Olimpedia/los hitos
 
PERSONAJES
Ben Johnson
Carl Lewis
Ian Thorpe
Jesse Owens
Mark Spitz
Mohammed Alí
Nadia Comaneci
Sergei Bubka
Teofilo Stevenson
Johnny Weissmuller
Pierre de Coubertin
Marion Jones
Haile Gebrselassie
Michael Johnson
El Dream Team
Vera Caslavska
SUCESOS
Memoria Olímpica
La maratón
El primer dopaje
Las drogas
El Black Power I
El Black Power II
Munich 1972
Los Boicots
Atlanta 96
Uruguay 1924 y 28
   
 

 

Teofilo Stevenson
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
Teófilo Stevenson no traicionó a su país con tal de hacer dinero en el boxeo profesional.

Suena la campana del tercer round.
Termina la pelea por el oro en Moscú y el soviético Pyotr Zaev festeja. Da rienda suelta a su alegría.

Pero algo hay de extraño. Los aplausos, es cierto, se dividen en tribunas agradeciendo el desempeño de los púgiles. No es de Zaev el oro, pero está feliz pues terminó de pie ante el más grande boxeador amateur que ha tenido el mundo: Teófilo Stevenson.

CABALLERO SOBRE EL RING

Un metro noventa de estatura; 93 kilogramos de peso. Nació el 29 de marzo de 1952 en una zona azucarera de Puerto Padre, en el oriente cubano, y se calzó los guantes por vez primera en Victoria de las Tunas, en 1966, donde perdió por puntos ante Luis Enríquez, en los 71 kilogramos.

Inició su cosecha internacional con el bronce en los Panamericanos de Cali 1971, donde perdió ante el estadounidense Duanne Bobick; pero un año después: A los 20 se coronaba con el oro olímpico dejando en los cuartos de final de Munich al mismo Bobick. Peter Hussing, de Alemania, quien se midió con él en semifinales, diría del cubano, según consta en los archivos históricos del COI: "Nunca había sentido un golpe tan fuerte en mis 212 peleas; no ves sus brazos, sólo los sientes, dolorosos".

En Munich 1972 y en Montreal 1976 venció abrumadoramente por nocaut a sus oponentes finales, los rumanos Ion Alexe y Mircea Simon.

En Montreal acabó con sus tres primeros rivales en apenas 7 minutos y 22 segundos.

Quizá pasó algún contratiempo en la final, cuando Simon se salvó de la inminente derrota moviéndose mucho sobre el ring en los primeros dos episodios. Evadía los misiles. Tarde o temprano el golpe de gracia de Stevenson encontraría el blanco, y sucedió: la fiesta acabó para el rumano cuando sus entrenadores, en el tercero, aventaron la toalla para que Stevenson ganara su segunda medalla olímpica.

En Moscú, así como celebró Pyotr Zaev en la final, lo hizo también el húngaro István Levai, quien en semifinales corrió por el ring los tres episodios alejándose de los golpes del cubano.

Fuerza, potencia y una muy personal forma de moverse sobre el cuadrilátero. Juego limpio.
Los ideales no se venden, ni se traicionan; acaso se difunden. Por ello siempre rechazó ser profesional porque el abandonar el amateurismo implicaba también dejar Cuba. Quienes intentaron lanzarlo y le ofrecieron varios millones de dólares, se encontraron siempre con la respuesta que la agencia EFE lanzó al mundo: "Jamás cambiaría mi patria, ni por todo el oro del mundo"

EL COMBATE IMAGINARIO...

Nunca pudo montarse el anhelado combate entre Stevenson y el estadounidense Muhammed Alí, pelea que rondó la imaginaria popular por muchos años y en la que, se rumoró, se disputarían 5 millones de dólares.

"¿Qué son cinco millones de dólares cuando tengo el amor de cinco millones de cubanos?", se excusó.

Sólo Stevenson, Félix Savón, otro grande de Cuba y el húngaro Lazlo Papp, han ganado, en boxeo, tres oros olímpicos.

En 1999 fue arrestado en Miami por golpear a un empleado de United Airlines ; sería liberado horas después, sin mayores problemas.

La UNESCO lo honró en 1986 con el premio Pierre de Coubertin , por su comportamiento deportivo; este 2004 recibió en Italia el Fair Play de la Asociación Internacional de Boxeo y la Unión Europea, y en Cuba ingresó al Salón de la Fama Revolucionario.

El ex pugilista dedica todos reconocimientos a su familia y al presidente cubano, Fidel Castro, "principal motor de mis victorias. Yo soy un simple fruto de la Revolución y a ella le debo todo lo he podido alcanzar".

Se retiró en 1986 tras el Mundial de Reno. Es vicepresidente de la Federación Cubana de Boxeo y atiende en la Calle 13, número 601, zona postal 4, de La Habana. Es, además, diputado en el parlamento cubano.

En Atlanta 1996 fue el único latinoamericano dentro de los 25 mejores deportistas en el Centenario de los Juegos.

En Cuba, donde el boxeo es campeón olímpico, y la pasión por los puños se comparte con los diamantes de beisbol, el nombre de Teófilo Stevenson, con 20 años de carrera amateur, está más vivo que nunca.

Pudo ingresar a la lista de los más grandes boxeadores profesionales como Mohammed Alí, Ken Norton, Larry Holmes, George Foreman y Joe Frazier, pero sus convicciones permanecieron; firmes. Más alto, más fuerte, más rápido... Y más revolucionario, Teófilo Stevenson jamás vendió, cambió o traicionó sus ideales.

Los difundió desde el Olimpo, desde donde, ante su recuerdo, se escucha vibrante y nítido: ¡Hasta la victoria, siempre!

 
 
 
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL