“Ni para adelante ni para atrás”, así definió el empresario Carlos Sobrino Sierra el ritmo que llevaron sus dos negocios durante septiembre. El dueño y accionista de la fábrica de Licores Argáez y del restaurante Budad Wow, ambos instalados en esta ciudad y que como muchos otros tantos negocios han resentido los problemas de la crisis económica y falta de liquidez.
“Estamos librando el temporal, hay que chambear mas y evitar los gastos superfluos”, indicó al hablar de las condiciones de mercado de ambos negocios y las bajas ventas tanto en la cuestión de licores como en la venta de alimentos en el restaurante.
La familia Sobrino-Argáez se deshizo en el mes de julio pasado de las franquicias de hamburguesas “Carls Junior”, debido a que la situación se complicó aún más porque todos los insumos de esa industria se traen del extranjero, por lo que las erogaciones son en dólares.
Una vez finiquitado ese asunto, Sobrino Sierra está dedicado al restaurante y a la fábrica de ron que aunque “con muchos problemas, tiene un mercado de años, y es un negocio mucho más estable que los restaurantes”, comentó.
El empresario, que incursionó en el área empresarial tras ocupar varios cargos públicos en Yucatán, precisó que la iniciativa privada no la tiene todo consigo porque la situación económica es muy difícil.
El entrevistado dijo que la situación no pinta del todo bien y todavía faltará esperar cómo se desenvuelve la situación monetaria del país en los próximos meses y al cierre del año, ya que en realidad actualmente todo es muy incierto.
Sobrino Sierra precisó que junto con su esposa Mimisol Argáez y su hijo Jorge han seguido trabajando en ambos negocios esperando sacarlos a flote y pese a las dificultades lo que menos han pensado es en recurrir a los créditos.
“Sería verdaderamente complicado buscar contraer créditos en estos momentos de inestabilidad económica”, dijo.
(Texto: Yazmín Rodríguez)