Tan pronto como caminó,
Mark Spitz tuvo su primer encuentro con el agua. A los
dos años de edad, aprendió a nadar, bajo
la supervisión de su padre Arnold, quien con
su familia, se trasladó a vivir a Hawai, donde
trabajó en una compañía de acero.
El pequeño Mark, el menor de tres niños,
comenzó a practicar los secretos de la natación
en la playa de Waikiki y a partir de ese momento brotó
la leyenda del nadador más rápido de la
historia. "Deberían haber visto al pequeño
sumergirse en el océano", declaró
su madre Lenore a un reportero del Times el 12 de abril
de 1968.
A los ocho años, ya de regreso en California,
donde nació en Modesto, el 10 de febrero de 1950,
Mark Spitz continuó con la práctica de
la natación en el Club YMCA. Era incansable.
Practicaba la natación los siete días
de la semana y las 52 semanas del año, con el
asesoramiento del su entrenador Sherm Chavoor. Destilaba
talento a raudales y comenzaba a mostrar potencial tremendo,
eficiencia de manos y piernas que trabajaban a la perfección
al surcar las aguas en infinidad de competencias. Antes
de cumplir 11 años, ya era poseedor de 17 records
nacionales en su categoría.
Su padre Arnold no podía ocultar el orgullo
por su hijo y siguió apoyándolo en su
carrera, cuando lo inscribió en el Club de Natación
Santa Clara, donde fue entrenado por George Haines,
un preparador todavía más duro que Chavoor,
quien dejó huella imborrable en la vida de Spitz.
A los 14 años, su padre decidió que era
ahora o nunca con su hijo y lo animó para que
alcanzara la excelencia en la natación, sobre
todo en el difícil estilo mariposa. Le inculcó
a Mark la importancia de ser primero siempre.
Y Mark comenzó a responder a la confianza de
su padre al colgarse infinidad de medallas y lograr
el título a los 16 años en los 100 metros
mariposa en el campeonato nacional, primer campeonato
de 24 que ganaría. En 1967 se llevó cinco
medallas en los Juegos Panamericanos en Winnipeg, Canadá,
y se declaraba listo para la conquista de los Juegos
Olímpicos de México 68.
Tanta era la confianza en su talento que Marx Spitz
vaticinó que ganaría en México
seis medallas de oro, pero sólo conseguiría
dos preseas áureas en relevos 4 por 100 y 4 por
200 metros libres, una de plata en 100 metros mariposa
y una de bronce en 100 metros libres.
Sin embargo, Mark Spitz no se amilanó, sino
que continuó con su duro entrenamiento con vistas
a los Juegos Olímpicos de Munich 1972, donde
se consagraría como el más grande atleta
olímpico de todos los tiempos.
En Munich, no sólo conquistaría siete
medallas de oro, sino que batiría el récord
en siete finales, ingresando a la elite de los grandes
campeones. Tal proeza lo convirtió en el primer
atleta en ganar siete oros en la historia de los Juegos
Olímpicos y pulverizó la marca del italiano
Nedo Nadi, quien había ganado cinco oros en los
Olímpicos de 1920.
Y por si fuera poco, agregó tres oros como miembro
del equipo de Estados Unidos, en 400 y 800 metros estilo
libre.
El 28 de agosto de 1972 ganó la primera presea
de oro en 200 metros mariposa en 2.07 segundos. Esa
misma noche se colgó la segunda de oro en 400
metros relevo libre.
Al siguiente día, logró la tercera medalla
áurea en 200 metros libre con 1.52.70 segundos.
La cuarta llegó en los 100 metros mariposa en
54.27 segundo; la quinta, en 800 metros relevo libre
(esta prueba ya no es olímpica); la sexta, en
100 metros libre, y la séptima, el 3 de septiembre,
en 400 metros.
Mark Spitz nació en Modesto, California, de
origen judío, y debido a ello sintió en
carne propia el ataque palestino en los Juegos Olímpicos
de Munich, en el cual fueron asesinados 11 atletas israelíes.
Los recuerdos de aquel hecho trágico aún
perduran en la memoria de Spitz. A pocas horas de haber
ganado su última medalla, dormía cerca
del ataque terrorista. Resultó ileso, pero ya
no quiso permanecer ni un minuto más en Munich
y muy nervioso abandonó el país con fuertes
medidas de seguridad antes de la ceremonia de clausura.
Spitz regresó a sus raíces judías
cuando compitió en los Juegos Maccabiah en Tel
Aviv en agosto de 1965, donde ganó cuatro medallas
de oro. Y regresó a Israel en 1969 tras los Juegos
Olímpicos de 1968 en México.
EL RETIRO
Tras los Juegos Olímpicos de Munich 1972, Spitz
se retiró de la natación, a los 22 años
de edad. Su resonante triunfo en Munich le redituó
una ganancia de 7 millones de dólares en dos
años, tras comenzar una carrera en Hollywood
y la grabación de comerciales de televisión,
conducta que muchos le criticaron, pero que también
muchos le elogiaron.
Con su singular mostacho y mostrando un parecido al
actor Omar Shariff, Mark Spitz se transformó
en vocero de compañías como la Xerox,
Kodac, Bausch And Lomb, General Motors, General Mills,
Adidas, Speedo. Viajó por el mundo ofreciendo
pláticas de los Juegos Olímpicos y de
su experiencia y recuerdos de los ataques terroristas.
Se casó con Suzy Weiner, una estudiante de Teatro
de la UCLA. Reside en Los Ángeles, California,
donde construyó en su casa una piscina. Pero,
las paradojas de la vida, funge como coach de su hijo,
quien no practica la natación, sino que es jugador
de futbol soccer.
Ya en el retiro y dedicado a la navegación,
a los viajes y al trabajo promocional, Spitz intentó
regresar a la natación. En 1989, a los 39 años,
17 más viejo que en 1972, comenzó a entrenar
para las eliminatorias de los Juegos Olímpicos
de 1992. Pero no logró el boleto en 50 y 100
metros mariposa al cronometar 58.03. Necesitaba 55.59.
Planeó volver también en 1996, pero ya
no lo hizo y muchos señalan que hubiera ganado
otra medalla, pues era un hombre notable.
En 2000 fue distinguido como el Atleta del Siglo en
los deportes acuáticos y nominado por Sports
Illustrated como uno de los seis más grandes
olímpicos. Y el COI lo eligió entre los
cinco atletas del siglo.
"De niño terminé en el deporte de
la natación por ósmosis", declaró
al Washington Post. "Estuve en un equipo, mejoré,
me perfeccioné, me hice fabuloso, luego logré
records mundiales. Nunca tuve la oportunidad de sentarme
a reflexionar: ¿Qué estaría haciendo
si no estuviera haciendo esto?", señalaría
Mark Spitz, el héroe estadounidense, el más
grande nadador olímpico.
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