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en enero
YUCATÁN
Familia Sobrino Argáez / Mérida
Les pegó el alza
del dólar

Carlos Sobrino Sierra, político en retiro y actual empresario del ramo restaurantero, asegura que tener una franquicia de hamburguesas como “Carls Juniors” es toda una aventura, porque no solamente se trata de mantener el negocio contra viento y marea, sino hacerlo bajo reglas extranjeras: la principal, la compra de materia prima es obligatoriamente en el exterior.
     “No podemos abatir costos aunque quisiéramos, una de las exigencias de la franquicia es que todos los insumos se compran en el vecino país del norte, hacia allá va nuestro dinero, pero no hay otra”, manifestó mientras departía en la cómoda sala de su casa, en compañía de su esposa y sobrinos.
Los hijos, como cada fin de semana, haciendo su vida, con los nietos y los consuegros, y ellos, los dos, la pareja que se unió hace mas de 35 años, pendientes del restaurante, de la franquicia de hamburguesas, porque no pueden dejarlo caer, porque si no, “pufff, ni pensarlo, perderíamos todo el dinero invertido, el patrimonio de años”, expresó el jefe de familia de 55 años de edad.
     A su lado, su inseparable esposa relata: “Me encargo de checar la limpieza del restaurante, tenemos que dar una buena imagen, hay que ser limpios, cuidadosos”. Dice que a diferencia de hace dos años, cuando se decidieron a adquirir la franquicia, ilusionados y creyentes de que sería la mejor inversión para sus últimos años de vida, ahora, la preocupación los invade.
     “Lo que está pasando en Estados Unidos nos va a pegar, los costos de las compras ahí son elevados, todo es en dólares y nosotros cobramos las hamburguesas en pesos mexicanos”, confesó Mimisol Argáez, ex regidora del Ayuntamiento de Mérida y actual colaboradora de su esposo en la empresa; además, ama de casa.
     Carlos, el mayor de los hijos, labora como director del ICEMAREY, organismo del gobierno del estado. Su hija Mimisol se encarga de la fábrica de Licores Argáez, herencia de muchos años de sus abuelos maternos. Y Jorge, el joven que vivió por varios años en Nuevo León, es responsable de un pequeño bar-centro nocturno.
     Todos dedicados al ramo empresarial, como muchos, sufren al ver cómo “sube el precio del dólar, eso puede pulverizar nuestras inversiones y quedarnos sin nada... no lo queremos ni imaginar”, confesó Sobrino Sierra.
     El hombre fue político de carrera, aspiró a ser gobernador y llegó a ser senador; pero ahora, apartado de los escenarios de esa vida, dice que como hombre de negocios hay otras cosas más que ver. “Me preocupan mis empleados, no pueden perder su empleo, me quita el sueño que las ventas estén bajando del 5 al 20%, que los costos de insumos se paguen en dólares... son muchas cosas, no sabemos qué pasará”.
     La familia reconoce que tiene un nivel de vida superior a la de muchas otras, pero esto no evita que tenga padecimientos. “Ya no salimos siempre de viaje y limitamos las salidas a comer a la calle, hay que ahorrar, la situación está difícil”, señaló Sobrino Sierra, quien en sus ratos libres practica futbol con un grupo de veteranos.
     Su meta es sortear el vendaval y evitar que la compra de la franquicia de “Carls Juniors” y su inversión se vayan al basurero. “No puedo rendirme, si dejo la franquicia, pierdo todo lo invertido y nadie me lo devuelve. Es el patrimonio de toda la vida de mi familia, tengo que seguir porque no hay otro camino... si me equivoqué, el tiempo lo dirá”.

(Texto: Yazmín Rodríguez)

Gasto en total de la familia:
38 mil pesos
Gasto en ropa:
4 mil pesos
Gasto en alimentos:
25 mil pesos
Comidas fuera de casa:
6 mil pesos
Ahorro:
3 mil pesos
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