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| Equipo de Polo |
Medalla de Bronce |
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El
equipo de polo de México, de derecha
a izquierda: Antonio Nava Castillo, Juan
Gracia Zazueta, Alberto Ramos Sesma, Julio
Mueller Luján.
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Ficha Técnica |
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Equipo
de polo
Medalla de bronce
Juegos Olímpicos: Berlín,
1936
Integrantes:
Antonio Nava Castillo
Juan Gracia Zazueta
Alberto Ramos Sesma
Julio Mueller Luján
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7 de
agosto de 1936
Con la mano derecha, enguantada,
Adolfo Hitler se cubre la boca.
Pero atruena, en cambio, la estruendosa carcajada de quien
fuera as de la aviación alemana durante la I Guerra
Mundial: Hermann Wilhelm Goering, ahora uno de los principales
colaboradores del caudillo en el gobierno del III Reich.
Y todo mundo ríe.
Era el sexto y último periodo del juego por la medalla
de bronce del torneo de polo de los XI Juegos Olímpicos,
en Berlín 1936.
Marcador: México 16, Hungría 0.
Pero, intempestivamente, los extenuados caballos mexicanos
decidieron que había sido suficiente.
Y se pararon.
Desesperados, sus jinetes se apearon y comenzaron a jalarles
de las riendas.
Pero nada...
Queda indefensa la portería mexicana.
¡Meta!... ¡Meta de Hungría!: 16-1.
La conocida aversión del Führer hacia los húngaros
no le impide disfrutar de la cómica escena.
Jalan los jinetes por la cola a sus cabalgaduras. Pero nada...
¡Meta!... ¡Meta de Hungría!: 16-2.
Ya montan los polistas mexicanos.
Ya cabalgan, lentamente, sus corceles.
Se ordena una defensa a ultranza.
El asedio es agobiante durante esos minutos finales.
Pero no permiten los mexicanos un gol más.
¡Victoria! ¡Medalla de bronce! Estalla la gritería
en el majestuoso Maifeld, Campo de Mayo, cuyo vasto terreno
de juego - 275 metros de largo por 180 de ancho -, de grama
tan verde y tan bien cuidada, semeja un campo de esmeraldas.
Cien mil espectadores alzan los brazos jubilosos y saludan
como suya la victoria mexicana.
Minutos después presencian cómo Argentina ?guiada
por Carlos Zabala, el mejor jugador del torneo? vence a Inglaterra
por 11-7 y conquista la medalla de oro.
Así lo hace constar, con aquel alemán escrito
con letras góticas sobre fondo blanco, el Olimpic Zeitung,
órgano oficial de información de los Juegos
Olímpicos de Berlín.
Así lo hace constar Manuel Nava Trechuelo, sobrino
del capitán de aquel equipo mexicano: el general Antonio
Nava Castillo.
Se afirma que el polo fue inventado en Persia, porque se ha
comprobado que se jugaba allí en el primer siglo de
nuestra era. Se extendió después hacia el este:
Tibet, la India, China y Japón.
Fueron los ingleses quienes lo incorporaron -siglo XIX- al
mundo occidental, porque se hizo muy popular entre los militares
destacados en el Regimiento de Húsares, en la India.
Las primeras reglas británicas fueron redactadas en
1875 y posteriormente el polo llegó a América.
Se jugó, principalmente, en Estados Unidos, Argentina
y México.
Fue pues, por herencia, un deporte de militares.
Y fueron los miembros de la milicia quienes lo incorporaron
a nuestro país. Su gran desarrollo se gestó
en la década de los años veinte, pero recibió
un impulso definitivo cuando el general Lázaro Cárdenas
asumió la Presidencia -1934- y el mundo del deporte
era comandado, también, por los hombres del uniforme
verde olivo.
Dos de los principales colaboradores de Cárdenas eran
polistas: el general Gilberto R. Limón, jefe de Guardias
Presidenciales, dirigía personalmente una cuarteta
que llama así: Guardias Presidenciales.
Pero más aún: El general Manuel Avila Camacho,
secretario de Guerra y Marina -presidente del país
en el siguiente sexenio- es jugador. La cuarteta -¿de
qué otra manera? - se llamaba Guerra y Marina.
Otras que destacaban: San Jacinto, Presidencia y 54o. Regimiento.
