Después de 24
años de tranquilidad, el terrorismo volvió
a sacudir el movimiento olímpico cuando en la
madrugada del 27 de julio de 1996 un artefacto explotó
en el Parque Olímpico en Atlanta. Como resultado
de este atentado perpetuado por Eric Robert Rudolph
dos personas murieron y 111 resultaron heridas.
Horas antes del estallido miles de personas se habían
reunido en el parque olímpico para un concierto
de Jack Mack and the Heart Attack. En algún punto
de la medianoche, Rudolph colocó una mochila
militar que contenía tres bombas rodeadas de
clavos bajo una banca cerca de la base de una torre
de sonido. Después se alejó del lugar.
En una inspección de rutina, el guardia de seguridad
Richard Jewell descubrió la bolsa y alertó
a los oficiales de Georgia, nueve minutos después
se recibió una llamada al 911 alertando sobre
la bomba. Del otro lado del auricular se encontraba
Rudolph.
Jewell y otros guardias de seguridad evacuaron el área
para que un escuadrón anti bombas pudiera investigar
el paquete sospechoso.
A la 1:21 de la mañana, la bomba explotó.
Una mujer, Alice Hawthorne murió cuando un clavo
le atravesó el cráneo, fue la única
en morir como resultado directo de la explosión.
El camarógrafo turco Melih Uzunyol falleció
de un ataque al corazón mientras corría
para buscar refugio. Tuvieron que pasar siete años
para que la policía pudiera detener a Rudolph,
quien fue apresado en Carolina del Norte.
En su declaración Rudolph, veterano del ejército,
mencionó que la razón por la que decidió
plantar una bomba en el parque olímpico fue porque
quería causar la cancelación de los Juegos
Olímpicos y sembrar el miedo para avergonzar
al gobierno de Washington, responsable de la seguridad
olímpica, por su política de despenalización
del aborto.
En el 2005 Rudolph fue condenado a cadena perpetua
y se encuentra encarcelado en la prisión de máxima
seguridad ADX Florence en Colorado junto con otros terroristas,
entre ellos el responsable del atentado de 1993 en el
World Trade Center, Ramzi Yousef.
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