del segundo día
En el segundo día
los participantes tenían que cubrir el siguiente programa:
Marcha de 6 kilómetros en 27 minutos 17 segundos. Steeplechase
de 3 y medio kilómetros en cinco minutos y 50 segundos.
Marcha de 15 kilómetros en una hora, 8 minutos y 11
segundos. Cross country de 8 kilómetros en 18 minutos.
Mil metros de galope en 3 minutos
El total es un promedio de 33 y medio kilómetros en
una hora, 42 minutos y 18 segundos
Había bonificación de puntos buenos si la pruebas
de steeple y cross se hacían en menos tiempo. En cambio
en las marchas si se hacía, en menor tiempo del estipulado
no se bonificaban puntos buenos; pero sí, en cambio,
se cargaban puntos malos por los retrasos
El teniente coronel Mariles manejó el equipo para este
evento con tanta habilidad que se lograron bonificaciones
tan notables que del noveno lugar, el equipo pasó a
ocupar el quinto. Solamente estaban adelante de los nuestros
los equipos de Dinamarca, Estados Unidos, Suecia y Argentina
La steeple tenía 12 saltos y el terreno era ondulado,
las vallas fuertes y muy bien hechas
La cross constaba de 34 saltos fijos, lo que hacía
peligroso el menor tropiezo
Mariles terminó con 59 puntos malos; Joaquín
Solano Chagoya con 89 y Raúl Campero con 113
Subimos al tercer lugar en la final
En el último
día de esta difícil prueba se efectuaba el concurso
de salto sobre la alfombra magnífica del campo de polo
de Aldershot
Campero fue el primero. Se le anunció oportunamente
que en el plano del recorrido se había hecho un cambio.
Él observó cómo lo hacían los
primeros jinetes y cómo fueron varíos de ellos
descalificados por el simple hecho de pasar por la izquierda
de una llamada en el recorrido
Cuando llegó a ese lugar no obstante de sus observaciones
y las advertencias estuvo a punto de despistarse y ser descalificado
pero Camperito reaccionó rápidamente, paró
en seco a Tarahumara, lo volvió y logró tomar
la buena ruta
En total cometió 31 y media faltas
Ya el mayor Joaquín Solano Chagoya montando a Malinche,
había calificado haciendo 10 faltas
El trigésimo tercer turno fue para el teniente coronel
Mariles. Guió a Parral con tanta habilidad que pasó
la pista limpiamente, castigándolo con dos faltas y
tres cuartos por exceso de tiempo. Esta actuación de
nuestros tres centauros hizo que México pasara del
quinto al tercer lugar ganando así las tres primeras
medallas de bronce que causaron un júbilo formidable
en toda la delegación. La calificación total
del equipo fue de 305.25.
Nuestro equipo a punto de ser eliminado
A la una de la tarde
del día 13 de agosto, antes del concurso de obstáculos
fueron inspeccionados todos los caballos en competencia
El jurado lo componía un general inglés, varios
caballeros ingleses asesorados por un veterinario también
inglés. El único jurado extranjero era un general
turco
El teniente coronel Mariles ordenó que fueran trotados
Parral, Malinche y Tarahumara antes de ser presentados a la
inspección. El objeto era calentarlos
Cuando fue llamado a inspección el famoso caballo Glecen
Wood, que ahora se llama Parral y que tan bondadosamente nos
prestó el gran deportista ingeniero Luis García,
miembro del club Hípico Francés de esta ciudad
y gerente de la compañía Las Marcas Mundiales
todos temblamos. Parral estaba lesionado de una manita
El teniente coronel Mariles también lo sabía,
por eso se acercó al grupo de jurado para enterarse
de lo que se trataba.