Y entre los clubes particulares: Rochampton, La Laguna y Polo
Club de México. Se jugaba en los rectángulos
de El Prieto -por el rumbo de Cuatro Caminos-, Reforma y Campo
Marte.
Manuel Nava: “El polo, deporte de reyes, fue aquí
un deporte familiar, en el que domingo a domingo se congregaba
la más distinguida sociedad mexicana”.
Principios de 1936.
Polo, deporte olímpico
Se anuncia que el polo
vuelve a ser en Berlín, deporte olímpico.
Lo había sido sólo en tres ocasiones.
Esta es la historia.
En los II Juegos Olímpicos -París, 1900-, compitió
un equipo representativo de una región: Norteamérica.
Sin embargo, sus cuatro titulares eran mexicanos: Guillermo
Wright y los hermanos Eustaquio, Pablo y Manuel Escandón;
éste último, el Marqués de Villavieja.
Esa escuadra finalizó en tercer lugar del torneo.
Gran Bretaña fue campeón olímpico.
En Londres 1908, donde se realizaron los V Juegos Olímpicos,
el polo fue sólo un deporte de exhibición y
nada más se disputó un partido entre dos clubes
ingleses: Rochampton venció por 3-1 a Hurlingham.
En Estocolmo, 1912, el polo no formó parte del programa
olímpico. A cambio, en Amberes 1920 -fueron reanudados
los Juegos al finalizar la I Guerra Mundial-, el polo hizo
su presentación oficial en una Olimpiada. En la final,
Gran Bretaña superó a España por 13-11.
En París 1924, Argentina se proclamó campeón:
en el Juego por el título venció a Estados Unidos.
Pero en Amsterdam 1928 y Los Angeles 1932 el polo no fue programado.
1936: Vuelve el polo al escaparate olímpico. Y México
se dispone a enviar a sus mejores exponentes. Con una sola
excepción, todos los seleccionados de nuestro país
son militares: El mayor Juan Gracia Zazueta, los capitanes
Antonio Nava Castillo, Alberto Ramos Sesma y Miguel Salvagoitia.
El civil es Julio Mueller, a quien se concede grado de mayor
auxiliar para que pueda integrarse al equipo nacional. El
director técnico es el coronel Alfinio Flores. Gracia
Zazueta y Nava Castillo están clasificados como jugadores
de seis metas.
Llevaban 17 caballos, requerían
40
Pero, antes de partir,
la selección mexicana debe de ser sometida a una prueba
para demostrar si está capacitada o no para acudir
a una competencia como los Juegos Olímpicos.
Se concerta así: una serie de tres partidos contra
una fuerte escuadra de los Estados Unidos: el equipo texano
de Fort Sam Houston. La integran cuatro de los mejores polistas
de la Unión Americana: Cusak, Walker, McGimlev y Kieffer.
México sale avante del compromiso.
Vence en dos ocasiones. Pierde la restante.
Los juegos se disputan a finales de mayo en el Campo Marte.
El 16 de junio parte la selección mexicana rumbo a
Berlín. Inicia el viaje por tren, rumbo a Veracruz
y en el puerto se embarca en el buque alemán El Saar.
El veterinario es el mayor Alfonso Arzabe, quien va al cuidado
de los 17 caballos seleccionados.
Sólo 17 caballos.
Grave error de cálculo.
Se supone que, cuando menos, cada uno de los cuatro integrantes
de un equipo de polo debe disponer de un caballo por cada
período de juego. Y éstos son seis.
Con 40 corceles se presenta Argentina a la competencia.
1 de agosto de 1936.
Día de fiesta deportiva.
Inauguración de los juegos
Hoy serán inaugurados
los Juegos Olímpicos.
Y hay risas por doquier.
Pero algo muy tenso se respira en esa atmósfera enrarecida.
Se percibe, se siente... Alemania es un país en ebullición.
En una peligrosa ebullición guerrera.
Nuevamente...
Algo dice la siniestra sonrisa del hombre del bigotillo.
Algo dicen sus ojos de profunda, fría mirada.
Relumbran los Juegos Olímpicos, espectáculo
colorido, pero Berlín se convulsiona. Estalla el antisemitismo,
se suceden las purgas en la administración pública,
se queman los libros en la Plaza de La Opera, emigran artistas,
científicos y políticos.
