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en septiembre
MORELOS
Fernando Pérez García / Cuernavaca
Disminuyeron las propinas

La mejor señal de que la crisis económica ya alcanzó a los clientes habituales del bar donde labora Fernando es que ahora en vez de ordenar bebidas de exportación prefieren botellas nacionales, pues su precio tiene una diferencia de casi el 25%. Además, los comensales y consumidores de alcohol que tradicionalmente visitaban el lugar cada semana, ahora lo hacen de manera esporádica.
Pero hay un elemento que de súbito repercutió en la afluencia de la clientela: la inseguridad pública que priva en la ciudad de Cuernavaca. La última semana de septiembre, tres delincuentes asaltaron una residencia y en su huida mataron a cuatro personas, dos más resultaron heridas. Días después uno de los lesionados por arma de fuego falleció en el hospital.
“Ese tipo de noticias trascendió y los comentarios se escuchan entre los clientes y el personal que labora en el bar. Es una situación que sin duda ha repercutido en la imagen de Cuernavaca y por lo tanto merma el ánimo de los clientes que vienen del Distrito Federal, principalmente”, dice Fernando.
Además, los clientes han reducido el porcentaje de propinas, pues aquellos que dejaban el 15 por ciento, ahora piden al mesero una carga del 10 por ciento.
Las ventas también han caído considerablemente y, aunque se sigue trabajando al mismo ritmo y el patrón cumple con los salarios de manera puntual, los días donde se proyectan buenas ventas son los viernes y sábados. El resto de la semana baja la visita de comensales y consumidores de alcohol.
Con este adverso panorama, Fernando reportó el mismo nivel de ingresos y egresos, con la excepción de que el mes pasado gastó 2,500 pesos en la reparación de su auto; un gasto que alteró sus ingresos porque desde junio pasado no ha registrado incrementos extras.
Próximamente cumplirá dos años sin salir de vacaciones y como están las cosas, dice, difícilmente podrá hacerlo en lo que resta de 2009. “Lo que me tiene ocupado ahora es juntar dinero para la cena de fin de año, los regalos y todo lo que se viene, porque eso no puede faltar en la casa”, afirma.
Con todo lo expuesto Fernando se atreve a solicitar a las autoridades municipales, estatales y federales que cumplan con su trabajo y garanticen seguridad a los paseantes, principalmente aquellos que eligen un lugar nocturno para cenar o pasarse un buen rato en compañía de amigos y familiares.

(Texto: Justino Miranda)

Gasto en alimentos:
$6,500 pesos
Gasto en ropa:
$600 pesos
Gasto en diversiones:
Mil 500 pesos
Gasto en médicos:
$1,000 pesos
Comidas fuera de casa:
Ninguna
Ahorro:
Nada
Mantenimiento a vivienda:
$4,000 pesos
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