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| El Black Power I |
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| La historia de Tommie Smith y
el puño negro |
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| Tommie Smith llega en primer lugar en la
prueba de 200 metros en el Estadio Olímpico de
Ciudad Universitaria, en México. |
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Tommie Smith escucha la historia con detenimiento, a través
del cable telefónico. Y el campeón olímpico,
el mismo que, aliado con John Carlos, levantó el
puño enguantado la noche del 16 de octubre de 1968
en el Estadio Olímpico Universitario, no lo puede
creer.
Ahora sabe de la existencia de una de dos mantas de apoyo
que pendieron de las ventanas en la Villa Olímpica:
LET US MARCH (Déjennos marchar), y DOWN WITH BRUNDAGE
(abajo Brundage, presidente del Comité Olímpico
internacional en 1968). Jorge Alejandro González
posee la primera y la guardó por 40 años.
Lo ha revelado a nuestro diario y así se lo hemos
hecho saber a Smith.
Tommie pide detalles. Algo recuerda de esas mantas. Responde
desde el campus del Santa Mónica College, donde
imparte una clase de Pista y Campo.
Tuvimos muchas muestras de apoyo, pero cuénteme
de esas sábanas.Qué interesante...
Y escucha...
Entabla entonces un diálogo con la historia. Una
charla dirigida a quien tuvo la idea de guardar un tesoro
así, por tanto tiempo. Y cuenta que sí,
que hubo algunas reuniones para planear la forma de boicotear
los Juegos Olímpicos de 1968. En el verano anterior,
el grupo de atletas negros programaba no asistir a la
justa como medio de presión. Una medida drástica
de inimaginables consecuencias. Pero no. Ellos conformaban
un grupo conocido como Olympic Project for Human Rigths,
que "estaba muy lejos de otro, el de las Panteras
Negras, quienes utilizaban métodos con los que
nunca estuvimos de acuerdo".
Ese grupo, le dice a nuestro lector, el Black Phanters
, se fundó en octubre de 1966 por Huey P. Newton
y Bobby Seale, militantes negros de Oakland, California,
quienes fueron influenciados por las enseñanzas
de Malcolm X y por el trabajo del psiquiatra de Martinica
Frantz Fanon, autor de "Los miserables de la tierra"
(1965).
Y se conformó como uno de los núcleos más
radicales, cuyas revueltas también recibieron una
represión despiadada. Sólo en el verano
de 1967 los enfrentamientos dejaron 22 muertos y mil 500
heridos de consideración.
Su formación se basaba en un Programa de 10 Puntos
reclamando el poder para los negros, el pleno empleo,
albergues decentes, educación que enseñe
"nuestra verdadera historia", la excención
para los negros en el servicio militar, el fin de la brutalidad
policial, libertad para todos los presos negros, pruebas
con jurados paritarios, y un plebiscito de la ONU "a
lo largo de la colonia" para determinar "la
voluntad de los negros y su destino como nación".
Antes de su desaparición, las Panteras Negras lograron
impactar a la sociedad estadounidense, tanto física
como inspiracionalmente. Ellos atrajeron la atención
hacia los problemas de la comunidad afroamericana de Estados
Unidos, hacia el problema de la brutalidad policíaca
en los tiempos de las enormes protestas urbanas de 1968
y del asesinato de Martin Luther King. |
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| Archivo EL UNIVERSAL |
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El
complot
Y mientras unos peleaban, los otros se organizaban para
organizar un boicot. "La penúltima reunión
que tuvimos fue en Denver -comenta Tommie Smith-; y se
realizó allá porque tuvimos un campamento
para aclimatarnos a la altitud de la ciudad de México.
Allá se decidió la idea de levantar el guante
negro, para ser escuchados. "Pero fue en
México, la noche previa a nuestra competencia de
los 200 metros cuando se decidió. Esa junta fue
dirigida por Jesse Owens, quien en Berlín con su
triunfo de hombre negro desafió a Hitler. La invitación
estaba hecha. Y no éramos únicamente Carlos
y yo, sino que todos los atletas negros decidimos levantar
el puño cuando estuviéramos en el podio.
Una
noche de libertad
Después del gesto y del escándalo para su
delegación, "nos mandaron al hotel Diplomático".
Y así, Smith con 15 dólares y Carlos con
17, se pasaron unas cuatro horas de compras, se perdieron
en las calles de la ciudad. ¿Imaginaban
la magnitud de lo que acababan de hacer?
No. Nunca creímos que el impacto que causó
fuese tanto. Porque el nuestro fue un gesto silencioso;
fue un triunfo sin violencia. Lo habíamos planeado
de esta manera porque los Juegos eran una plataforma mundial.
Una plataforma increíblemente grande para llevar
a cabo este propósito. Azarosos
días
Cuenta Tommie: "Me encantó México:
hablé con gente común en las calles, y me
llamaba la atención que muchos hablaban de política;
pude charlar con estudiantes que estaban a favor de las
demostraciones que hicimos. Pude escuchar la opinión
que tenían de nosotros. Siempre buena. De México
guardo un recuerdo muy grande".
El puño negro en alto tomó por sorpresa
a los asistentes a tribunas. Los más jóvenes,
los dolientes de la matanza del 2 de octubre, los entendidos
en el tema derechos humanos, descifraron rápidamente
el mensaje y juntos levantaron el puño, solidario,
en el estadio.
Y para los atletas, después, el encierro. La expulsión,
de la delegación y de los Juegos. Este gesto lo
pagaron muy caro a su vuelta a Estados Unidos: fueron
tachados de antipatriotas, se les sancionó de por
vida acabando así con su carrera deportiva. Luego
no encontraron trabajo.
De alguna de las ventanas de la Villa Olímpica
asomaron dos sábanas pintadas, una por día,
en las que se leía, primero: LET US MARCH , y la
siguiente: DOWN WITH BRUNDAGE . Otro
gesto en Cali
En 1971, en los Juegos Panamericanos celebrados en Cali,
Colombia, esta vez el protagonista fue un puertorriqueño.
El campeón de la disciplina de jabalina lo fue
Amado Morales que al subir al podium alzó su puño
izquierdo en protesta con el sistema colonial que sostiene
el gobierno estadounidense contra su patria. Morales corrió
la misma suerte: fue suspendido y expulsado.
La celebración fue la primera presentación
de lo que hoy se conoce en el mundo entero como la "Vuelta
Olímpica".
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