La energía es lo que siempre le ha dado vida a esta ciudad. Al igual que en toda la cuenca del Ruhr, el carbón era su principal fuente de riqueza. Hoy en día, Gelsenkirchen apuesta por la energía solar y se ha convertido en un núcleo económico y de investigación.

Las minas de carbón han cedido su espacio a una amplia oferta cultural. Donde antiguamente los mineros se adentraban en la tierra para trabajar, hoy en día se reúne el público para asistir a representaciones teatrales y de cabaret. La antigua mina Consol es uno de los lugares que ofrece arte en lugar de carbón. La Bergehalde Rungeberg destaca por su preciosa iluminación nocturna.
No sólo el romanticismo de su pasado industrial convierte a esta antigua ciudad minera en una gran atracción turística. El Palacio Horst puede trasladar al visitante a la época del Renacimiento. Se ofrecen visitas con guía por este bello y restaurado monumento. Quien lo desee puede también emprender una excursión futurista y acercarse, por ejemplo, a la exposición solar del Parque de la Ciencia.
En esta “ciudad solar”, no se apagan las luces al terminar un partido. A los amantes del ballet y la ópera les encantará el Musiktheater im Revier (MiR). La oferta es muy amplia, ya que no hay un lugar en toda Europa donde se concentren tantos teatros y museos como en la cuenca del Ruhr, entre Duisburg y Hamm.
No faltarán tampoco ocasiones para recuperar fuerzas de cara al siguiente partido en las muchas zonas verdes que rodean la ciudad. El terreno de juego del Arena AufSchalke no es el único césped bonito y bien cuidado que hay en Gelsenkirchen. Aproximadamente un tercio de su superficie está ocupada por parques, bosques y prados, incluido el parque del Palacio Berge, el Nordsternpark, antiguo recinto ferial de la exposición estatal de jardinería, el Revierpark Nienhausen o bosques como el Resser Mark. También se puede conocer de cerca la fauna animal de África, Asia y Alaska en el zoológico “Erlebniswelt Zoom”.
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