Hitler, Hitler.
Fanático germanista, soldado herido en la I Guerra
Mundial, en la que asciende a cabo: agitador - 1920-, orador
notable, golpista fracasado -en 1923 es apresado en Munich,
y ahí escribe Mi Lucha, que los nazis consideran texto
sagrado; es liberado en 1924-, canciller -la derecha lo eleva
a ese1puesto en 1933- derrotado aspirante a la presidencia
del país -el mariscal Paul Von Hindenburg lo vence
en 1934-; al morir quien le ha superado en las elecciones
se abroga sus derechos, y se hace llamar "Führer
del imperio y del pueblo alemán", dictador que
se basa en el partido único, en el racismo -que tiene
su máxima expresión en la despiadada persecución
de los judíos- y en la política del espacio
totalitario; estimula la propagación de un neopaganismo
alemán permanente, se lanza a una violenta carrera
armamentista, apoya al general Francisco Franco en la guerra
civil española y anuncia su propósito de liberar
a su país del Tratado de Versalles y, para demostrarlo,
en ese olímpico 1936 lanza a sus tropas a marchar por
la zona desmilitarizada de Renania.
Ese es el anfitrión...
Algo hay de aterrador en aquel hombrecillo vestido de gris
que saluda desde el palco de honor.
Ruge de entusiasmo la multitud cuando aparece el primer contingente
deportivo.
Pero hay algo. Hay algo.
Sólo cuatro competidores
Buenas noticias para México:
Sólo se han inscrito otros tres países en la
prueba de polo: Argentina, Inglaterra y Hungría.
Hay posibilidades, buenas posibilidades, de ganar una medalla.
Jugarán todos contra todos. Los puntos por partido
ganado determinarán la clasificación final.
Lunes 3 de agosto.
Abren México e Inglaterra el torneo.
Sostienen un cerrado duelo en el que los ingleses mantienen
la delantera. Han estado 4-3 en el tercer periodo y 7-4 en
el cuarto. Su ventaja se incrementa en el quinto: 13-8. Pero
en el sexto sucede lo inesperado: cuando más cansados
parecen encontrarse los caballos mexicanos -los polistas ingleses
han cambiado de corcel en cada periodo-, más intenso
se hace el acoso sobre la portería británica.
Aprietan con fuerza los pupilos del coronel Flores. Y se acercan
en el marcador: 13-11. Pero acaba el tiempo.
Miércoles 5.
Segundo partido: contra Argentina.
Nada que hacer. Brilla Zabala. Brilla el equipo argentino
todo. Demasiada superioridad: 15-5.
El partido por el bronce
Viernes 7.
Todavía hay una
esperanza: Hungría también ha caído ante
Argentina e Inglaterra. El ganador, hoy será medallista
olímpico.
Y arremeten los mazos mexicanos. Y van sus caballos a todo
galope.
Y vuela la bocha -esfera de 78 a 90 milímetros de diámetro
y un peso máximo de 135 gramos-.
Y cae una y otra vez la meta húngara. El público
festeja cada gol mexicano. Y son ya 16 festejos cuando muere
el quinto periodo.
Pero, en el sexto y último, desfallecen los corceles.
Y sobreviene la angustia.
Después la hilaridad.
Todo termina con la victoria de 16-2.
Y una medalla cruza el Atlántico...
Nunca más volvió el polo a ser deporte olímpico.
Las naciones consideraron que resultaba muy oneroso el traslado
de equipos con tan gran número de caballos y decidieron
suprimirlo para siempre del programa.
Pero aquel equipo mexicano sembró una semilla que germinó
en campos nacionales. Forjó una tradición que
se conserva: varios son los jugadores mexicanos que actúan
en los mejores equipos del mundo.
Aquellos cuatro titulares de Berlín murieron ya...
Pero nadie los olvida...
Los protagonistas
Antonio Nava Castillo fue
el capitán de la escuadra. Nació en Ixcaquixtla,
Puebla, el 9 de septiembre de 1905. Inició la carrera
de equitación en el Colegio Militar, en 1921, cuando
ingresó a esa institución.