En el momento que Parral era desechado, Mariles intervino
rápidamente y un miembro del jurado, el más
antipático, un hombre tan delgado como una escoba,
con dos metros de altura, cuando menos, con bombín
negro y paraguas en la mano, se volvió a ver a Mariles
en forma áspera y grosera trató de impedir con
un molesto siseo que siguiera hablando el teniente coronel
Mariles
La descortesía indignó a Mariles quien protestó
airada y enérgicamente diciéndole en correcto
inglés: “Soy oficial del Ejército Mexicano
y no permito que se me trate de esa forma. Soy el capitán
del equipo y estoy aquí para defender los intereses
de mi patria. Mi caballo está en condiciones de competir
en el concurso de salto de obstáculos de esta tarde
y no permito que sea desechado”
El general inglés, con toda cortesía, se dirigió
a Mariles para darle una excusa le llamó la atención
al descortés caballero que en forma tan brusca trataba
a un oficial del Ejército Mexicano
Mariles se retiró. El general inglés hizo que
se reanudara la discusión sobre Parral, hasta que fue
aceptado
Si en ese momento se hubiera descalificado a Parral, Malinche
o Tarahumara, nuestro equipo de la competencia de los Tres
Días, habría quedado eliminado
Dos horas después el nombre y los colores de México
quedaban registrados en la historia de las Olimpiadas en el
tercer lugar de la competencia de los Tres Días o Caballos
de Armas, de la XIV Olimpiada mundial efectuada en Inglaterra.
Solano: sólo cumplimos
Hoy general de división
retirado, don Joaquín Solano Chagoya recuerda:
“Simplemente sacamos la tarea. Esa no era nuestra prueba.
No teníamos los caballos adecuados y el tiempo de preparación
fue muy escaso. Yo tenía a una yegua, Malinche, que
era pura sangre, pero estaba muy enferma, muy lastimada. Por
las noches iba a verla, a cuidarla. Y bajo esas condiciones
no se le podía exigir mucho. Fue una medalla lograda
con mucha suerte y con base en sacrificios, pues nuestros
caballos, reitero, no eran para eso”.
Mariles y su reto
Doña Alicia
Valdés viuda de Mariles:
“Humberto
terminó la prueba de steeple y cross con golpes por
todo el cuerpo, con las piernas hechas girones y todo rasguñado
por las ramas. Pero también feliz: sabía que
si pasaba de ese día el equipo podía aspirar
a las medallas, porque la siguiente prueba era la de salto,
en la cual no tenían problemas. Me comentaba que había
decidido participar en los Tres Días porque le gustaba
el reto. Aunque fue medalla de bronce, el general estaba muy
orgulloso de ella y de la forma en que la ganaron”
Campero, decepcionado
Doña Elsie
Nienau viuda de Campero:
“Para mi esposo fue un momento muy duro cuando le notificaron
que no estaría en el Premio de las Naciones, porque
para esa prueba se había preparado. Y así lo
demostró, sobre Jarocho, con su extraordinaria campaña
en la gira por Europa previa a los Juegos. El me platicaba
que, en Vichy, Mariles le insinuó que ambos estarían
en los Tres Días. No podía hacer nada. ¿Cómo,
si Mariles era el jefe y él ordenaba qué jinete
y qué caballo competirían? Raúl se sentía
decepcionado, como cuando le quitaron a Hatuey. Pero no era
un hombre que se venciera tan fácilmente; si iba a
montar a Tarahumara, lo haría de la mejor manera. Y
lo hizo. Por eso se sintió satisfecho y orgulloso de
esa medalla, aunque nunca pudo ocultar que más importante
que todo eso fueron sus victorias en Roma, Monteccatini, Lucerna
y Vichy, en donde, entre otras cosas, demostró ser
mejor jinete que el mismo Mariles”
De las loas: del principio del fin...
Londres, 13 de agosto
de 1948
La premiación. Una medalla de bronce. Un himno. Tres
banderas en lo alto. Es la de México una de ellas
Don Joaquín:
“Sentimos una gran emoción. Nuestro principal
objetivo era el Premio de las Naciones, pero esa medalla en
los Tres Días, la primera ganada por la equitación
mexicana en Juegos Olímpicos nos hizo sentir una felicidad
desconocida”
Doña Elsie:
“Cuando ganaron la medalla, el general Ignacio Beteta
——jefe de la delegación— les dio
200 dólares a cada uno”
Pero mi marido y Saucedo Carrillo le pidieron que les entregara
personalmente el dinero, porque Mariles acostumbraba retener
todas las sumas y disponer los gastos. ¡Hasta los de
la peluquería!... Esto irritó a Mariles, quien
los amenazó con separarlos del equipo
Al regreso triunfal, la sonrisa de la victoria era la máscara
tras la cual se ocultaba el rostro fragmentado del equipo
nacional ecuestre, que nunca pudo unirse nuevamente
Fragmentos de textos tomados del libro Medallistas Olímpicos Mexicanos, editado por la Conade y EL UNIVERSAL.
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