En 1924 se distinguía como miembro del equipo de polo
del 51o. Regimiento y después jugó con la escuadra
del Colegio Militar. Se graduó como miembro de la generación
1921-1925, entre un grupo de cadetes; varios de ellos serían,
posteriormente, personajes célebres dentro de la vida
nacional: Rafael Ávila Camacho, hermano de Maximino
y de Manuel -Rafael fue director del Colegio Militar, de 1948
a 1950 y después fue electo gobernador del estado de
Puebla-; Hermenegildo Cuenca Díaz -secretario de la
Defensa Nacional en el sexenio 1964-1970-, Alfonso Corona
del Rosal -en ese orden: diputado, senador y gobernador de
Hidalgo, presidente del PRI, secretario de Patrimonio Nacional
y regente del Distrito Federal-, Othón León
-quien fue director del Colegio Militar- y José de
Jesús Clark Flores -presidente de la Confederación
Deportiva Mexicana, del Comité Olímpico Mexicano,
vicepresidente del Comité Olímpico Internacional;
presidente de la Organización Deportiva Panamericana
e impulsor del movimiento olímpico en nuestro país:
él consiguió la sede de los Juegos Olímpicos
de 1968-.
Posteriormente, Nava Castillo jugó en los equipos Policía
y Estado Mayor de la Defensa Nacional.
En 1942, los cronistas lo eligieron como el "Mejor Deportista
del año". Al retirarse de la actividad ecuestre
realizó una carrera política que lo llevó
a la dirección de la Penitenciaría de Tránsito
del D.F. y posteriormente, a la gubernatura de Puebla. Fue
un gran impulsor del polo en la capital y en su estado. Sus
mejores caballos fueron El Barril, Corsario, Sherezada y La
Lucrecia.
Juan Gracia Zazueta nació en Quiriego, Sonora, el 18
de abril de 1901. Veintiséis años más
tarde debutó en el equipo de Guardias Presidenciales.
Jugador muy codiciado, cambió frecuentemente de escuadra:
Presidencia (1929), Guerra y Marina (1931), 54o. Regimiento
(1932), Rayados de Celaya (1933), Presidencia (1936), Remonta
y Veterinaria (1940), Colegio Militar (1941) y finalmente,
Marte. Fue, además, un sobresaliente tirador de pistola.
Como tal, formó parte del equipo mexicano que compitió
en los II Juegos Centroamericanos y del Caribe, disputados
en La Habana, 1930. Fue seleccionado por escuadras nacionales
de polo que jugaron en Texas, Perú y Argentina. Le
fue concedida la medalla al mérito deportivo.
Alberto Ramos Sesma nació en Zanatepec, Oaxaca, el
25 de marzo de 1909. A los 12 años era un destacado
competidor en las pruebas escolares de Juchitán, pero
se especializó en el polo cuando ingresó al
Colegio Militar, en 1928. En 1935 ganó su primer título
nacional, defendiendo los colores del Marte.
En 1936, frente a las Estrellas de Cecil Smith -catalogado
como el mejor jugador del mundo en aquella época-,
sufrió una caída y se lastimó seriamente.
Eso sucedió en México, después de los
Juegos Olímpicos de Berlín. Pero se recuperó
y al año siguiente formó parte del equipo mexicano
que realizó una extensa gira por California, Panamá,
Colombia, Perú y Argentina. En 1938 fue nuevamente
campeón nacional con el Marte. Se hizo acreedor a nueve
de las más altas condecoraciones deportivas militares
y fue dirigente de la Asociación de Polo en México.
Sus caballos predilectos fueron La Dama, Paloma, So-So, Joyita,
Gallito, Placer y La Morena.
Julio Mueller L. nació en la ciudad de Chihuahua, el
28 de febrero de 1905. Principió a jugar polo en la
ciudad de México, en 1924. Fue integrante de los siguientes
equipos: Rochampton, Polo Club de México, La Laguna
y Asociación de Polo de México. En 1926 fue
seleccionado nacional para un torneo en Texas; en 1927 y 1928
realizó una gira por Europa y fue puntal -único
civil- en el equipo mexicano en la justa de Berlín.
Ocupó la secretaría de la Asociación
de Polo de México.
Fragmentos de textos tomados del libro Medallistas Olímpicos Mexicanos, editado por la Conade y EL UNIVERSAL.
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